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Los monotributistas que adhieran al régimen simplificado de Ingresos Brutos creado este año no deberán pagar los montos mínimos mensuales fijados en la nueva ley impositiva, sino que tributarán importes entre los 220 y 860 pesos. La dirección provincial de Rentas reglamentó el sistema que entró en vigencia el 1 de enero y por el que podrán optar unos 10.000 pequeños contribuyentes.

Según el gobierno, implicará una reducción de cargas para este sector, que abarca a quienes hayan facturado hasta 430.000 pesos en 2017. Se les eximirá de presentar declaraciones juradas mensuales, pero será “requisito indispensable y obligatorio” la adhesión al débito con tarjeta de crédito o débito automático bancario para pagar los importes.

La resolución 585/2017 que aprobó el régimen argumentó que “esta nueva manera de tributar tiene como objetivo facilitar el pago del impuesto sobre los Ingresos Brutos” y promover una “mayor simplificación” para este universo de contribuyentes, que representa a un 10% del padrón total. Es de carácter opcional y sustituye la obligación de tributar por el régimen general.

El director provincial de Rentas, Juan Martín Insua, consideró que “va a tener una buena acogida” y arriesgó que terminarán pagando menos que si se aplicaran los importes mínimos mensuales que previó para este año la ley impositiva. Los montos irán de 220 pesos a 860 pesos según la categoría de monotributo (de la A a la E) en la que estén incluidos.

Los montos mínimos para el régimen general, en cambio, oscilarán en 2018 en 716 pesos a 1.791 pesos, según la actividad. Respecto del año pasado, tuvieron aumentos de hasta un 168%, aunque Insua planteó que “al cambiar las escalas (de facturación) no son comparables con los de 2017”. Para el primer rango se subió el máximo de 200.000 a 430.000 pesos anuales.

La ley 3092, aprobada en diciembre del año pasado, generó malestar en algunos sectores, principalmente cámaras empresarias, porque subió al 5% la alícuota de Ingresos Brutos que paga comercio. El gobierno aseguró que un 95% de los contribuyentes estará exento del aumento, pues quedó protegido con estabilidad fiscal hasta diciembre con la adhesión a la llamada ley Pyme. Eso implicaría que todos los comercios que cuenten con certificado pyme y facturen menos de 900 millones de pesos al año mantendrán el porcentaje que venían tributando en 2017, es decir, el 3%. En cuanto al sector turístico, afirmaron que la mayoría está incluida en la franja que paga el 2% de alícuota.

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