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La formación de Gobierno en Cataluña quedó ayer en un limbo con desenlace imprevisible cuando el presidente del Parlamento regional, Roger Torrent, suspendió a última hora el pleno que debía volver a investir como “president” a Carles Puigdemont, en una decisión que abrió una grieta interna en el independentismo.

Horas antes de que comenzara el pleno, Torrent convocó a los medios y anunció que lo postergaba “sine die” hasta poder garantizar la inmunidad de Puigdemont y la celebración de una investidura “segura, con garantías y sin injerencias”, para la sorpresa de propios y extraños.

Puigdemont se encuentra prófugo en Bruselas desde que fue destituido a fines de octubre por el plan independentista con el que abrió una crisis institucional sin precedentes y sería detenido si vuelve a España, donde es investigado en el Tribunal Supremo por cinco delitos vinculados a ese proceso.

Las fuerzas independentistas apostaban por volver a nombrarlo ayer en el Parlamento catalán como presidente a distancia, pero el Tribunal Constitucional español asestó un golpe a esa estrategia al advertir el fin de semana de que Puigdemont solo podía ser investido si acudía personalmente al pleno tras pedir permiso al juez que lo investiga.

Ante la imposibilidad de una investidura telemática o de un regreso del candidato, Torrent optó por dejar en un limbo la investidura para no desobedecer al Constitucional, aunque insistió en que el pleno sigue convocado y que Puigdemont es el único candidato porque tiene “la legitimidad y el derecho de ser investido”.

“Desde hace unos días, el Estado español ha venido mostrando una de sus caras más oscuras”, acusó Torrent. “No aceptaremos la injerencia a un Parlamento democrático que tiene el derecho y deber de investir al presidente que tenga este apoyo”.

La decisión del político de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) provocó fuertes roces con la formación Junts per Catalunya de Puigdemont y con la Candidatura de Unidad Popular (CUP), el tercer partido independentista en el Parlamento.

JxCat aseguró que no había sido informada de la decisión de Torrent y le pidió rectificar y celebrar el pleno. “Nosotros teníamos un pacto de dar la presidencia del Parlament a ERC y la de la Generalitat a Puigdemont. Ese era el acuerdo”, recriminó Elsa Artadi, jefa del grupo parlamentario de la formación.

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