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Fue un escenario un tanto extraño. Habían pasado cinco años desde el último triunfo Académico en tierra Millonaria, y todo hacía creer que la racha continuaría. Racing no llegaba en su mejor versión, mientras que River necesitaba ganar para mantener sus chances de campeonato; y la paternidad (48 de diferencia en la previa) aportaba un porcentaje más a favor del equipo de Gallardo, que salía de banca.

Poco le importó a Racing esta situación. Fue de punto, y contra todos los pronósticos, llegó a estar 3-0 arriba. Es cierto, luego se durmió y hasta se lo pudieron haber empatado. Pero, con el resultado puesto, hay una mirada más positiva. La Academia hizo lo que debía hacer, sumó de a tres y además de acomodarse en el lote de los que buscan un ticket para la Copa Libertadores, dejó sin chances de título a River.

El partido tuvo tres momentos muy distintos, que fueron variando a medida que el marcador se modificaba.

Durante el primer cuarto de hora, River hizo más mérito que su rival y mostró algunas cosas interesantes. Tuvo más la pelota, en parte porque fue también la apuesta de la visita, que saltó a la cancha con una línea de 5 en el fondo. Sin embargo, faltó una última idea, el eslabón más importante, el desequilibrio. Así las cosas, el dominio Millonario fue estéril y apenas alertó en un par de ocasiones a la defensa Albiceleste.

El primer quiebre llegó a los 15, cuando Lautaro Martínez apuró en una salida y generó un error. Despeje, rebote en el delantero y gol de Racing.

Después de ese gol, River quedó noqueado. A sabiendas de que el planteo debía ser más bien conservador, la Acadé desistió de sacudir demasiado la modorra del rival y se dedicó a cuidar el 1-0.

Llegó el descanso y fue clave que el local no descontara. Racing puso la alarma tempranito y en el arranque del complemento dio otro cachetazo demoledor por intermedio de Barbieri. 2-0 y otro panorama.

Batalla hizo su aporte al partido y permitió el tercero, en pies de Acuña. Parecía que se venía una tarde negra en Núñez, pero River despertó. Tarde, es cierto, pero despertó.

Larrondo y Maidana dejaron al Millo a un pasito del empate, pero el empuje final fue demasiado desordenado. Racing se plantó bien firme en el fondo y no hubo forma alguna de entrarle.

River durmió demasiado. Lo durmieron, en realidad. Y así dejó pasar el último tren del campeonato.


Fuente: Últimas Noticias – Río Negro

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