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¿Enemigo íntimo? El diácono degollado en Temperley habría sido atacado por alguien que conocía

El crimen de Guillermo Luquín, diácono de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, shockea a Temperley. El cuerpo del religioso de 52 años fue hallado degollado el domingo en su hogar y se sospecha que lo mató alguien que lo conocía.

El cadáver fue encontrado por el sobrino de la víctima y un amigo, quienes inmediatamente alertaron al 911 sobre el hallazgo. Luquín presentaba cinco heridas punzocortantes -una de ellas en la arteria carótida- y varios golpes en la cabeza.

En el dormitorio donde se encontró el cuerpo -desnudo y envuelto en una sábana- había un cuchillo de cocina y podían observarse varios indicios de lucha. Sólo faltaba el celular de la víctima, por lo cual se descartó que el asesinato haya ocurrido en el marco de un robo.

La hipótesis de que Luquín fue asesinado por alguien que lo conocía se reforzó luego de constatar que en la mesa de la cocina había dos vasos servidos con gaseosa, de los cuales se levantaron seis huellas dactilares.

“No tenía enemigos”

Si bien los diáconos están autorizados a contraer matrimonio, Luquín era soltero y no tenía hijos. Además, trabaja en la sucursal Temperley del Banco Provincia. “Todos los domingos venía antes porque yo voy a dar misa al hospital. Cuando vuelvo, veo que la puerta no está abierta y eran casi las 11. Abro el templo y no había venido, entonces veo a una conocida y le digo que llame a Guillermo”, señaló en diálogo con TN Francisco Ortiz, párroco de la iglesia de Nuestra Señora del Carmen.

De acuerdo al sacerdote, al ver que Luquín no respondía a las llamadas, le pidieron a un amigo del diácono que averiguara qué había sucedido. Fue éste quien contactó al
sobrino de la víctima, quien vive en una casa vecina desde hace unos meses, y ambos descubrieron el cuerpo.

“Nunca me imaginé semejante noticia, era un hombre dispuesto a ayudar a los demás, no se lo merecía”, se lamentó Ortiz asegurando que la víctima “no tenía enemigos” y era “un muchacho extraordinario”.

“No descartamos ninguna hipótesis pero lo cierto es que el lugar no estaba revuelto como suele estar cuando alguien busca elementos de valor. Aunque el asesino sí se llevó el celular y la billetera de la víctima”, dijo una fuente judicial.

El fiscal a cargo de la investigación, Gerardo Mohoraz, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 6 de Lomas de Zamora, estaba abocado esta mañana a tomar varias declaraciones testimoniales del entorno de Luquin con el fin de reconstruir sus últimas horas e intentar identificar a algún sospechoso o si tenía algún conflicto.

Por lo que pudieron reconstruir, el sábado el diácono estuvo en la misa de las 18 y de la iglesia se retiró a las 19 y como ayer ya eran las 11 y no había llegado a la parroquia, ni contestaba llamados, su sobrino fue hasta su casa y lo halló asesinado.

El fiscal aguardaba el resultado de pericias, ya que junto al cadáver fue hallado un cuchillo de cocina que se presume pudo ser el arma homicida y los expertos en rastros lograron levantar al menos seis huellas dactilares de distintos lugares y objetos.

El hecho fue descubierto cerca de las 12.30, en un domicilio ubicado en la calle Bombero Ariño 829, de Temperley, partido de Lomas de Zamora, donde Luquin vivía solo.

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