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La historia de Long Litt Woon, transitó el duelo de su marido con la ayuda de la micología

Long Litt Woon a los 61 años vuelve a sonreír.

Long Litt Woon nació en Malasia hace 61 años. A los 18 viajó a Noruega por un programa de intercambio sin saber que iba a conocer a su alma gemela, su futuro marido: Eiolf. Pasaron los años, él se convirtió en arquitecto y ella en antropóloga social.

Un día, que parecía ser como todos, su esposo se levantó y se fue a trabajar, pero apenas entró a la oficina, sin llegar a acomodarse en su escritorio, se desplomó en el suelo. Al rato, la mujer recibió un llamado del hospital para comunicarle que lamentablemente no habían podido salvarlo. Este fue el comienzo de una nueva vida para Long.

DOLOR PROFUNDO. En su libro, la antropóloga cuenta que en ese momento sintió tanta angustia que se preguntaba cuánto iba a durarle el duelo. Había perdido el hambre y todos los sentidos. Incluso hasta las ganas de vivir. Aún así, por sugerencia de sus seres queridos, comenzó a participar de un grupo de ayuda con gente que también había perdido a sus parejas. Sin embargo no había nada –ni nadie– que le levantara el ánimo.

Un día se decidió y se anotó en un curso de micología, cuyo objetivo era poder identificar 15 clases de hongos a simple vista. Lo que empezó por una curiosidad se convirtió en una pasión y, lo más importante, en su salida del duelo.

UN NUEVO RUMBO. Al principio asistía a clases donde hacían un par de prácticas. A medida que se fue sumergiendo en el mundo de los hongos, Long (ese es su apellido) comenzó a sumarse a grupos de buscadores de setas y con los años se volvió una especialista en la materia.

Fue en esa “aventura” y desafío por encontrar y reconocer nuevas especies que la autora empezó a sentir nuevamente un objetivo en la vida. “Soñaba con llegar a formar parte del círculo más íntimo de la comunidad micológica, ser uno de los expertos micólogos que se encargan de las inspecciones de setas durante la temporada (…). Por primera vez desde que Eiolf se fue, sentía que tenía un propósito”, cuenta en su libro.

Buscando setas es feliz.
Buscando setas es feliz.

EN PRIMERA PERSONA. Hablamos con la protagonista de esta historia para que nos contara en exclusiva cómo las setas le devolvieron la felicidad.

-¿Por qué empezaste un curso de micología cuando falleció tu marido? ¿Ya te interesaba el tema?

-Hice un curso de hongos para principiantes por accidente. Una amiga me lo sugirió y yo pensé: “¿Por qué no?” Sí, tenía un interés sobre el tema, pero un interés “normal”, no mucho.

-¿Cómo te ayudaron las setas a transitar el duelo?

-Cuando encontré los hongos y encontré por mi cuenta uno comestible por primera vez, me sentí feliz. En ese momento entendí que había un método para salir del duelo. Tuve la suerte de que los hongos me mostraron la vía de regreso a la alegría.

-¿Por qué en el libro no mencionás cuándo falleció tu marido y cuál fue la causa?

-Fue una decisión consciente omitir la fecha de fallecimiento de mi marido y también la causa de su muerte en mi libro. Quería enfocarme en lo que era más importante para mí: cómo transitar la pérdida. En este contexto, las fechas y las causas son irrelevantes.

-¿Quiénes estuvieron al lado tuyo en ese momento? 

-Estaba sola en ese momento. Por supuesto tenía muchos amigos y familia que me podían ayudar en muchas cosas, pero en una dimensión, mi duelo es solo mío.

“Por supuesto tenía muchos amigos y familia que me podían ayudar en muchas cosas, pero en una dimensión, mi duelo es solo mío”, manifiesta la autora.
“Por supuesto tenía muchos amigos y familia que me podían ayudar en muchas cosas, pero en una dimensión, mi duelo es solo mío”, manifiesta la autora.

-¿Conocés Argentina? ¿Cómo son las setas en nuestro país?

-He visitado ese hermoso país cinco veces, pero conozco más que nada Buenos Aires. Hay todavía muchos lugares y paisajes que quiero descubrir. No sé mucho sobre los hongos en Argentina, pero sé que hay muchos y que hay también mucha gente experta en ellos.

-¿Qué planes tenés para cuando termines de promocionar el libro?

-No lo sé. Mi libro va a salir, por el momento, en 14 idiomas. Entonces, lo estoy promoviendo todavía.

-A Eiolf le encantaba la fotografía… ¿considerás esa opción como una posibilidad para acercarte de alguna manera a él?
-No. Yo tengo otro interés. Por ejemplo, ¡bailar tango!

 

Texto: Paula Labonia

Fotos: Gentileza Editorial Maeva.

 

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