Compartir

El Moskvitch 400 fue una copia del Opel Kadett que había surgido en Alemania en época de preguerra

El Opel Kadett tiene una historia que contar. De su linaje en la industria automotriz derrama una pintoresca curiosidad: concibió al Moskvith 400, una réplica declarada, construido en fabricantes antagónicos. El Kadett y el Moskvitch es un símbolo de tregua entre Hitler y Stalin, dos potencias, dos dictadores, dos personalidades del siglo XX que carecen del deber periodístico de identificarlos con nombre y apellido. Stalin diseñó un automóvil para motorizar a su pueblo, inspirado en una insignia de la industria alemana. Es la historia del auto sin ideología.

Rupturista estructura monovolumen, suspensión delantera independiente Dubonnet, propulsor de cuatro cilindros en línea de 1.073 cc., 23 CV de potencia y una velocidad máxima cercana a los cien kilómetros por hora: el primer auto compacto Kadett -precio moderado y eficiencia garantizada- fue un éxito comercial. Se lanzó en 1936, con una expectativa mesurada. Hizo constancia y gala de su motor y de su diseño revolucionario. Se proclamó líder en ventas; consolidó su impronta temprana. Hasta 1941, cuando la guerra le cercenó la producción: la prioridad de fabricación dispuso vehículos bélicos, no había tiempo ni utilidad para modestos utilitarios.

El Opel Kadett se lanzó en 1936 y hasta 1941 había vendido 107 mil unidades. Stalin quiso uno igual para su país

Opel interrumpió al Kadett. Se habían vendido 107 mil unidades. Había penetrado en una sociedad en época de preguerra. Había conquistado Alemania. Su impacto replicó en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas -URSS-. Stalin quería un Kadett socialista: un modelo moderno y austero que renovara el paradigma automotriz vigente. De la industria local solo emergían producciones costosas y devaluadas; y la movilidad particular estaba reservada para los altos mandos del partido socialista. Al Kadett había que copiarlo.

El secretario general del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética entre 1922 y 1952 ordenó llevar a Moscú un modelo desmontado para duplicar sus planchas de fabricación. En 1938 la diplomacia rusa ya había conseguido emular las motos militares BMW R-71 con sidecar que en versión socialista se denominó Ural M-72. Pero para la fabricación masiva de un automóvil comercial, la coyuntura geopolítica fue generosa. En 1939, Berlín y Moscú decretaron un acuerdo de no agresión bautizado pacto Ribbentrop-Molotov. Algunas unidades del Opel Kadett cruzaron frontera en símbolo de gesto de buena voluntad entre las partes.

Un Opel Kadett Limousine de 1936. Tras cinco generaciones, el modelo alemán viró en el Opel Astra

Un año después, a pesar de las restricciones de la automotriz germana, el Kadett se sometió a pruebas de ingeniería y mecánica para concebir a su alter-ego soviético. En 1941, el Moskvitch 400 modelo 10 se lanzó al mercado. Automáticamente fue rechazado por Stalin: solo dos puertas y diferentes grupos óptimos no respetaban el diseño original del modelo alemán. Había que reiniciar la producción como una copia inescrupulosa del Kadett. Pero el 22 de junio de 1941 la Operación Barbarroja se efectuó: Hitler decidió invadir la Unión Soviética. Las prioridades de la industria automotriz rusa habían cambiado: el compacto ruso debía esperar.

El Moskvitch 400, el modesto y económico automóvil soviético, se fabricó de 1947 a 1956 con suerte dispar

Concluida la Segunda Guerra Mundial, la URSS celebró el aniversario 500 de Moscú en 1947 con la presentación de un automóvil económico y eficiente: el Moskvitch 400, el clon soviético del nazi Opel Kadett. La versión rusa duró poco: en 1956 su producción cesó porque ya el diseño evocaba al pasado. El modelo original atravesó la historia automotriz con vitalidad: tras cinco generaciones le dejó el legado al Opel Astra en 1991. Antes de su desaparición, el Opel Kadett debía contar la historia del auto sin ideología.

LEA MÁS:

La peculiar historia de la primera multa por exceso de velocidad y el conductor temerario

El auto fantasma que revelaba los misterios de la industria automotriz

La historia de un pequeño gran auto: el eterno viaje del Fitito al corazón de la Argentina

Cómo sancionaban a los conductores que manejaban ebrios en el Antiguo Egipto

La insólita manera en que viajaban los perros en los autos en los ’30

Industria automotriz: el insospechado origen de BMW, Peugeot, Porsche y Lamborghini


Fuente: Nacionales – Infobae RA

Comentarios

comentarios