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El “Día D” en números: 156.000 soldados, 11.590 aviones y 6.939 buques para invadir Normandía y liberar Europa

Una imagen contundente sobre el Día D en Playa Omaha: mercantes en el mar, buques de desembarco en la costa, camiones en la playa y globos de barrera

¿Es la guerra un arte o una ciencia? ¿Son las batallas definidas por las acciones específicas de hombres y mujeres involucrados en los combates, o por el contrario la victoria o la derrota dependen del trabajo de la asignación y acumulación de recursos? ¿Existe, quizás, un punto medio?

Este jueves se cumplen 75 años del Día D, el desembarco el 6 de junio de 1944 y en las playas de Normandía de una fuerza compuesta mayormente por estadounidenses, británicos y canadienses que marcó el principio del fin de la Segunda Guerra Mundial en el Frente Occidental.

La Operación Overlord, y específicamente Neptune, su fase inicial en la costa normanda, constituye hasta la fecha el desembarco más grande y complejo realizado en la historia de la guerra. “La de Normandía fue sin duda una batalla de material, y los soldados pudieron ver en todo momento el efecto de esto”, expresa el historiador alemán especializado en la Segunda Guerra Mundial Peter Lieb, en relación al uso masivo de armamento y material de guerra.

Infografía: Marcelo Regalado/Germán Padinger
Infografía: Marcelo Regalado/Germán Padinger

El Día D fue una verdadera pesadilla de organización y cooperación, que implicó primero la llegada de millones de soldados estadounidenses a las islas británicas, meses de entrenamiento junto a las tropas británicas y numerosos ensayos navales, el posterior despliegue de flotas de barcos y aviones nunca antes vistas y finalmente el traslado de cientos de miles de personas desde el sur de Inglaterra a través de un canal hostil repleto de minas hasta el noroeste francés, convertido en fortaleza.

Pero al final, la arriesgada operación tuvo éxito. Sólo en el Día D desembarcaron 156.115 soldados en las costas normandas, incluyendo 23.400 tropas aerotransportadas (paracaidistas y en planeadores) y 132.600 regulares, de acuerdo a datos del Museo de la Historia del Día D en Portsmouth, Inglaterra, y el US National Archive (Archivo Nacional de Estados Unidos).

De este total, 73.000 soldados eran estadounidenses (15.500 aerotransportados y 57.500 regulares), 61.715 británicos (7.900 aerotransportados y 53.815 regulares) y 21.400 canadienses.

Este enorme contingente fue llevado por mar desde numerosos puertos en el sur de Inglaterra por una flota de 6.939 buques de todo tipo. Entre estos había 1.213 buques de guerra, destacándose los acorazados HMS Rodney,  HMS Rodney y USS Nevada, 736 naves auxiliares, 864 barcos mercantes y un total de 4.126 buques y lanchas de desembarco de todo tipo.

Los líderes aliados: Comandante en Jefe Supremo de la Fuerza Expedicionaria aliada, general Dwight D. Eisenhower (EEUU) y el Comandante del 21° grupo de ejército, general Bernard Montgomery (RU) (Grosby)
Los líderes aliados: Comandante en Jefe Supremo de la Fuerza Expedicionaria aliada, general Dwight D. Eisenhower (EEUU) y el Comandante del 21° grupo de ejército, general Bernard Montgomery (RU) (Grosby)

Esta gigantesca flota pocas veces reunida estaba operada por 195.700 marinos: 112.824 británicos, 52.889 estadounidenses y 4.988 pertenecientes otros países miembros de la alianza.

Aunque para junio de 1944 la marina de guerra alemana, la Kriegsmarine, estaba casi desaparecida, la Luftwaffe, fuerza aérea, aún seguía siendo una amenaza, especialmente para los buques en el Canal de la Mancha. De esta forma asegurar la superioridad aérea durante toda la operación una prioridad, y los aliados desplegaron 11.590 aeronaves que realizaron 14.674 misiones sólo el 6 de junio.

Entre estos figuraban 2.395 aviones de transporte, en especial los C-47 Skytrain, y 867 planeadores destinados a las tropas aerotransportadas. Los restantes 8.328 consistían en una impresionante flota de cazas y bombarderos, entre los que destacaban los P-47 Thunderbolt y B-17 Flying Fortress de Estados Unidos, y los Hawker Typhoon, Supermarine Sptifire y Avro Lancaster de los británicos.

Bombarderos medianos estadounidenses B26 Marauder sobre Normandía. Llevan las rayas blancas y negras en las alas que identifican a los aviones que participaron de Overlord
Bombarderos medianos estadounidenses B26 Marauder sobre Normandía. Llevan las rayas blancas y negras en las alas que identifican a los aviones que participaron de Overlord

Frente a esto, las fuerzas alemanas desplegadas para defender las playas en Normandía llegaban a 40.000 soldados pertenecientes en su mayoría a divisiones “estáticas”, es decir confinadas a tareas de guarnición y defensa, en muchas ocasiones con escaso entrenamiento e incluyendo a numerosos extranjeros voluntarios o forzados a pelear por el Tercer Reich. En tanto la Luftwaffe contaba con 815 cazas y bombarderos, de los cuales se estima que la mitad estaban operativos y lograron lanzar apenas un puñado de misiones durante el Día D.

Las fuerzas alemanas destinadas a la defensa de toda la costa francesa eran, sin embargo, superiores a este contingente en número y calidad, pero gracias a una campaña de engaño de parte de la inteligencia aliada y necesidades estratégicas estaban desperdigadas por toda la costa o mantenidas en reserva, y se creía que el foco del desembarco estaría en el Paso de Calais, al noroeste de Francia.  

“Es realmente notable que el vasto asalto, planeado desde hacía tanto tiempo, cayera por sorpresa sobre el enemigo tanto en lo referente a la fecha como el lugar“, ilustró el entonces primer ministro del Reino Unido, Winston Churchill, en sus memorias publicadas en la posguerra.

Los líderes alemanes: Comandante Supremo del Oeste, mariscal Gerd von Rundstedt, y el comandante del Grupo de Ejércitos B, general Erwin Rommel (Grosby)
Los líderes alemanes: Comandante Supremo del Oeste, mariscal Gerd von Rundstedt, y el comandante del Grupo de Ejércitos B, general Erwin Rommel (Grosby)

Overlord comenzó en la noche del 5 de junio con dos grandes operaciones aerotransportadas. En el oeste de Normandía, 15.500 paracaidistas y tropas a bordo de planeadores de Estados Unidos fueron lanzadas en las afueras de Carentan y Sainte-Mère-Église, mientras que 7.900 soldados aerotransportados británicos descendieron en torno a Ranville y Merville en el este. El objetivo era asegurar los flancos de la invasión y controlar puentes estratégicos tanto para permitir el paso de tropas aliadas como para frenar contraataques alemanes, y tuvieron resultados mixtos.

Por la mañana temprana del 6 de junio (entre las 6:30 y 7:25 am) las tropas regulares asaltaron la costa a bordo de sus lanchas de desembarco. Estados Unidos lo hizo en el oeste en las playas designadas Utah (23.250 soldados) y Omaha (34.250), el Reino Unido en Gold (24.970) y Sword (28.845), y Canadá en Juno (21.400).

Para el final del día los aliados habían consolidado una llamada “cabeza de playa”, una porción de la costa en su poder y defendible, y comenzaba el desembarco de aún más hombres, tanques, camiones y todo tipo de pertrechos. Para el 11 de junio, es decir el “Día D + 5”, había ya 326.547 soldados, 54.186 vehículos y 104.428 toneladas de suministros en las playas, y pronto la cantidad de soldados superaría el millón y se daría inicio a una nueva ofensiva aliada que llevaría al quiebre del frente alemán, el cerco de sus ejércitos en Falaise y la carrera hacia la liberación de París, que llegaría en agosto de 1944.

Tropas canadienses en la Playa Juno (National Archives of Canada)
Tropas canadienses en la Playa Juno (National Archives of Canada)

¿Cuánto costó establecer esta “cabeza de playa” desde la cual se lanzaría luego la concatenación de ofensivas que llevarían hasta Berlín, en coordinación con los soviéticos en el este?

Según las últimas cifras relevadas por la US National D-Day Memorial Foundation (Fundación Nacional Estadounidense en Memoria del Día D), las bajas aliadas llegan aproximadamente a 10.000, incluyendo muertos, desaparecidos y heridos. Entre estos, la cantidad de caídos en combate asciende a 4.413, un número superior a las estimaciones anteriores, y que podría también subir en el futuro.

Estados Unidos fue el que más bajas sufrió entre los aliados, especialmente debido a los problemas surgidos en el asalto a Omaha (la marea dispersó a los atacantes y se perdieron casi todos los tanques anfibios, y la defensa alemana fue superior a lo esperado). En total se reportaron 6.603 bajas de todo tipo, entre estas 2.501 muertos.

Los aliados sufrieron unas 10.000 bajas en el Día D
Los aliados sufrieron unas 10.000 bajas en el Día D

El Reino Unido sufrió 2.700 bajas, entre estas 1.449 muertos. Y Canadá registró 946 bajas, entre estas 391 muertes. Hubo además otros 73 muertos de otras nacionalidades.

Las bajas alemanas son más difíciles de calcular, pero se estima un número de entre 4.000 y 9.000 muertos, desparecidos, heridos y prisioneros.

“Como en cualquier otra guerra, en Normandía la infantería pagó el mayor precio. Esto puede ser ilustrado por la siguiente estadística. Entre los estadounidenses, solo el 10% de los hombres movilizados sirvieron en la infantería, pero ésta constituyó en Normandía el 90% de las pérdidas”, indica Lieb en su libro Operación Overlord: la invasión de Normandía y la liberación de Europa Occidental, publicado en 2015

Aunque para cada uno de los hombres que pelearon en los ejércitos de todos los países intervinientes no hubo momento más dramático ni sufrimiento mayor que el experimentado aquel día, que no debería ser nunca olvidado, es importante destacar que estas bajas fueron menores de las esperadas por el Alto Mando aliado y limitadas en relación a la enorme cantidad de personal movilizado para el “Día D”.

Tropas estadounidenses descienden de las lanchas de desembarco y se aproximan a Omaha
Tropas estadounidenses descienden de las lanchas de desembarco y se aproximan a Omaha

Lo peor estaba por llegar. Durante toda la campaña en Francia, desde Normandía hasta París y luego la retirada alemana, entre el 1 de junio y el 30 de agosto, se estima que aliados sufrieron unas 200.000 bajas (83.045 británicos y canadienses, y 125.847 estadounidenses) y los alemanes otras 240.000, de acuerdo al historiados británico Antony Beevor en su libro El Día D: la batalla de Normandía. También se calcula que 20.000 civiles franceses murieron atrapados en los combates y bombardeos.

¿Pivote de la historia?

“Entre junio y agosto de 1944 ejércitos compuestos por más de un millón de hombres lucharon en el noroeste de Francia para decidir el destino de Europa”, señala el historiador británico Stephen Badsey en su libro Normandía 1944.

“De vencer los aliados, los cuatro años de ocupación de Francia llegarían a su fin y con ellos la posibilidad de victoria de Adolf Hitler. Si los alemanes forzaban un ’empate’, podrían volcarse hacia el Frente Oriental y concentrarse en frenar a la Unión Soviética. En el peor de los casos podían lograr un un armisticio, en el mejor ganar la guerra”, indica el doctor en Historia por la Universidad de Cambridge y especialista en conflictos armados.

Dos soldados canadienses tras capturar una bandera nazi (National Archives of Canada)
Dos soldados canadienses tras capturar una bandera nazi (National Archives of Canada)

“El resultado dependería de lo que ocurriera en Normandía: difícilmente podremos hallar en la historia un episodio más dramático“, considera.

Aunque lo cierto es que el Frente Oriental, donde alemanes y rusos peleaban desde 1941, opacó al Occidental durante la Segunda Guerra Mundial, por cantidad de tropas participantes, extensión de territorio, número de bajas y duración, esto no resta importancia a la Operación Overlord, como destaca Badsey.

De hecho, el dictador soviético Josef Stalin estaba demandando a sus circunstanciales aliados británicos y estadounidenses la apertura de un segundo frente que pudiera desviar la atención alemana al menos desde 1942, cuando la situación rusa era desesperada.

La cumbre entre Franklin D. Roosevelt, Joseph Stalin y Winston Churchill en Yalta, en 1945
La cumbre entre Franklin D. Roosevelt, Joseph Stalin y Winston Churchill en Yalta, en 1945

“Nadie debería olvidar, que de todo esto depende la posibilidad de salvar millones de vidas en las regiones ocupadas de Europa occidental y Rusia y de reducir los enormes sacrificios que realizan los ejércitos soviéticos, en comparación con los cuales deberíamos considerar modestas las pérdidas de las tropas angloamericanas”, expuso Stalin en una carta a Churchill en junio de 1943, citada por Antony Beevor.

En 1943 finalmente los líderes de los tres grandes, Franklin Delano Roosevelt (Estados Unidos), Churchill (Reino Unido) y Stalin (Unión Soviética), se reunieron en Teherán para sellar el compromiso angloestadounidense de invadir Europa Occidental, controlada por Alemania desde 1940.

Overlord ocurrió finalmente un año después, cuando la situación soviética ya no parecía tan desesperada y el Ejército Rojo había pasado a la ofensiva. Pero sin la necesidad de destinar enormes ejércitos a la defensa de la Francia ocupada, Alemania parecía aún tener chances de forzar un estancamiento del Frente Oriental. Pero eso nunca ocurrió.

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