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El intendente de Sierra Grande, Nelson Iribarren, ve una luz, una señal de esperanza en su pretendida intención de que la 5° central nuclear se instale en Sierra Grande, tras el encuentro del presidente Mauricio Macri y el gobernador Alberto Weretilneck.

Iribarren expresó que la Nación y el Municipio saben lo que quieren pero que será difícil retomar el tema con la provincia.

De todas formas expresó que a su criterio la provincia tomó una decisión “arbitraria” cuando rechazó al central nuclear, en detrimento de los intereses de la localidad serrana, y que ahora está estudiando las estrategias y el escrito final para presentar en nación e intentar abrir el camino valiéndose de la autonomía local.

El 17 de diciembre el municipio llevó adelante una consulta popular en la que la mayoría de los que votaron lo hizo por el sí. El intendente, sus asesores, junto al diputado nacional Sergio Wisky (Pro) y el senador Miguel Pichetto (PJ) trabajan desde el punto de vista jurídico y técnico para torcer esa ley e incluso hacer valer la autonomía del pueblo de Sierra Grande.

Iribarren también habló en una entrevista con este diario de un “conflicto de poderes” entre la provincia y el municipio porque entiende que “se avasallaron derechos”.

“Esto, (por el interés del presidente Macri en que se instale en Sierra Grande la central) genera aliento porque es interesante luchar por un mismo objetivo social y demográfico, es una gran inversión, seguimos trabajando con mas fuerza para sacar el mejor escrito”.

“No hubiese avanzado en la consulta sin la venia de Nación, pero en la provincia está la gran pared que es la ley”, dijo.

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