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“Gatica, el Mono”, una de las películas argentinas sobre la historia de un boxeador más destacadas

Difícilmente pueda hallarse una criatura más propicia para universalizar su historia que la de un boxeador. Se trata de personas que antes de alcanzar la fama, la celebridad, el dinero o la idolatría dejaron tras de si una historia dramática.

El boxeador ha sido y es en la inmensa mayoría de los casos un chico de la calle, un marginal, un olvidado transeúnte de cárceles para menores o reformatorios juveniles.

Desde hace más de un siglo y hasta hace una década, el boxeo no admitía para éstos jóvenes ninguna definición etimológica o lexicográfica que no agregara las palabra esperanza.

El histórico saludo de Gatica con Perón

Un boxeador comenzaba siendo un adolescente que hallaba razones legítimas para pelear. Podría demostrarlo cualquier estudio antropológico. Es mejor enfrentar a otro chico del mismo peso que a un grupo de policías. Es mejor poder decir "soy boxeador" que "luchador en la búsqueda del pan de cada día". Es mejor tener un lugar de pertenencia como un club o un gimnasio desde donde alternar con otros iguales que no ser de ningún lado.
Podría decirse que el boxeo no es otra cosa que una oportunidad que le permitió a miles de estos chicos llegar dignamente al logro de cosas tan elementales como comer, estar bajo atención médica, conseguir un cuerpo sano y fundamentalmente un destino diferente al que tal vez tuviere marcado.

El boxeo al que aún se discute como expresión deportiva de manera ociosa o sofistica ha logrado que la mayoría de estos exponentes alcanzaran el conocimiento de su existencia como personas con nombre y apellido. Sus nombres fueron identificación de existencia social. Más de un centenar de ellos llegaron a ser campeones del mundo. Y en tales casos aquellas luchas juveniles bajo hambre se transformaron en una opulencia no siempre bien administrada. Por cierto que las excepciones son mínimas pues ha sido una constante que el boxeador ha crecido siempre más como deportista que como ente individualista.

Cuando se logre que la evolución entre la persona y el deportista sea armoniosa y pareja estaremos frente a paradigmas que el boxeo ofrece en cuentagotas. Todo es vertiginoso para ellos. También el despilfarro, los excesos, los "amigos del campeón", las "inversiones infalibles" y un cierre de parábola que los va devolviendo al mismo lugar desde donde partieron.

En ese círculo dinámico y fatal el cine ha rescatado historias. No todas, pues faltan aquellas que como las de Ringo Bonavena y más especialmente la de Carlos Monzon cierren la parábola de la tragedia al nacer y de la tragedia al morir. Guionistas, escritores y directores no se han inclinado por las ponderadas expresiones pugilísticas de sus protagonistas. Por cierto han privilegiado el drama existente en cada personaje elegido. Más aún podría asegurarse que las mejores historias humanas aún no han aflorado pues se trata de los innominados, de los que subieron a un ring con ilusiones pero perdieron, de quienes nunca llegaron a nada aunque igualmente afrontaron la abyección de una vida cruenta, injusta, miserable, dramáticamente inhumana.

De Niro encarnando a La Motta en “Toro Salvaje”

Cuando Martin Scorsese eligió a Jack La Motta para su película "Toro salvaje" (1980) protagonizada por Robert De Niro no estaba seleccionando la biopic del mejor peso mediano de la historia. Giacobbe "Jack" La Motta fue un peleador corajudo y vibrante del Bronx que combatió entre los años 1941 y 1954. En ese largo periodo realizó 106 peleas de las cuales ganó 83 (30 por K.O), perdió 19 (4 por K.O) y empató 4. Por cierto llegó a ser campeón del mundo de peso Mediano brevemente, pero eso importó menos que su historia de hombre violento, conyugalmente infiel, engañado confesamente por su esposa como venganza, sadomasoquista, inmoral hasta amañar resultados de algunas de sus peleas sometido a Frankie Carbo, "capo" de la Mafia de Nueva York, y que sólo podía hacer entrar en razones y no siempre su hermano Joey, un Joe Pesci estupendo.

A Scorsese como a otros directores no le importaba la gloria deportiva, sino la historia humana del protagonista. Y encontró en De Niro -quien aprendió a boxear, bajó 27 kilos y se entrenó cerca de un año para hacer el papel- al actor justo. Tanto que ese rol le valió un Oscar. Martin Scorsese la realizó en blanco y negro para aprovechar al máximo las imágenes del propio La Motta en acción. Para muchos, "Toro Salvaje" ("Raging Bull") fue la mejor película que se hizo sobre la vida de un boxeador. Los cronistas de boxeo aun discutimos con los calificados colegas que se dedican a la crónica sobre cine esta cuestión. Pero para unos y otros una cosa está fuera de debate, se trata de una pieza artística incorporada con justicia a los clásicos del cine.

“El estigma del arroyo” contaba la vida de Rocky Graziano

En 1956, 24 años antes de "Toro salvaje", el director Robert Wise recibió la autobiografía de Thomas Rocco Barbarella cuyo titulo era "Somebody up there likes me" ("Alguien allá arriba me quiere"). En realidad Barbarella no era otro que Rocky Graziano, ex campeón mundial de peso medio mediano, quien buscado siempre por la policía de Nueva York decidió cambiarse el apellido por el de quien era novio de su hermana. Así nació el Rocky Graziano, cuya biopic quedaría reflejada en la película "El estigma del arroyo", también traducida en otros países de habla hispana como "Marcado por el odio".

Robert Wise había elegido para el papel de Rocky Graziano a James Dean, una estrella que había batido todos los récords y revolucionado Hollywood con sus actuaciones en "Rebelde sin causa", "Al este del paraíso" y "Gigante". Pero la prematura muerte de James Dean en un accidente automovilistico en 1955 –único caso de un Oscar post mortem otorgado por la Academia de Hollywood- obligó al director a pensar en otro joven talentoso cuyo perfil se adecuara para interpretar a un hombre rebelde e intratable como Graziano. Es así que surgió la designación de Paul Newman quien convertiría a su papel en un verdadero "capo lavoro".

La historia casi podría ser común. Es el valor del arte quien transforma una historia repetida en una joya artística. Rocky Graziano era un chico de la calle a quien su padre un estibador sin trabajo y ex boxeador de tercera castigaba al tiempo que lo hacia boxear con sus hermanos para pasar luego la gorra y recoger monedas. Un rebelde que formaba parte de una banda delictiva de la que también participaba Jack La Motta cuando ambos tenían 12 años. Eran amigos y dijo el viejo Jack quien falleciera el año pasado a los 95 años: "Rocky y yo fuimos los primeros delincuentes juveniles del Bronx, asaltamos una maquina tragamonedas". Y aunque en la vida de Graziano hay robos, fugas del Ejercito con siete meses de prisión en Arkansas por "deshonor", violencia, extorsión y desacato llegó a campeón del mundo y como La Motta enfrentó a Ray Sugar Robinson a quien ninguno de los dos pudo vencer. Lo que demuestra que el cine no busca a los mejores deportistas sino aquellas historias que tienen en el deportista al sujeto del drama a exhibir.

“Más dura será la caída”, con Humphrey Bogart

De ese mismo 1956 es "Más dura será la caída" con Humphrey Bogart vinculado como periodista y asesor de quien resulta ser el manager (Rod Steiger) de un boxeador argentino llamado en la ficción "Toro Moreno" (Mike Lane). Aquí lo que afloran son los manejos espurios de los managers y promotores con los sueños de un boxeador pues ambos debían llevar al tal "Toro Moreno" hasta una pelea imposible contra el campeón del mundo (¿Jack Dempsey?). Por cierto pierde a pesar de haber derribado al ilustre campeón y solo le quedan 50 dólares de ganancia después de tanto esfuerzo y tantos golpes. Pero quien se dio por aludido fue el gigante italiano Primo Carnera, 2.05 de altura y 125 kilos, ex campeón del mundo de peso Pesado. Lo más atractivo resultó que Carnera le hizo un juicio a la Paramount con quien terminó conciliando cinco años después mientras que Luis Angel Firpo, lo más parecido al boxeador de la historia, nunca accionó legalmente.

La histórica imagen de la pelea de Luis Angel Firpo (Getty)

También el boxeo ha contribuido con historias de amor como la de "Edith y Marcel" (1983) que reflejaron lo más fielmente posible el amor entre la Piaff (Evelyne Bouix) y Marcel Cerdan, campeón del mundo de peso mediano protagonizado por su hijo Marcel Jr y dirigidos por Claude Lelouch.

“Edith y Marcel”, película que reflejó el amor entre Piaff y Marcel Cerdan

O por batallas épicas como la de Kinshasa el 30 de Octubre de 1974 reflejando el antes, el combate y el después del inolvidable triunfo de Muhammad Ali ante George Foreman (8° asalto por K.O) como parte del contrato entre el dictador del entonces Zaire (hoy República Democrática del Congo) Mobutu Sese Seko y Don King. El film (dirigido por Leon Gast, 1996 ) lleva por titulo "When we were kings" ("Cuando éramos reyes") y resulta grato ver la pelea y escuchar a James Brown, B.B. King y The Spiners así como escuchar la palabra de escritores de la envergadura de Norman Mailer, Thomas Hauser y George Pimpton.

“Cuando éramos reyes” reflejó la histórica pelea en Zaire (AP)

"Gatica, el Mono" de Leonardo Favio (1993), resultó una biografía muy próxima a la realidad sobre la vida social, familiar, deportiva y política de José María Gatica, con una impecable actuación de Edgardo Nieva. En realidad Favio ha hecho seguramente por el afecto y la admiración un Gatica mejor que el Gatica que fue, sobre todo una vez consagrado…

También el cine se ha ocupado de biografías insoslayables y conmovedoras en la historia del boxeo como las de Jimmy Braddok ("Cinderella man"), Mike Tyson (Producida por HBO), Sonny Liston ("El golpe fantasma") que refiere al nocaut del segundo combate contra Cassius Clay) , Roberto Duran ("Manos de Piedra") , Primo Carnera ("La Montaña andante"), Muhammad Alí, Rocky Marciano, Mike Ward ("The Fighter") o el propio Horacio Accavallo ("Destino para dos").

Son películas testimoniales de enorme valor histórico. Pero ninguna de ellas logra la mixtura incomparable de lo argumental y lo específicamente técnico como "El caballero audaz" con Errol Flynn (dirigida por Raoul Walsh en 1942) referida a James Corbett ("Gentleman Jim"), el boxeador que entre 1866 y 1895 revolucionó al boxeo generando un estilo ortodoxo del que parten todas las pautas aún vigentes. Los seis golpes clásicos: jab (golpe para tomar distancia con partida ascendente o recta), directo (de partida recta direccionada a la zona alta del rival), cross (golpe cruzado de corto recorrido con el rival en cuerpo a cuerpo o en corta distancia), uppercout (ganchos de cualquier recorrido de abajo hacia arriba hacia los intercostales o la zona abdominal), hook (gancho de corto recorrido apuntado a la franja de la cintura del adversario) y swing (golpes cruzados, abiertos, lanzados desde la linea externa) son premisas de James Corbett que se reflejan fenomenalmente a través de Errol Flynn. Y que siguen siendo los golpes de los boxeadores de hoy.

Claramente los hechos mas atrapantes fueron recogidos por productores, guionistas y directores que han sabido bucear hasta encontrar miserias fehacientes y convertirlas en arte. Una prueba de ello son dos filmes inolvidables. Uno es "The Hurricane" que cuenta lo que le pasó al boxeador Rubin Carter en 1988 cuando llevaba realizadas mas de veinte peleas de primer nivel y la otra es "La gran esperanza blanca" dedicada a Jack Johnson, el primer campeón mundial negro de peso pesado sobre quien el escritor Jack London, espantado sentenció: "Por favor un blanco que le gane a ese negro, esta nación no puede tener un campeón mundial pesado que sea negro".

Denzel Washington  ganó el “Globo de Oro” en 1999 por interpretar a Rubin Carter

Rubin "Hurricane" Carter fue preso 20 años por un delito que no cometió. Esto sucedió el 17 de Junio de 1988 en "Lafayette Bar and Grill" de Nueva Jersey. Se lo acusó a él y a su amigo John Artis de un triple homicidio con complicidad de la policía, pruebas falsas y testigos mendaces. Fue una canción de Bob Dylan tomada del libro autobiográfico de Carter ("16° round") e incluida en el álbum "Desiree" la que logró que el caso se reabriera y se lo declarara inocente. Dylan nunca dejó de cantar esa canción. La protagonización de Rubin Carter fue un trabajo excepcional de Denzel Washington quien logró por su labor el "Globo de Oro" (1999), bajo la dirección de Norman Jewison.

En cambio en "La gran esperanza blanca" (dirigida por Martin Ritt, 1970) el actor James Earl Jones interpreta a un tal Jefferson quien no es otro que Arthur John Johnson o Jack Johnson, primer campeón mundial negro de peso pesado de la historia. Tras ganar el título mundial en 1907 al blanco Jim Corbett (Frank Bardi en la ficción) cruza el Estado de Reno e ingresa a California donde lo detienen y condenan a tres años de prisión pues su novia Eleanor (Jane Alexander) es blanca y en ese Estado rige la prohibición de mestizaje.

"El gigante de Galvestone", Texas, se escapó de la cárcel de Leavenworth y al profugarse peleó en diferentes partes del mundo. Más aún el 15 de diciembre de 1914 –plena Primera Guerra Mundial- lo hizo en nuestro país y le ganó por nocaut al también norteamericano Jack Murray. Fue después de ello que le propusieron pelear en La Habana, Cuba, contra un blanco con la condición de dejarse ganar la corona mundial a cambio de levantarle todos los cargos y quedar libre. En esta versión del director Martin Ritt, el peleador no acepta, su novia frente a tantas presiones se suicida, Johnson gana pero vuelve a la cárcel hasta que al cumplir la condena lo derrota Jess Williard, tras 26 asaltos pues por entonces las peleas eran "a finísh" o sea hasta que uno de ambos cayera por diez segundos o aceptara su extenuación.

El cine ha reflejado el drama de estas criaturas vulnerables por su origen y por la asimetría de sus crecimientos, el de la popularidad del personaje y el de la persona popular. En estas historias biográficas hemos prescindido de la ficción de un "Rocky" o "Un ídolo de barro" o "Diez segundos", entre otras. Es que no resultaría necesaria la creatividad de una buena ficción para transitar los sueños que se alojan en las almas de chicos pobres que antes tenían en el boxeo una oportunidad dignificante y ahora en esos mismos lugares marginales algunos les dan un dinero fácil con olor a muerte.

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