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La fiscal identificó a los dos rugbiers que mataron a Fernando y la testigo que lo vio por última vez con vida

En plena investigación por el asesinato de Fernando Báez Sosa, este jueves a la tarde habló por primera vez la joven que atendió a la víctima antes de ser golpeada por los rugbiers ahora detenidos. Según declaró la chica, Sosa entró a su kiosco a comprarle un helado, y cinco minutos después fue atacado por la patota.

Además de este testimonio, en las últimas horas la fiscal de la causa ordenó realizar un peritaje para comparar el ADN de las manchas de sangre halladas en la vestimenta de algunos de los detenidos con el patrón genético de la víctima. Del mismo modo, dos de los acusados fueron imputados por el delito de “homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas”, mientras que los demás están acusados de ser “partícipes necesarios”.

En diálogo con los medios de comunicación, Fiamma, la dueña del kiosco al que Sosa entró a comprar un helado, decidió hablar por primera vez y contó que esa madruga, antes de ser golpeado, el joven de 19 años ingresó a su negocio acompañado de un conocido, al que le contaba que adentro del boliche habían querido golpearlo.

“Primero vino un amigo o conocido de él a comprar un agua, y después vino él a comprar un helado. Yo lo vi tranquilo. Fernando no estaba nervioso, pero cuando entró si contaba lo que había pasado. Cuando entró estaba sin remera. Contó que adentro le habían querido pegar. Salió y ahí le pegaron. Yo ese día estaba con mi novio, él salió y le dijeron que se meta porque también le iban a pegar a él”, aseguró.

Además, indicó que solo cinco minutos después de que Sosa saliera del kiosco, ella comenzó a escuchar gritos, y que por eso se asomó hasta la puerta del local, aunque no se animó a salir.

“No quería salir porque había demasiados gritos. Pero cuando me asomé a la puerta, vi que le estaban pegando entre todos. Pegandole había 4 o 5 personas. Alrededor de Fernando había mucha gente”, sostuvo, y agregó que recién salió a la calle cuando la policía le fue a preguntar qué había pasado.

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“Cuando salí hasta la puerta, vi también a otro chico en el piso, que estaba inconsciente, pero vivo porque una amiga dijo que tenía pulso. Pero no se movía, no se defendía porque no podía”, agregó.

En este sentido, Fiamma aclaró que no pudo escuchar si los agresores le decían algo a Fernando Sosa durante el ataque, aunque sí confirmó que vio como lo golpeaban salvajemente.

Identificaron a los principales agresores de Fernando

Antes de que se conozca este testimonio, este jueves Verónica Zamboni, titular de Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 6 gesellina, acusó a dos de los detenidos, Máximo Pablo Thomsen y Ciro Pertossi, de “homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas”, delito que prevé la pena de prisión perpetua; mientras que a los otros imputados los consideró “partícipes necesarios”.

De los once detenidos, cinco de ellos están alojados en la Comisaría 2da de Villa Gesell, otros cinco en la Comisaría 1ra de Pinamar, y Pablo Ventura, el último detenido en Zárate, se encontraba en la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) gesellina.

Prueba de ADN

Además, los investigadores del crimen ordenaron realizar un peritaje para comparar el ADN de las manchas de sangre halladas en la vestimenta y las zapatillas de algunos de los 11 detenidos por el homicidio con el patrón genético de la víctima.

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Del mismo modo, se realizó en las últimas horas una extracción de sangre a los 11 imputados por el homicidio y las muestras fueron enviadas a la ciudad de La Plata, donde expertos en genética elaborarán los ADN de cada uno de ellos.

Fuentes de la investigación indicaron a Télam que los resultados de estas pericias demorarán “entre una semana y diez días” y servirán para determinar la participación de cada uno de los detenidos.

Episodios previos de violencia

Las autoridades del club de rugby donde juegan algunos de los once jóvenes detenidos suspendieron a cuatro de los imputados por el homicidio que estaban afiliados a esa institución deportiva. Se trata de los hermanos Ciro y Luciano Pertossi, Alejo Milanesi y Blas Cinalli, quienes fueron sancionados debido a que su participación en el ataque a Báez Sosa “afecta la imagen que pregona” el club Naútico Arsenal de Zárate.

Ante este comunicado oficial, Marcelo Urra, el apoderado del Club Náutico Arsenal de Zárate, admitió este martes tener conocimiento de que varios de los rugbiers imputados ya habían estado involucrados en otros episodios violentos. “Para ellos, era una práctica habitual golpear a una sola persona entre varios. Las peleas anteriores no se llegó a semejante locura y tampoco había ocurrido consecuentemente todo los fines de semana””, aseguró.

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