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Desde este miércoles a las 10, último día del mes de enero, cuando el Museo Casa Rosada abra sus puertas los visitantes ya podrán apreciar el Cadillac que mandó a comprar Juan Domingo Perón en 1955. Derrocado, el auto llegó en 1956 y desde entonces lo utilizaron dictadores, presidentes constitucionals, mandatarios extranjeros y visitantes ilustres. Fue el auto más vendido en los Estados Unidos, equipado con los elementos de confort de la época, un motor V-8 y caja automática que le permite alcanzar hasta 170 km por hora.

Desde hace una semana el descapotable era mantenido oculto bajo un lienzo negro, tras un operativo que demandó siete horas entre el traslado y bajarlo al subsuelo con rampas creadas especialmente para el vehículo. Este martes, día de 'descanso', se abrió el museo para un acto en el que el secretario general de la Presidencia, Fernando De Andreis; el subsecretario Valentín Díaz Gilligan; el director del Museo del Automóvil, Luis Spadafora, que coordinó la restauración y la ex diputada y embajadora ante la OEA Paula Bertol descubrieron el Cadillac que se usó en la película "Eva Perón" aunque ni ella ni el general lo usaron. En las primeras filas estaba un periodista histórico de la Casa Rosada, Norberto Di Sandro, testigo en 1956 de la llegada al país del emblemático auto tras la llamada Revolución Libertadora. Bertol, junto a Eduardo Amadeo fueron autores del proyecto de ley que promueve la fabricación de réplicas de autos clásicos y los llamados autos artesanales.

En el acto el primero en hablar fue Gilligan, encargado de convocar a los que durante casi un año realizaron todas las tareas de restauración, trabajo por el que no cobraron. Después dio un discurso, visiblemente entusiasmado, Spadafora quien lo calificó como "el auto más importante que tiene el país" y que aprovechó la presencia de los funcionarios para agradecerles y para pedirles que se use. "Tiene sólo 18.000 km, es una obra de arte dinámica, un auto clásico" explicó antes de solicitar que sea declarado patrimonio nacional. "Es triste ver autos que en Europa están de remate como el otro Cadillac" señaló a pocos días de que se subastara la Ferrari del ex presidente Perón en Londres.

De Andreis recogió la propuesta y prometió ocuparse de impulsar que sea declarado patrimonio nacional, además de "explorar alternativas para que el auto circule en ciudades como por ejemplo Balcarce o Arrecifes donde la querrán apreciar, o en el interior del país". Y reivindicó su restauración "enmarcada en la importancia de recuperar el patrimonio" que dijo busca el gobierno de Mauricio Macri. De paso sobrevoló la 'herencia recibida' y recordó que con el descapotable "fue un ejemplo del descuido que encontramos, como con tantas otras cosas, el auto estaba en mal estado, este puede ser el peor ejemplo".

(Fotos Nicolás Stulberg)

Después de las fotos de rigor, muchos de los que colaboraron durante casi un año en la puesta a punto del auto se acercaron al auto para tomar sus propias imágenes. Alejandro Antonellini y su familia viajaron desde Venado Tuerto, Santa Fe, para ver el resultado final. Propietario de Conforma proveyó los escapes de acero inoxidable. "Es un orgullo" decía y a su lado asentía su esposa que repasaba todo lo que ocurrió en Argentina desde 1955 hasta hoy.

Antes de irse, cuando ya no quedaban funcionarios ni invitados, todos los involucrados en cada una de las reparaciones que se hizo al auto (motor, chapa, tapizados, pintura, etc) se pararon junto al Cadillac en el centro de lo que fue la Aduana Taylor. Hubo fotos, y emocionados aplausos.

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