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Ella, Briggite Macron, ya es la nueva primera dama de Francia.

El, Emmanuel Macron, “el filósofo”, “el amante de la poesía y la literatura” y “el Kennedy francés”, acaba de ser elegido presidente de Francia.

Ella tiene 63 años; él, 39. Se enamoraron cuando era su profesora y el tenía 16.

Están casados desde el 2007 a pesar de que, en un principio, la familia de Macron no aceptó esta relación. La diferencia de edad pesaba demasiado.

¿Cómo es la nueva Primera Dama francesa?

1) Burguesa. Nació en el seno de una reputada familia de chocolateros en la región de Amiens. Muchos la consideran una “burguesa” que rompió muchos y variados estereotipos.

2) Papel público. De ahora en más “tendrá un verdadero papel, un lugar, una exigencia no disimulada, no estará detrás de un mensaje en Twitter –haciendo alusión a Valérie Trierweiler, ex pareja de Hollande- ni en un escondrijo”, adelantó su marido. Por ello, entonces, tendrá “un papel público”. “No será remunerada por el contribuyente, es algo que nunca he hecho. Hay que respetar esta regla, pero ella tendrá una existencia, una voz, una mirada. Ella podrá elegir lo que quiere ser. Por otro lado, quiero salir de la hipocresía francesa: cuando uno es elegido presidente de la República, este vive con alguien, cede sus días y sus noches, cede su vida privada. Por lo tanto, es imprescindible que la persona que vive con nosotros pueda tener un rol y que sea reconocida por este mismo”, afirmó Macron.

3) Valiente. Ya se sabe que Emmanuel y Brigitte formalizaron una relación “poco común” tras años de “clandestinidad”. “La verdadera valentía fue la suya. La determinación generosa y paciente también. Ella tenía tres hijos y un marido. Por mi parte, yo era un estudiante y nada más. No me quería por lo que yo tenía, por una situación, por el confort o la seguridad de aquello que yo aportaba. Ella renunció a todo esto por mí. Lo hizo preocupándose constantemente por su hijos. Nunca impuso nada, pero hizo entender, con dulzura, que lo impensable podía imponerse”, afirmó semanas atrás Macron, quien renunció a la paternidad en pos de formar pareja con Brigitte.

4) Tutora. “Brigitte busca los lugares, los temas, las problemáticas, que pueden interesar a su marido”, explican los periodistas Elise Karlin y Corinne Lhaïk, en el semanario L’Express, cuando cubrieron la campaña electoral. Si bien ella guardó un segundo plano durante las intervenciones públicas de su marido, los periodistas advierten que ella es “la acompañante, la facilitadora, la tutora y la organizadora”.

5) Coach. “Quizás, la palabra que mejor definió el trabajo de Brigitte a lo largo de la campaña es coach, una especie de entrenadora que ayuda a Macron a preparar cada discurso, cada debate, cada intervención pública. Sabe cuándo y dónde el candidato debe hacer énfasis en una palabra u otra, y con qué tono debe dirigirse al público. Tuvo la capacidad de reconfortarlo y tranquilizarlo antes y después de cada mitin”, contó Mathieu Magnaudeix, periodista encargado de seguir la campaña del candidato para el diario digital Mediapart. “Ella no se entromete en los temas del programa, la política en sí misma no le interesa”, prosigue.

6) Familiera. La nueva pareja presidencial se conoció, enamoró y separó temporalmente para volverse a reunir en París, él ya adulto, ella separada, para finalmente casarse. Los hijos de ella, algunos de la edad de Macron e implicados en su campaña, son hoy los hijos de él. A los siete nietos de ella, les llama “mis nietos”, y ellos le llaman “daddy”.

Agencias


Fuente: Mundo – Rio Negro

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