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Río Negro abrirá la semana próxima la negociación salarial con sus gremios. La masa del año pasado registró una suba superior al 26%, empujada por un acordado y paulatino incremento del 23,5% aunque, evidentemente, esas erogaciones públicas mantienen “fugas” irresueltas por parte del Estado provincial.

Concretamente, la partida de personal rondó los 22.452 millones en el 2017, reflejando un aumento superior a la pauta fijada con los gremios, que osciló del 23% a 23,5%. Además, ese incremento que se inició en marzo se cumplió en tres tramos, y finalizó en setiembre. Ese diferencial de 2,5% representa más de 500 millones de pesos al año.

Hay otros componentes en la evolución registrada, más allá del traslado de los haberes anualizados del año anterior. ¿Se incrementó el número de agentes? Existe –según los registros oficiales– un alza de un poco más de 700 empleados. Esa paulatina incorporación tampoco explica ese porcentaje.

Malos controles

En realidad, la diferencia pertenece –mayoritariamente– a erogaciones por “complementos” o por “retribuciones extraordinarias”, es decir, aquellos desembolsos liquidados con un control estatal reconocido como deficiente.

Economía, ahora con la conducción de Agustín Domingo, propone nuevamente revisar esos pagos cuando introduce el propósito de “modificar los procesos”. Esta promovida modificación aún no arrancó y parece mostrar ciertos obstáculos internos. Anunciado hace 40 días (el 4 de enero, en San Antonio), el decreto aún no fue formalizado por el gobernador Alberto Weretilneck.

Esas medidas en la “política de recursos humanos” llegan atrasadas, restando su implementación, mientras el gobierno rionegrino se meterá en la discusión por los haberes públicos del 2018. Nación plantea y se asignó –según el Consenso Fiscal– un seguimiento fiscal de las provincias y, en especial, aquellas –como Río Negro– demandante de tratos especiales para cumplir con el pago de sus deudas. Allí, el interés nacional por lo que salga de la ofrecida política de recursos humanos y los resultados de la negociación salarial.

Lanzado a la revisión estatal, Nación avanza en despidos mientras que Weretilneck reitera que en el Estado rionegrino no los habrá. Así, frente a las exigencias nacionales, la provincia está obligada a mostrar ciertos “resultados”. En su resguardo, Río Negro observará qué hace Buenos Aires con la pauta y el gobierno de María Eugenia Vidal inicia mañana su negociación con los sindicatos docentes. Un dato a tener en cuenta: la bonaerense no quiere cláusula gatillo.

Los cambios de Domingo en los procesos incorporan objetivos y repite otros viejos –como inasistencias o licencias– aunque, inicialmente, habrá que oficializar ese esquema, que ya tiene reparos de otros ministros.

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