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La mesa de negociaciones se conformó en las afueras de Quito, Ecuador, el 7 de febrero de 2017, después de varias postergaciones y casi de inmediato se acordó un cese del fuego y hostilidades, que fue visualizado como el primer gran resultado del proceso.
A la mesa en la estancia jesuita Cashapamba se llegó después de que el ELN aceptara liberar a varios secuestrados que tenía en su poder, una exigencia de la que no se movió el Ejecutivo de Juan Manuel Santos.
En enero se daba por descontado que el acuerdo Ejecutivo-ELN se extendería porque las dos partes parecían decididas a prolongarlo en la quinta ronda de conversaciones, que iba a empezar el 8 de enero y se postergó para el 10, pero el ELN reanudó sus acciones violentas. El 27 de enero el país se despertó con un atentado con explosivos contra una estación policial en Barranquilla, que dejó seis muertos y 40 heridos, y al día siguiente otros ataques similares contra comisarías dejaron dos policías muertos y siete heridos.
El presidente Santos tomó entonces la decisión de suspender indefinidamente el inicio de la quinta ronda de negociaciones a raíz de un comunicado en el que el ELN se atribuyó el primer atentado en Barranquilla. Aunque la decisión no fue romper las conversaciones, la coyuntura aparece muy complicada para el futuro del proceso de paz, porque el ELN afirma que al no haber una tregua puede mantener sus ataques. Leer mas

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