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Al vicejefe de Gabinete, y hombre fuerte del Gobierno, Mario Quintana, le gusta hablar de espiritualidad y de cómo gestionar una crisis con mensajes positivos. Sus lecturas sobre el tema lo acercaron a Elisa Carrió y al propio Macri. Sin embargo, el recorte de pensiones por parte del Ministerio de Desarrollo Social lo tuvieron, en las sombras, como un actor central, lejos de esos mensajes conciliadores. El Negro (como lo llaman, con cariño, los ministros) es el coordinador del denominado “gabinete social” y quien, a la vez, impulsa fuertemente, desde comienzos de año, un recorte en las áreas sociales. En febrero había planificado, para bajar el déficit fiscal, recortes en Anses, PAMI y el área de pensiones.
En las reuniones con la ministra Carolina Stanley, Quintana ya mostraba una obsesión palpable por las pensiones. Lo había expresado, el año pasado, a la entonces presidenta de la Comisión Nacional de Pensiones Asistenciales, Rosana Barroso. La ex funcionaria es conocida del PRO: era jefa de Gabinete del Ministerio de Educación cuando el espía Ciro James estaba contratado y estuvo imputada en la causa por escuchas ilegales. La desplazaron y estuvo a punto de iniciarle acciones legales a su reemplazante, Guillermo Badino (quien trabajaba en el área de administración). Todo terminó en nada. Pero Badino quedó a cargo hasta hoy.
La mano de Quintana en Desarrollo Social fue siempre determinante. Colocó a Gabriel Castelli en la Secretaría de Coordinación, lo que generó mucho ruido con las organizaciones sociales, a mitad de 2016, cuando hubo serios retrasos en el envío de alimentos. Quintana trabaja codo a codo con Badino. Y también anima a Matías Kelly, secretario de Economía Social y quien tiene en sus manos los planes Trabajar. La CCC y Barrios de Pie ya adelantaron su enemistad con el funcionario. Pero Kelly tiene cobertura interna: en su secretaría trabaja Pablo Quintana como coordinador de planificación. Es el hijo del vicejefe de Gabinete.
Uno de los más enojados con la crisis fue el jefe de Gabinete, Marcos Peña, quien en los papeles es el superior de Quintana. De una charla entre Peña y Stanley se resolvió la marcha atrás con la primera tanda de recortes masivos. Horas antes, Macri había llamado a la ministra para darle su apoyo. El Presidente sabía de la obsesión del vicejefe por las pensiones.
Como sea, en Desarrollo Social se vienen cambios: para el área de administración, en reemplazo de Castelli, llegará Tomás Elizalde, quien estuvo al frente de Lotería Nacional.
En este marco, el encargado del área de pensiones estuvo la noche del martes con el interbloque de diputados de Cambiemos. Fue en el anexo de la Cámara, con más de setenta legisladores. Badino dio pocas respuestas concretas. “Mostró números pero no tenía ningún cruce de datos ni estadísticas del kirchnerismo”, contó a PERFIL uno de los diputados. La UCR lo sacudió. Eduardo Amadeo, quien suele ser muy verborrágico en asuntos sociales, casi no habló. El miércoles, Badino viajó al Norte (estuvo en Tucumán) para dar explicaciones a los ministros provinciales de Desarrollo Social que habían amenazado con presentar una medida cautelar.
Otros recortes. El área de pensiones fue una de las tres que quería recortar Quintana. La primera fue las jubilaciones. Propuso bajar “sólo $ 20” de cada jubilación, lo que llevó a una crisis política que terminó con la marcha atrás del Gobierno. Quintana había solicitado un recorte de entre $ 5 mil y $ 7 mil millones en el PAMI. Carlos Regazzoni primero dijo que sí pero luego se dio cuenta de que era muy difícil de hacer sin resentir las prestaciones. Terminó afuera.

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Detrás de la baja de las pensiones estuvo la mano silenciosa de Mario Quintana

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