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Alejandra Gils Carbó (Adrián Escandar)

Juan Carlos Thill cobró en julio de 2013 la suma de 3 millones de pesos por haber “asesorado” a los asesores inmobiliarios que a su vez “asesoraron” a la firma Arfinsa-del Grupo Bemberg- que vendió en $43.850.000 el edificio de la calle Perón 667 que compró la Procuración General de la Nación.

Fue la más importante operación inmobiliaria realizada por la Procuración desde que en 2012 había asumido allí Alejandra Gils Carbó. La compra de ese edificio es objeto de una investigación judicial por la sospecha de pago de comisiones millonarias destinadas a Thill -productor de seguros sin relación con el negocio inmobiliario- un medio hermano de un funcionario de la Procuración.

Thill es hermano por parte de la madre de Guillermo Bellingi, quien un mes después de la jura de Gils Carbó ingresó como subdirector general de la Procuración para coordinar el área de Administración. Gils Carbó puso a Bellingi, un hombre de su confianza, a manejar la licitación del edificio.

Y fue Bellingi quien ablandó una condición -la no presentación del certificado fiscal para contrata con el Estado- para permitir que la inmobiliaria Jaureguiberry y Asociados se presentara en la licitación en representación de Arfinsa.

El resto es sabido: Arfinsa recibió 43.850.000 de la Procuración y le pagó 7,7 millones de pesos a Jaureguiberry por la intermediación. A su vez la inmobiliaria le pagó 3 millones de pesos a Thill. Este pago solo se justifica por la información reservada que manejaba Bellingi y que obtuvieron los ganadores de la licitación.

El fiscal que tiene a su cargo la investigación del sospechoso pago de comisiones, Eduardo Taiano, le encargó al Unidad de Información Financiera (UIF) determinar qué hizo Thill con el dinero.

Los funcionarios antilavado presentaron un informe en la causa que Infobae pudo reconstruir a partir de fuentes vinculadas con el expediente.

Por su asesoramiento en la compra del edificio de la Procuración, Thill le facturó -tal como reveló este medio el 8 de abril pasado- a Jaureguiberry la suma de $3.019.054, 86, pero en su cuenta corriente del BBVA Francés, depositó el 16 de julio de 2013 $ 2.969.252,97.

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Hasta el momento en que Thill depositó casi 3 millones de pesos (equivalentes a unos 550.000 dólares de entonces) su saldo previo en la cuenta era de $424.095,49.

Mes a mes, previo a conseguir esa pequeña fortuna producto de los datos que Bellingi le pasaba desde dentro de la Procuración, Thill depositaba $4.644,49 por mes en la misma cuenta destinataria de los millones de la comisión.

Hasta que cobró los millones, Thill, desde su cuenta, solo efectuaba transferencias y usaba la tarjeta de débito. Pero una vez que consiguió la “comisión” hizo un plazo fijo por 60 días-que fue renovando- por la cifra de $ 1.500.000.

Eso no fue todo: durante los primeros seis meses luego de la compra del edificio y del pago de la comisión, Thill retiró en total $1.137.481,86 en efectivo.

El 22 de julio de 2013 retiró $190.000; el 3 de septiembre $134.481; 86; el 20 de diciembre $345.000; el 13 de enero de 2014 $83.000; el 17 de enero $240.000. Por último, el 23 de enero extrajo del banco en efectivo $145.000.

Según el informe de la UIF reconstruido por Infobae –algunos datos de ese dossier se conocieron en el programa La Cornisa del canal América– los retiros de dinero en efectivo no se condicen con compras que hizo Thill de bienes registrables a su nombre. Quiere decir que no sacó el efectivo y compró una casa o un auto, por ejemplo.

Desde abril pasado, Infobae reveló los contratos firmados entre Thill y Jaureguiberry, la factura de la comisión millonaria y una serie de mails que reafirma que desde la Procuración -a través de Thill,- los compradores tenían información calificada.

Y también publicó otros correos electrónicos en los que se pone de manifiesto que Bellingi direccionó la licitación para que fuera el edificio de la calle Perón el que finalmente adquiriera Gils Carbó.

Los investigadores estiman que Thill y Bellingi se dividieron la paga. Saben lo que sucedió con la mitad que Thill colocó en plazo fijo. No saben qué pasó con el resto que fue retirando en efectivo. La hipótesis es que se lo dio a su medio hermano.

Pero creen que será muy difícil rastrear ese dinero: los encargados de buscar pruebas no se olvidan que Bellingi fue trasladado del área de Administración del Procuración a la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac). Es decir que se supone que Bellingi sabe cómo no dejar huellas de un operación de lavado de coimas porque era un experto de la Procelac, que fue creada por Gils Carbó para combatir el lavado de dinero.

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