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Isla Captiva: el confort más sofisticado se amalgama con lo agreste de la vida isleña en el South Seas Resort

South Seas es, más que un resort, un pueblo en la punta sur de esta pequeña isla, en el Golfo de México en la costa oeste de la Florida

Desde el continente -la última ciudad que se deja atrás es Ft. Myers Beach, que quedo unida a las islas por la ruta que se construyó por encima del agua en 1963- Sanibel y Captiva están unidas primero por el Periwinkle Way y luego por el Sanibel-Captiva Road o, más familiarmente, el San-Cap. Luego del pequeño puente de Blind Pass se ingresa por el Captiva Rd. directamente en la isla con pasado pirata y presente para disfrutar.

Siguiendo por este camino lleno de clima isleño, muy frondoso y también con pequeños pueblitos en los que uno se siente conminado a parar, se llega a la punta de la isla en donde aparece un lugar increíble.

Su solo nombre parece mover en la mente imágenes de ensueño: South Seas… “Los mares del sur…” Y, en efecto, el South Seas Resort ha logrado combinar, en sus más de 170 hectáreas de superficie, lo agreste de la vida isleña con el confort más sofisticado de un resort fuera de lo común.

Para los amantes del golf, el resort tiene una cancha de 9 hoyos frente a la playa y un proshop
Para los amantes del golf, el resort tiene una cancha de 9 hoyos frente a la playa y un proshop

Por décadas, generaciones de familias han elegido este lugar como su destino de vacaciones para coleccionar, a partir de su visita, momentos inolvidables y recuerdos duraderos.

El South Seas es una reserva natural en sí mismo y ofrece cuatro kilómetros de serenas playas de arena blanca. El complejo está diseñado como un tranquilo refugio, aprovechando al máximo el increíble paisaje natural y ofreciendo un destino rico en recreación familiar con oportunidades prácticamente ilimitadas para la aventura, el relax y la diversión.

El clima, durante todo el año, bendice este lugar. Aun en el invierno boreal las temperaturas son agradables y los días soleados y placenteros. A partir de marzo ya comienza un verano eterno que la infraestructura de South Seas ayuda a aprovechar al máximo.

En Sunset Beach uno dispone de todo ese clima de playa isleño, con el pequeño restaurante y bar, el lugar para alquilar los elementos para hacer deportes acuáticos y la pequeña tienda de playa
En Sunset Beach uno dispone de todo ese clima de playa isleño, con el pequeño restaurante y bar, el lugar para alquilar los elementos para hacer deportes acuáticos y la pequeña tienda de playa

El complejo ofrece una diversa variedad de alojamientos. Por eso decimos que más que un resort, es un pueblo. Desde lujosas casas particulares, villas y departamentos de 1, 2 y 3 dormitorios,  hasta cómodas habitaciones de hotel.

Los departamentos están construidos en dos plantas. En la planta principal están la cocina, el living (en un concepto abierto) y una habitación con dos camas twin y su baño privado. También, por el living, se accede a un balcón cuya vista depende de la villa en que el departamento esté. El South Seas tiene varias áreas de villas. Dos de ellas son las Beach villas y las Tennis villas. Las primeras dan sobre la playa, las segundas sobre el complejo de tenis. En la planta alta está el dormitorio principal con su baño en suite.

En Sunset Beach uno dispone de todo ese clima de playa isleño, con el pequeño restaurante y bar, el lugar para alquilar los elementos para hacer deportes acuáticos y la pequeña tienda de playa. La playa en sí es ideal para nadar en las tranquilas aguas del Golfo, algunas veces de un intenso color verde esmeralda, otras de un verde más opaco. En las arenas blancas como la sal o en la propia rompiente, se encuentran caracoles de las más variadas formas y colores y es un deporte local el juntarlos y coleccionarlos.

South Seas tiene también la ventaja de hacer que uno pueda vivir como un isleño más, como un local, durante la estadía. Todo queda cerca en Captiva, casi para ir caminando a todos lados
South Seas tiene también la ventaja de hacer que uno pueda vivir como un isleño más, como un local, durante la estadía. Todo queda cerca en Captiva, casi para ir caminando a todos lados

South Beach es más calma, pero igualmente cálida, con sus sombrillas azules y sus reposeras blancas, ofrece un frente de playa casi recto que se pierde con la mirada.

Para dar una idea de la dimensión de South Seas, el complejo tiene 20 piscinas, entre ellas la H2Whoa!, con toboganes de agua, campamento para chicos, pesca, kayaks y una variedad casi ilimitada de deportes acuáticos.

Se pueden alquilar bicis o carritos de golf por toda la estadía en “Sunny Island Plantation”, justo en la entrada del resort, para olvidarse del auto y explorar el complejo, que atrapa con una variedad inmensa de aves, delfines y manatíes.

Aquí también se pueden tomar cruceros de la empresa Captiva Cruises, que salen de la propia marina que tiene el resort, ofreciendo una amplia variedad de aventuras y eco-turismo, como visitar un cayo diminuto y vecino, el Cabbage Key, donde se hacen caminatas por senderos de biodiversidad y se puede almorzar en una cabaña en la que invitan a firmar un billete de un dólar con una fibra negra y dejarlo pegado en la pared como testigo perenne de nuestra visita.

Los departamentos están construidos en dos plantas. En la planta principal está la cocina, el living (en un concepto abierto) y una habitación con dos camas twin y su baño privado
Los departamentos están construidos en dos plantas. En la planta principal está la cocina, el living (en un concepto abierto) y una habitación con dos camas twin y su baño privado

El “pueblito” de South Seas -aledaño al embarcadero- tiene una escuela de navegación, la Colgate Offshore Sailing School, la número uno de los EEUU, en la que se pueden tomar clases  de velerismo,  incluso para quienes no saben nada. También hay negocios, tiendas, un mercadito y un lugar para comer helados de otro planeta, el “Scoops & Slices”, donde también se pueden comer o encargar unas pizzas gigantescas.

Para los amantes del golf, el resort tiene una cancha de 9 hoyos frente a la playa y un proshop. Para los que prefieren la raqueta hay un complejo de tenis. Y para los que se deleitan con la gastronomía, en South Seas hay seis restaurantes, incluido el afamado Doc Ford’s, con variedades impresionantes de frutos de mar y típicas comidas isleñas en un ambiente inmejorable, con un deck exterior con música en vivo y un salón principal para comer adentro.

También se destacan el Harbourside Bar & Grill con su ambientación informal y náutica, The Pointe, ubicado junto a la piscina principal, el Sunset Beach Bar y el Crooked Snook Tiki Bar, localizado en la increíble Pine Island Sound y mirando hacia North Captiva, que reproduce la típica imagen mental que uno puede tener de una isla tropical. Comer afuera en Key Lime Bistro o en RC Otters es una experiencia de sabores, música y brisas marinas que encantan las noches.

Quizás la mejor manera de dejar South Seas sea ver el atardecer en Sunset Beach, una especie de culto a la caída del sol, lleno de música, montones de gente sacando fotos y el sonido de un cuerno gigante
Quizás la mejor manera de dejar South Seas sea ver el atardecer en Sunset Beach, una especie de culto a la caída del sol, lleno de música, montones de gente sacando fotos y el sonido de un cuerno gigante

South Seas tiene también la ventaja de hacer que uno pueda vivir como un isleño más, como un local, durante la estadía. Todo queda cerca en Captiva, casi para ir caminando a todos lados.

El pedido de supermercado para aprovisionar la heladera plena que tenemos en el departamento, en la villa o en la casa, no puede hacerse en otro lado que no sea en Bailey’s, el General Store que provee a Sanibel y a Captiva desde 1899. El solo hecho de entrar ya nos hace el día: chiquito, coqueto, isleño, relajado, con gente linda.

Los que no quieran perder un día de rutina de fitness, el South Seas tiene todo lo necesario en North Pointe Village y los inclinados al relax lo encontrarán en el Ambu Yoga en la playa o en el spa dirigido por Kay Casperson.

Quizás la mejor manera de dejar South Seas sea ver el atardecer en Sunset Beach, una especie de culto a la caída del sol, lleno de música, montones de gente sacando fotos y el sonido de un cuerno gigante cuando esa inmensa bola roja se despide hasta el otro día detrás de la azul línea del horizonte.

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