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En su visita a los estudios de Infobae TV, Jorge Bassi, Vicepresidente de la Asociación Civil Fertilizar, se refirió al crecimiento que tuvo la siembra y producción de cereales luego de las medidas adoptadas por el gobierno nacional a partir del 10 de diciembre de 2015, "la eliminación de las retenciones a los cereales, provocó un escenario favorable para el trigo y el maíz. Los mencionados cultivos son los que más fertilizantes usan por hectárea. Recuperamos terrenos y volvimos a épocas muy buenas de consumos como 2007 y 2011. En estos tiempos se está usando más fertilizantes que nunca en la historia de la Argentina".

Pese a esto, Bassi reconoce que "el crecimiento fue menor a lo que nosotros esperábamos, entre el 6% y 8%, y finalmente fue alrededor del 4%; en parte por una sequía durante el mes de diciembre muy persistente, pero sobre todo porque la soja no se fertiliza como debiese".

Además, el Vicepresidente de Fertilizar sostuvo que el cultivo de soja "es el de menor porcentaje de fertilización siendo a su vez el de mayor extensión en hectáreas sembradas, esto hace que si bien Argentina está en sus valores más altos de uso de fertilizantes, todavía quedaría mucho por crecer en este sentido".

Bassi: "Perdemos 500 kilos de soja por hectárea"

“Claro está que estamos poniendo menos fertilizantes en la soja que años atrás, casi la mitad. Creo que la soja se ha transformado en el tractorcito, se arriesga poco y se espera poco, se han aumentado los costos, las malezas son un gran problema en los lotes y eso trae mayores costos. Los productores compensan con el no uso de fertilizantes” afirmó Bassi.

Una de las razones de la baja constante y sobre todo del no crecimiento de los últimos dos años en la fertilización de soja mientras otros cultivos subieron fuertemente, sería que dentro del grupo de productores que impulsaron el crecimiento en área sembrada tanto de trigo como maíz serían en gran parte aquellos llamados "productores sojeros de punta", como se les dice a quienes trabajan la leguminosa como si se tratara de un cereal, hablando en este caso de inversión por hectárea.

Mientras hoy Argentina fertiliza con 40 kilogramos promedio por hectárea el cultivo de soja, según datos de Fertilizar, en Uruguay las cifras se duplican y en Paraguay se están aplicando cerca de 200 kilogramos por misma superficie.

“Mientras en Argentina el fosforo es arrasado en provincias como Buenos Aires, en Brasil hay un plan de remineralización de suelos”, afirmó el Vicepresidente de Fertilizar

180 millones de toneladas para el 2027

En el "Fertilizer Latino Americano 2018 Conference" desarrollado días pasados en San Pablo, Brasil, Luis M. Urriza, Subsecretario de Agricultura de la Nación, presentó una proyección sobre evolución del mercado argentino, para llegar en 2017 a una producción de 180 millones de toneladas.

"Para lograrlo necesitamos un cambio de paradigma, hay que pensar en el suelo. Hay que alimentarlo de nutrientes y de carbono, seguir aumentando gramíneas si queremos llegar a esos volúmenes", afirmó Jorge Bassi. Y agregó: "hoy la oportunidad la veo en la zona pampeana sojera típica, ayudada por variedades muy buenas para esa zona, creo que tiene un potencial enorme en crecer en el cultivo de cereales. Por otro lado la baja en las retenciones comprometidas ya para este año (el productor contaría entre 70 y 100 dólares de ahorro por hectárea) le darán un nuevo impulso al productor de soja para que este pueda invertir más en tecnología, por ejemplo en fertilizantes".

Los campos como departamentos

Jorge Bassi comentó que en Argentina solo el 15% entre productores y propietarios de campos realizan el estudio de suelo, que es de importancia para entender las características del suelo antes y después de cada campaña, "si vos alquilas un departamento al entregarlo debes hacerlo por lo menos en las mismas condiciones en que te lo entregaron", comparó Bassi.

Mientras que en la mayoría de nuestros países limítrofes tanto la fertilización como el estudio de suelos es algo fundamental para la diaria del hombre de campo, en Argentina parece estar un tanto aletargado.

"Imaginemos un contrato de alquiler de un campo de 500 hectáreas en una zona productiva de nuestro país con un valor superior del bien inmueble a USD 5 millones y que el dueño luego de haberlo alquilado x 10 campañas de soja consecutivas no le pida a quien se lo esté por devolver el comparativo de estudios de suelo para entender donde se encuentra hoy su capital en cuanto a nutrientes. Eso sí, seguro que con el departamento que entregó en alquiler algunos años atrás aclaró en el documento a firmar que debería ser entregado en el momento de la devolución en igual o mejores condiciones.

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