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La ingeniería es tradicionalmente una carrera masculina (iStock)

Si bien no hay carreras, profesiones o trabajos de mujeres o de varones, lo cierto es que culturamente perdura la división entre ambos sexos. En la práctica, una mujer puede ser ingeniera, pero difícilmente se acepte que dirija una obra, lidere un proyecto industrial o encabece una perforación petrolera.

Contrariamente, es más aceptado que un hombre pueda ser enfermero, secretario, o telefonista, cuestiones que estaban reservadas a las mujeres.
Según un último relevamiento realizado por PageGroup, compañía global líder en el reclutamiento de profesionales, del universo de posiciones que deben ser ocupadas por ingenieros 2 son finalmente alcanzadas por mujeres con este título universitario.

De acuerdo al trabajo, de las 150 entrevistas que pueden llegar a realizarse sólo en un mes para cubrir un puesto técnico que convoca a un ingeniero, la presencia de mujeres de esta carrera se presenta en una proporción de 2 del sexo femenino sobre 10 que se presenten.

Mientras a nivel mundial las mujeres forman menos del 25 por ciento de la matrícula universitaria en las ingenierías, un dato recientemente publicado por la Universidad Tecnológica Nacional de Buenos Aires (Utnba) señala que se duplicaron las estudiantes de ingeniería en los últimos diez años, llegando a ser el 30 por ciento las que realizan investigaciones y ellas representan el 50 por ciento de los 10 mejores promedios registrados en 2015.

Cada vez más mujeres se animan a esta profesión (iStock)

En nuestro país, la tendencia creciente a ganar lugar por parte de las mujeres, se refleja en las ramas de la ingeniería química y en alimentos, mientras que una presencia escasa se observa en la electrónica y mecánica.
En el caso de quienes terminan la carrera, también aumenta gradualmente el porcentaje femenino ya que en el 2014 fue del 15 por ciento mientras que en el 2015 ascendió al 18, de acuerdo a los datos de la Utnba.

Construcción cultural

Para María Abeal, Senior Consultant de PageGroup, “aunque con menos prejuicios, sigue existiendo una construcción cultural que favorece a pensar que la ingeniería es una profesión de varones”. Sin embargo, explica la ejecutiva, “la presencia de más mujeres en posiciones de alta dirección en diversas industrias, está contribuyendo a revertir la imagen de carreras duras reservadas a hombres”.

El trabajo indica que un 50 por ciento de las búsquedas para posiciones de ingenieros son indiferentes en distinguir entre sexos, aunque por la oferta terminan ocupando estos lugares en un 80 por ciento los varones. El 50 por ciento restante ponen como determinante que se presenten hombres, sin existir requerimientos que soliciten a mujeres de manera excluyente.

Abeal agregó que “los modelos de liderazgos de la vida actual están logrando equiparar la aceptación del sexo femenino en otras posiciones, incluso por habilidades y temperamento que logran que el espacio de las mujeres sea más considerado”.

Finalmente el relevamiento sostiene que la diferencia en remuneraciones sigue siendo para la ingeniería la misma diferencia promedio para otras profesiones.

Como ejemplo subraya, que mientras una mujer puede cubrir un puesto profesional por un salario bruto de $85.000 mensuales, por la misma posición un varón puede percibir un ingreso de $100.000, aunque los desafíos para ambos sexos, en lo que respecta a la expectativas de realización profesional, sean las mismas.

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