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Harvey Weinstein. James Toback. Mark Halperin. Brett Ratner. Louis C. K. Hay un acto que sigue apareciendo en las recientes acusaciones contra estos hombres: obligar a una mujer a verlos masturbarse.

¿Qué hace que un hombre actúe de esta manera? The Washington Post habló con dos sexólogos que, si bien no tienen experiencia en el tratamiento específico de estos comportamientos, podrían explicar por qué algunos hombres consideran que estas actitudes son eróticas y qué factores podrían conducir a ello.

"Si fuera solo por el poder, hay otras formas en que los hombres pueden obtener poder", comenta Michael Vigorito, un terapeuta sexual de Washington DC y autor de Treating Out of Control Sexual Behaviour: Rethinking Sex Addiction. Vigorito y otros dicen que masturbarse frente a alguien sin su consentimiento puede dar sentimiento de poder y dominación al mismo tiempo que experimenta placer sexual. "La persona está demostrando o exhibiendo lo que se ha convertido culturalmente en algo simbólico de la sexualidad masculina, que es su pene o su erección", agrega al respecto.

El hombre que se siente atraído por este tipo de comportamiento exhibicionista a menudo es alguien que creció con una madre que no estaba atenta, dejando al niño enojado, herido o invalido, según señala Alexandra Katehakis, directora clínica del Centro de Salud Sexual en Los Ángeles (California) y autora de Erotic Intelligence: Igniting Hot, Healthy Sex While in Recovery from Sex Addiction. "Es como si lo borrasen de alguna manera. Y ese mismo niño no va a crecer con la confianza y la capacidad de conocer a las chicas de manera apropiada. Si este tipo es siempre el nerd o el tipo de gente con el que nadie quiere salir, en su interior habrá ira", explica.

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Katehakis dice: "Literalmente, podemos pensar en el exhibicionismo como: mírame, quiero que me veas. Estoy enojado porque no estás viendo más de mí".

Tanto el exhibicionista típico –un hombre con una gabardina que se muestra a extraños desprevenidos en la esquina de una calle- como el exhibicionista que ataca a una persona específica pueden excitarse con "el horror, el terror, la ira en la cara de la mujer". "Es un acto de ira", remarca Katehakis.

Pero la persona que hace esto de una manera más específica y personal, en lugar de anónima, lo hace para sentirse poderoso y excitado al mismo tiempo. Cuando alguien como Louis C. K. se expone a sí mismo, la tortura psicológica también es parte de la excitación. "Este tipo de exhibicionismo también está arraigado en la profunda inadecuación sexual", dice al respecto y agrega que los perpetradores pueden pensar por sí mismos: no soy lo suficientemente bueno. Nadie me querría. O bien. Estoy sexualmente avergonzado de mí mismo, así que tengo que ir a tomar lo que quiero.

"Está a un pelo de distancia de la violación. Es lo que llamamos una ofensa sin contacto, pero es una ofensa", comenta.

Estos impulsos no solo se ven en la masturbación no consentida. Katehakis dice que los hombres que envían imágenes de sus genitales a las mujeres, una práctica común en las citas en línea, también son exhibicionistas. "Los genitales completos no suelen ser excitantes para la mayoría de las mujeres. Se trata tanto del poder de los hombres como de su necesidad de ser vistos y de la competencia masculina", subraya.

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Otro factor que contribuye a la masturbación no consensuada puede ser la falta de consecuencias que los hombres poderosos han sentido durante tanto tiempo. Se necesita muy poco para inhibir sus impulsos básicos. Y si carecen de empatía, dice Vigorito, "eso no va a frenar algo que les parece bien".

Ahora que estos hombres están empezando a experimentar consecuencias negativas, es posible que empiecen a buscar ayuda, especialmente si sienten el dolor de lo que han hecho. Pero ser emocionalmente sobrio no es una tarea fácil o rápida. "Por lo general, aprendieron estos comportamientos hace mucho tiempo y generalmente son víctimas de la violencia: violencia emocional en su familia de origen o abuso, abuso sexual y físico", comenta Katehakis.

A medida que surgen más historias de abuso, ella espera que la gente tenga más compasión por los perpetradores, por más difícil que parezca. "Lo que están haciendo es tan atroz… pero olvidamos que hay una persona rota allí", señala.

La experta sexual estima que la recuperación puede demorar de tres a cinco años, lo que incluye, y luego sigue, restringir el acceso de una persona a situaciones que podrían desencadenar una mala conducta sexual. Weinstein, que continúa trabajando con mujeres jóvenes en Hollywood, sería como un alcohólico en recuperación que trabaja en un bar. "No podrá manejarlo", augura.

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Encontrar el curso correcto de tratamiento es importante y podría no estar sucediendo por la prisa en abordar estas acusaciones. Kevin Spacey, por ejemplo, se reportó que se registró en un centro de rehabilitación por adicción al sexo, pero ese podría no ser el tratamiento apropiado. Vigorito advierte que el tratamiento para la adicción al sexo (que combina el sexo consensuado y no consensuado) no es lo mismo que el tratamiento de delitos sexuales (que siempre son no consentidos).

"La gente preferiría decir: 'soy un adicto al sexo' y entrar en rehabilitación de adiciones que decir: 'Estoy involucrado en sexo no consentido' e ir a ver a alguien que tenga experiencia trabajando con delincuentes sexuales'", dice Vigorito. Pero "ahí es donde tienen que ir".

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