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Sumido en una evidente crisis de confianza, juego y resultados, el Real Madrid sumó un nuevo tropiezo en la Liga española de fútbol al caer por 1-0 ante el incansable Villarreal en el mejor partido de los blancos en las últimas semanas.

El solitario y excelente gol de Pablo Fornals en el minuto 87, cuando todo apuntaba a un nuevo empate de los blancos en el Estadio Santiago Bernabéu, acentuó el mal momento de los dirigidos por el cuestionado Zinedine Zidane.

En el último partido de la primera vuelta de la Liga, la cuarta derrota del vigente campeón en lo que va de campeonato fue despedida por silbidos de la hinchada blanca.

La primera victoria en la historia del Villarreal en el coliseo madridista dejó al conjunto local a 16 puntos de distancia del líder Barcelona, que mañana visita la compleja cancha de la Real Sociedad.

El buen fútbol que desplegó durante muchos minutos, su mayor dominio del juego durante casi tres cuartos de partido, las diversas y claras ocasiones con las que contó durante la primera parte y el calor de su público no evitaron que tres nuevos puntos volaran del Bernabéu y la cuenta cedida se elevara a 13.

El excelente pase de Rodri, la buena conducción de Denis Cheryshev y la fabulosa elevación de Fornals tras recoger el rechace de Keylor Navas ante el fallido disparo de Enes Ünal dibujaron una contra perfecta del Villarreal que, con ese gol, pudo sentenciar, casi definitivamente, al Real Madrid en la Liga.

Tras encadenar dos empates consecutivo en el campeonato doméstico y en la Copa del Rey, la derrota blanca llegó en un partido en el que los de Zidane pusieron argumentos para llevarse la victoria.

Bajo la intensa lluvia que cayó sobre la capital española, el Real Madrid regaló a su hinchada una buena primera parte en la que dominó el juego más que el Villarreal y generó más ocasiones que los de Javi Calleja.

No se tradujeron en gol porque la buena actuación de Sergio Asenjo, muy seguro bajo palos, desbarató una tras otra las oportunidades que firmaron Cristiano Ronaldo en repetidas veces, el brasileño Marcelo y el galés Gareth Bale.

La más clara la protagonizó al borde de la pausa el astro portugués, incapaz de superar al arquero del Villareal tras quedarse solo a un metro de la línea de gol. Cristiano reclamó en vano un posible penal de Mario, su perseguidor en la acción.

Jugando a rachas que los de Calleja supieron contener con su buena defensa y su ordenada posición sobre la cancha, el Real Madrid ofreció sus mejores minutos de los últimos tiempos en el Santiago Bernabéu.

Con menos intensidad en ataque, el Villarreal también tuvo una ocasión que no pudo aprovechar el colombiano Carlos Bacca, su hombre más incisivo.

El descanso adormiló a los dirigidos por Zidane y espabiló a un Villarreal que con Cheryshev en cancha se hizo más peligroso.

El ruso conectó en el 47′ un disparo lejano que salió rozando el palo del costarricense Keylor Navas.

Tres minutos más tarde, los de Calleja armaron otra jugada que pudo acabar en gol.

Y aunque el alemán Toni Kroos respondió con otro disparo de larga distancia que exigió a Asenjo, Zidane optó por mover el banco para deshacer el peligroso empate.

Bale, más discreto en que sus dos últimos partidos, e Isco, que pasó inadvertido, dejaron su lugar a Lucas Vázquez y Marco Asensio.

Calleja respondió a los cambios del Real Madrid dando entrada a Ünal en el lugar de Bacca, agotado después de las numerosas carreras hacia el área blanca que protagonizó.

Le resultó mejor. Si bien falló, el turco fue protagonista de la jugada que dio al Villarreal una victoria histórica en el Bernabéu.

Fuente: DPA

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