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Brexit a contrarreloj: el Parlamento le dio otro duro golpe a Johnson y se acerca Halloween

El primer ministro británico, Boris Johnson, quería que se votara el reciente plan acordado con la Unión Europea, y había dicho que preferiría estar “muerto en una zanja” que buscar una extensión. Ayer la oposición lo frenó y lo obligó que pida un nuevo plazo, en medio de un clima de tensión en las calles con un millón de manifestantes en Londres.

 

La Cámara de los Comunes británica aprobó demorar su decisión final sobre si apoya el acuerdo de Brexit con la Unión Europea (UE), lo cual complica enormemente los planes del primer ministro de sacar al Reino Unido del bloque a fin de mes.

 

En una sesión destinada a ratificar el acuerdo, los diputados, en cambio, aprobaron una enmienda por 322 votos contra 306 que aplaza la votación definitiva hasta que se sancione la necesaria ley de implementación, algo que podría llevar varios días.

 

La enmienda busca evitar que el Reino Unido salga de la UE sin acuerdo en la fecha prevista del 31 de octubre.

 

Pero esto significa que Johnson deberá pedir ahora una prórroga a la UE para la salida del Reino Unido del bloque, porque el Parlamento ya había aprobado una ley que lo obligaba a hacerlo si los diputados no aprobaban el acuerdo en la sesión de hoy.

 

Desafiante, el conservador Johnson dijo que no se sentía vencido por la votación, que sigue determinado a concretar el Brexit a fin de mes y que su gobierno presentará al Parlamento el lunes próximo el proyecto de la ley de implementación.

 

 

El premier dio a entender que cumplirá con la ley y solicitará la extensión de tres meses que esta exige, pero volvió a expresar su rechazo a la prórroga.

 

“No negociaré una prórroga con la UE y tampoco la ley me obliga a hacerlo”, señaló. “Diré a nuestros amigos y colegas de la UE exactamente lo que he dicho a todos en los 88 días en los que he servido como primer ministro: una mayor demora sería mala para este país, mala para la Unión Europea y mala para la democracia”, agregó.

 

Legisladores opositores le advirtieron que si no pide la extensión enfrentará consecuencias legales.

 

“Cualquier negativa de un primer ministro que se piense por encima de la ley…bueno, primer ministro, tendrá que comparecer ante un tribunal”, dijo el líder de la bancada del Partido Nacionalista Escocés (SNP), Ian Blackford.

 

La sesión de hoy en el Parlamento era la primera un sábado desde la Guerra de las Malvinas, en 1982, y apenas la tercera un fin de semana desde 1939.

 

Los diarios la habían bautizado como “Súper Sábado”, y se esperaba que pusiera fin a una saga de tres años y medio de idas y vueltas por el Brexit desde que los británicos votaron, por estrecho margen, irse de la UE en un referendo en 2016.

 

Johnson esperaba tener éxito allí donde había fracasado su antecesora conservadora, pero sus esperanzas comenzaron a hacer agua cuando sus aliados del noirlandés Partido Unionista Democráticao (DUP), dijeron que no iban a votar a favor del acuerdo.

 

Ese pacto de May cayó por oposición a una cláusula que dejaba al Reino Unido dentro de la unión aduanera europea para evitar controles en la frontera entre Irlanda del Norte, que es parte del Reino Unido, e Irlanda, un país de la UE, tras el Brexit.

 

El nuevo acuerdo elimina esa cláusula, y aunque establece que todo el Reino Unido saldrá de la unión aduanera europea, también contempla controles a productos que ingresen a Irlanda del Norte desde Gran Bretaña con destino hacia Irlanda.

 

El DUP dice que esto somete a Irlanda del Norte a un régimen comercial y aduanero diferente al del resto del Reino Unido y que es inaceptable.

 

Por ahora, el Reino Unido aún tiene previsto abandonar la UE el 31 de octubre.

 

Calles agitadas

 

Bajo consignas como “el Brexit es una locura” o “Juntos por la decisión final”, más de un millón de personas marcharon ayer por el centro de Londres para pedir que se frene el Brexit.

 

Los manifestantes que llegaron de todas parte del Reino Unido en respuesta a la convocatoria del grupo de lucha People’s Vote, partieron desde Hyde Park, en el centro de Londres hasta la Plaza del Parlamento donde escucharon en un palco a políticos y celebridades partidarios de la UE, entre los que estaban el alcalde laborista de Londres, Sadiq Khan, y el actor de Star Trek, Patrick Stewart.

 

Había numerosos carteles críticos contra Johnson y Dominic Cummings, su principal asesor y responsable de la campaña “Vote Leave”.

 

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