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Buscan directora tras la salida de Paula Zapata, del Alfarcito

Cuando alguien pronuncia la palabra Alfarcito, invariablemente Chifri se mete en la memoria viva de ese paraje de la Quebrada del Toro que este cura santo, fallecido en 2011, eligió para convertirlo en el centro de actividades de las 26 comunidades de los cerros. Con un amor infinito y un carisma inédito, Chifri edificó allí un colegio secundario de montaña para evitar el desarraigo de los jóvenes puneños y ofrecerles nuevas oportunidades de cara al futuro. Desde entonces, no sin problemas ni sacrificios, las promociones de alumnos del colegio de montaña fueron sucediéndose sin parar, cumpliendo el máximo sueño del sacerdote: evitar que los chicos tuvieran que emigrar para seguir con los estudios, o quedarse apenas con la primaria sin más posibilidades de progreso.

Días pasados llegó a nuestra Redacción un mensaje que contaba que el Arzobispado de Salta, entidad de la que depende el Colegio Secundario de Alfarcito, había despedido a la directora Paula Zapata, una religiosa de La Plata muy respetada y querida, quien trabajó arduamente en esta institución por tres años. El mensaje aludía a una mala relación entre Zapata y el sacerdote Walter Medina, encargado de la misión pastoral de El Alfarcito. Además, era contundente la nota al decir que la habían removido del cargo y que no había directora o director nombrado aún, cuando es inminente el inicio de un nuevo ciclo lectivo.

Fue consultado por este tema preocupante Luis Zavaletta, representante legal del Colegio de Alfarcito, quien explicó: “Paula Zapata hizo un gran trabajo en Alfarcito y también con las escuelas primarias de la quebrada, a las que reunió e integró y eso está dando sus frutos porque cada vez más chicos se vienen a inscribir en el secundario. Paula se fue porque es misionera y fue nombrada por un año y se quedó tres años. Ahora va a trabajar en La Plata, su nuevo destino”.

Sobre el nombramiento de un nuevo director o directora, Zavaletta dijo: “A través del Coprodec, se hizo una convocatoria para cubrir el cargo pero todavía estamos buscando. Hasta el 28 de febrero pueden presentar currículum los interesados en el cargo. Buscamos a alguien de Salta que pueda quedarse en Alfarcito de lunes a viernes, que conozca la zona y tenga un perfil pastoral, ya que es un colegio del Arzobispado de Salta y, como nuestra comunidad es de toda la quebrada, necesitamos un director que entienda la idiosincrasia de la comunidad educativa y la misión pastoral y evangélica. Nuestro motivo principal es generar condiciones para que los chicos de los cerros tengan igualdad de oportunidades sin emigrar”.

Sobre la situación económica del colegio, el administrador contó: “Tenemos la gran necesidad de benefactores para sostener esta obra, estamos tendiendo a la autosustentabilidad a través de un programa de padrinos que colaboran con débito automático a través de la web: colegioalfarcito.edu.ar; pero ahora llegamos a cubrir el 15% de las necesidades y el resto se cubre con subsidios del Estado. El presupuesto anual del colegio es de aproximadamente 20 millones de pesos. El parador de Alfarcito estaba concesionado hasta diciembre y ahora lo maneja el colegio y los que trabajan y van a planificar el funcionamiento son chicos egresados del colegio que están aprendiendo. La idea es que repliquen el modelo en los cerros donde el desarrollo turístico es muy incipiente”.

Al ser aludido en el mensaje recibido, fue consultado también el sacerdote Walter Medina, encargado de la misión pastoral entre los cerros del Toro. Sobre la partida de Paula Zapata, dijo: “Es una religiosa, virgen consagrada, que nombró el obispo de La Plata para trabajar en Alfarcito, y como todo religioso, estamos a disposición de la Iglesia y ahora le tocó otro destino. Paula fue una excelente directora, una gran persona, trabajadora, voluntariosa, muy capacitada, tenía una gran relación con todos. La vamos a extrañar mucho pero los religiosos sabemos que estamos de paso, el primero de nosotros en los cerros que estuvo de paso fue Chifri. Mientras nos quedamos tenemos que hacer que todo funcione hasta que venga el próximo”.

En una cálida reunión de amigos, en la que no estuvo Zavaletta ni Medina, despidieron a la querida profesora Paula Zapata quien, como el padre Chifri, supo internalizar la cultura de los cerros, granjeándose el cariño de los alumnos y sus padres. Así también de la comunidad educativa y de los directores de las escuelas primarias, con quienes articulaba con inmensa eficacia y amor.

 

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