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Delfina escucha. Presta atención a cada palabra, a cada definición a cada idea. Escucha. Como si su experiencia académica le hubiese dejado esa forma marcada a fuego. No interrumpe, espera y vuelve a escuchar. Es la hija del ex diputado nacional y ministro de Defensa, Agustín Rossi. Mesurada, responde con las palabras justas, con simpatía, relajada pero teniendo muy claro su apellido y el significado de sus definiciones.

Su padre ya no es el mismo que condujo durante casi una década la bancada del Frente para la Victoria en la Cámara de Diputados. Quizá, este es el verdadero Agustín Rossi. No está a la defensiva, da detalles, se explaya y todo eso se nota en su voz, con una cadencia y un fluir de como si se tratase de un hombre que de a poco recuperó algo que había perdido. Lo reconoce. "Ahora disfruto de las cosas simples que ya no tenía. Manejar mi auto. Ir a comprar el diario, al supermercado", le explica a Infobae.

Sus historias rompen los cánones habituales. Tanto la de él como la de ella que, pese a ser padre e hija, caminaron por distintas llanuras. Cuando, Delfina, tenía 14 años, su mamá Mercedes, separada de su papá, decidió continuar su vida en Barcelona y hasta allí partió junto a su hermano Agustín, dos años mayor que ella. Ese cruce del Atlántico cambió todo pero también la forjó en la forma del camino que eligió y también lo esculpió a Rossi padre. Cuando se le pregunta al ex diputado por ese momento hace un silencio. Cambia el aire pero su respuesta es emocional: "Lo viví con mucho dolor. Con resignación. Con mucha angustia. Sabía que iba a ser difícil, que iba a perder cosas de ellos pero con el tiempo te vas acostumbrando".

Lejos de los designios paternos, pero con el incentivo materno: ambos se conocieron militando en el peronismo rosarino. Delfina eligió la militancia por una ideología apenas llegó a España. Motivada por la discusión que se daba en tierras ibéricas por la posición en la Guerra de Irak, eligió el partido "Iniciativa por Catalunya Verde", para descubrir su perfil político. Lo encontró y ahí se quedó hasta su regreso a Argentina. "Fui coportavoz de las juventudes verdes europeas y después empecé a trabajar para el eurodiputado que nos representaba en el Parlamento Europeo en Bruselas y en el 2014 fui candidata a Eurodiputada", señala cuando se le pregunta por ese camino político que llamó la atención en Argentina y junto a su experiencia académica la llevó a ser directora del Banco Nación por decisión de la ex presidenta, Cristina Kirchner.

En ese momento, la oposición al kirchnerismo y parte de la prensa fueron lapidarios con esa decisión, considerando que se trataba de un caso de simple "nepotismo" y que Delfina no tenía la experiencia adecuada para ocupar ese lugar.

"En un primer momento era complicado el contacto con mi papá, igualmente nosotros teníamos como un acuerdo en el que nosotros íbamos a la escuela en Barcelona y después los tres meses restantes nos veníamos a pasarlos Rosario", cuenta Delfina sobre esa separación de su padre. "Era un embole igual porque vivíamos de invierno en invierno", remarca entre risas. "Después me rebelé y empecé a venir en Navidad", agrega casi como quien guarda un trofeo. Los Rossi son cuatro hermanos. Dos del primer matrimonio del ex ministro de Defensa: Agustín de 30 y Delfina de 28, y dos de la segunda pareja: Sabina de 18 e Ignacio de 16.

Cuando Delfina cumplió 19, decidió volver a Buenos Aires para vivir seis meses con su papá. "Fue una hermosa experiencia en un momento difícil. Era el 2009, post 125, pero fueron meses que disfrute mucho el estar con ella. Valoré mucho que ella tome esa decisión de venir a acompañarme".

Ambos niegan ser celosos el uno del otro pero uno encuentra similitudes en las diferencias. Hay un gen Rossi. Ella explica que aprendió a amar la política escuchando. "Aprendí eso de tener voz propia y discutir pero también aprendí lo de la lealtad y el silencio. Que uno en la interna de un partido, de una familia, escucha cosas que no tiene repetir". Rossi padre asegura que nunca motivó a su hija para que se incline por un perfil político pero reconoce que su historia debe haber sido un punto de diferencia "se crió en dos cosas pero siempre hablando de política. "Creo que ella encontró parte de su vocación y eso la llevó a militar en la izquierda europea. Todo eso es parte de ella", remarca.

Delfina, pese a su simpatía y rebeldía es mas mesurada al hablar de sentimientos. Su padre no puedo ocultar la pasión que siente por ella. "Nunca pensé en ella en términos de adjetivos que la definan pero es su perseverancia, su fortaleza interior, su constancia, su obstinación, su inteligencia, todo lo que la destaca". Hasta se anima a definirla "Es mucho más audaz que yo". Mientras Rossi habla con este cronista por teléfono, está recorriendo la provincia de Santa Fe en el marco de la campaña legislativa, Delfina avanza en un examen universitario pero intenta leer las anotaciones sobre lo que dice su papá. "¿Me está criticando mucho?", pregunta.

Cuando en Agosto de 2015, la hija de Rossi fue designada en el directorio del Banco Nación, las críticas fueron lapidarias. Delfina no le da mucha importancia a lo que pasó. Es economista de la universidad autónoma de Barcelona, un master en economía del Instituto Europeo Universitario, un posgrado en Ciencias Políticas de la Universidad de Londres, un master en políticas públicas de la Universidad de Texas y actualmente cursa el doctorado en Ciencia Política en la Universidad Torcuato Di Tella con beca doctoral Conicet. Todo esa carga académica funciona en Delfina como un freno a cualquier reacción, no así en su padre que habla del tema y le brota bronca y enojo. "Lo que le hicieron fue una canallada con alevosía. Fue criminal", dice Rossi, defendiendo el nombre de su hija. "En ese momento guardamos silencio, no responder, fue una decisión política", agrega el ex diputado.

Para ella todo fue casi como un paso más en su formación política y cree que el tema ya fue superado. "Opté por ponerle las tapas a las cajas y guardarlas en un cajón para seguir trabajando", sentencia. La historia de su designación es aún más simple de lo que se cree y menos "política". Cuando Rossi se enteró que se buscaba un nombre para ocupar la vacante en el directorio, pensó en su hija y acercó su perfil académico. Entre otros candidatos, Delfina fue entrevistada por el entonces titular del Nación y regresó a Washington donde realizaba una pasantía sobre competitividad empresarial. Recuerda que fue su padre quien la llamó para comunicarle que Cristina había decidido nombrarla. "Dejame pensarlo", fue la respuesta de Delfina y le pidió a su papá que le de unas horas. El ex jefe de la bancada kirchnerista no podía creer lo que escuchaba. La respuesta ya es conocida. En el momento del tsunami de ataques, la joven de 28 años reconoce que se cruzaba a almorzar todos los días con su papá al Ministerio de Defensa para que "la contenga". Cuenta que la aconsejaba, que le pedía que le dedique a todo "el tiempo que debía dedicarle" y que "confíe en la línea de funcionarios".

En el último mes, Delfina, quien milita en la construcción de un nuevo espacio del kirchnerismo en la Ciudad de Buenos Aires, formó parte de la delegación que acompañó a la ex presidenta por Europa y participó en el armado de la agenda. "Con vos, Clarín nos regaló 12 tapas", cuenta que le dijo Cristina en el medio del viaje, refiriéndose a las críticas por su designación. Ella lo cuenta con simpatía y asegura que nunca había hablado con ella hasta este último encuentro.

Ninguno de los dos es fácil, pero se miran y se entienden. Saben que intentar meterse en las decisiones políticas del otro sería una condena al fracaso, aunque reconocen enojos y críticas entre ellos. "Es un tipo que escucha. No sé si después hace lo que quiere o lo que puede, hay mucho equilibrio", especifica Delfina de su papá, que sostiene que ella es "en general" receptiva pero que siempre ha tomado las decisiones por "iniciativa propia".

No hay pase de facturas, ni miradas condescendientes. Hay amor de padre a hija. Hoy, Rossi afirma sin miedo que "se enojó" cuando Delfina decidió quedarse en Buenos Aires y crear un nuevo espacio en lugar de ir a Santa Fe a militar junto a él. "Sé que es una mirada egoísta", se defiende. No es nuevo para ella ese enojo. Lo sabe y lo asumió. "Yo lo llamo de vez en cuando y me deja opinar. Para los compañeros que militan con él tampoco es fácil mi presencia, entonces preferí que tengamos espacios políticos diferentes. donde cada uno va construyendo", cuenta Delfina.

"Mi apellido me define. Yo no voy a ir a trabajar para Clarín, no puedo. Tampoco puedo acceder a determinados lugares, entonces me define y me consolida en mi ideología, que la fui conformando en función de múltiples cosas", agrega al ser consultada sobre si ser Rossi es "una carga".

Este domingo, los Rossi se volverán a juntar todos en Rosario, comerán asado y hablarán de política porque al fin y al cabo, en Barcelona, Texas o Buenos Aires, todo indica que Rosario siempre estuvo cerca.

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