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La selección australiana desafiará a una Alemania que se ha presentado en la Copa de las Confederaciones sin sus principales estrellas y con un grupo de jóvenes talentos que deben tomar el relevo de la selección campeona del mundo.

"No hemos venido con el mejor equipo, pero puede ser una ventaja: algunos nos subestimarán", advirtió el sábado Antonio Rüdiger, el defensa de la Roma de 24 años, uno de los jugadores a los que el seleccionador Joachim Löw va a dar la alternativa en un gran torneo.

La decisión de Löw no tiene más secreto que dar descanso a los pesos pesados de la Mannschaft, que jugaron el pasado verano la Eurocopa y que deben ser aún quienes defiendan la corona mundial en el Mundial del próximo año.

De los 23 convocados solo tres jugadores estuvieron en Brasil-2014 (Julian Draxler, Skhrodan Mustafi y Matthias Ginter). "El objetivo es que tres o cuatro jugadores puedan competir con nuestros jugadores consagrados", agregó el entrenador alemán para justificar su decisión.

Pese a no viajar a Rusia con su mejor equipo, siguen siendo uno de los favoritos al título de la Confederaciones y una victoria ante los australianos, que participarán en calidad de campeones de Asia, abriría el camino para la clasificación para semifinales.

Australia no llega en las mejores condiciones. Fue goleada por Brasil en el último amistoso antes de viajar a Rusia, 4-0 en Melbourne, y encima ha perdido a su capitán Mile Jedinak por lesión, una grave ausencia tanto en la cancha como fuera de ella, por la capacidad de liderazgo del grupo del centrocampista del Aston Villa.

"Es un gran test para nosotros y no compro la idea de que nos enfrentamos a un equipo B", señaló por su parte el seleccionador Ange Postecoglou.

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