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Nada en el departamento que habita Lucas Severini remite a un artista. Nada allí hace pensar en arte. Más bien parece tratarse de un mecánico de motos. Todo allí remite a motos. Partes de viejas motos, piezas de motores en desuso, envases de lubricantes.

Pero ocurre que Lucas Severini es un artista y todo esos objetos que hace pensar en un taller mecánico son su arte. ¿Acaso se puede hacer arte con un viejo tanque de nafta? La respuesta habrá que buscarla en la muestra que Severini está montando en el Museo Gregorio Álvarez (San Martín y Brown), en el Parque Central de Neuquén, y que inaugurará este viernes a las 20:30.

“Tenía ganas de mostrar al menos parte de mi obra y aproveché esta invitación desde Neuquén para hacerlo”, resume Severini. Pero esa es una parte de la historia. La otra parte, esa que le da sentido a esta muestra nace con un hallazgo, el de una vieja moto Zanella 1975 en el patio de una casa de JJ Gómez, en la afueras de Roca. Apenas la vio, Severini supo que allí había algo. Y lo primero que hubo fueron los recuerdos de su padre corredor de motos y de su propia infancia entre motos, pistas y talleres. El arte vino después, cuando restauró esa vieja moto y resolvió que era la mejor manera de plantear esa pregunta de mil respuestas y de ninguna a la vez: ¿qué es una obra de arte? Con ustedes, “Saeta del Desierto”. La moto, la muestra.

Hablemos de arte

“Es muy personal este proyecto de la Saeta, pero al mismo tiempo es la obra que yo propongo para establecer la discusión artística. Mi idea con esta exposición y con mis obras en general es plantear el debate acerca de sí se trata de una escultura, de una obra de arte o de una pieza de diseño. Para mi es lo mismo, no hay diferencia. Durante todos estos años de trabajo fui escuchando opiniones: ‘Si funciona no es una escultura, si es una moto no es una obra de arte…’ Mi posición al respecto es llevar estos objetos a una sala de arte, esa es mi forma de decir que se trata de arte”, asume Severini.

Formado en la Facultad de Bellas Artes, de La Plata, Lucas Severini tuvo entre otros maestros al reconocido Carlos Regazzoni, otro “metalúrgico” del arte. Nacido en Chascomús, pero establecido en el Alto Valle desde hace años, hoy vive en Roca, donde pueden encontrarse obras suyas en distintos puntos de la ciudad. Entre ellas, la araña gigante que cuelga de la entrada de Casa de la Cultura, el caballo que habita el hall del Consejo Deliberante, que formará parte de la muestra y que oficialmente se llama “Cruzando el río, y la Esfera, imponente a la vez que controvertida (en su momento) obra ubicada en el centro de rotonda de ingreso a la Ciudad de las Artes .

Fue justamente mientras trabajaba en esa obra que dio con La Saeta del Desierto, la legendaria motocicleta que será eje de la muestra y que el propio artista usa por las calles de Roca. Literalmente, monta su propia obra de arte.

P- Si le pasa algo a esa moto, ¿chau muestra

R- Chau muestra (risas)

Arte en venta

P- ¿Qué obras se verán en esta muestra?

R- Obras metálicas, una obra nueva que en realidad es un proyecto, “Saeta del Desierto”, una moto de los años 70 encontrada de casualidad en un patio de Gómez, abandonada. Mi papá corría con esos motores en aquellos años, después surgió la idea de armar una historia, una leyenda alrededor de esa moto. A partir de este hallazgo creo esta obra de arte con la moto encontrada y genero un prototipo para otra moto que está en proceso de construcción y del que voy a exponer los planos en la muestra. Esa moto tiene una pieza grande de aluminio que incluye tanque de nafta y asiento. Recorrí talleres durante dos años para conseguir repuestos y poder completar la Saeta del Desierto y este prototipo que estoy armando. También muestro otros trabajos como una escultura del Quijote y un motor intervenido puesto sobre un pie de fundición. Un caballo metálico que se exhibe en el hall del Consejo Deliberante de Roca.

P- ¿Cómo empezaste a trabajar el metal?

R- Empecé haciendo cartelería en La Plata, pero me faltaba la estructura para los carteles. Así empecé a trabajar el metal como material para hacer arte. Hice algo en lienzo con pinturas, pero en verdad te tenés que dedicar a una cosa en particular. Además trabajar con el metal es difícil de trabajar y lleva mucho tiempo.

P- ¿Cómo encarás cada obra de arte?

R- Yo trabajo casi siempre por encargo. Tengo un estilo para trabajar los metales y crear mis esculturas, pero no trabajo para mi, lo que hago lo hago por pedido. Si hago lo que yo quiero sé que no lo voy a vender. Ahora tengo esculturas por todos lados porque están vendidas y las tiene sus propietarios. Este Quijote (señala una hermosa escultura del mítico personaje de Cervantes en escala casi humana) está en Regina, lo vendí hace dos años y ahora se lo pedí al dueño para poder exhibirlo en esta muestra.

P- La obra del Quijote fue un pedido puntual.

R- Claro, una persona había leído el Quijote alguna vez y quería tener una escultura del personaje. Me la encargó, vio cuando empecé y después no vio más nada. Cuando vio el trabajo terminado no lo podía creer. Y yo mismo tuve que leer el Quijote para poder desarrollarlo. La estructura es de alambre grueso y la armadura está hecha de la lata de los tachos de pintura.

P- Siempre trabajás con chatarra?

R- No, también uso material nuevo, acero inoxidable y aluminio. El monocasco del prototipo de la moto es de aluminio.

P- ¿Te costó reunir las obras?

R- No tanto, pero es un trabajo (risas). Tenés que ponerte en contacto con los dueños, coordinar cuándo ir a buscarlas. El Quijote nunca se mostró al público.

P- Es complejo armar una muestra con tu obra.

R- Sí. A mi me gustaría trabajar para una muestra, pero hay que tener mucho tiempo libre para dedicarse a crear obras sólo para ser exhibidas. Un año para hacer una muestra, mínimo. Al menos para que tengan cierta calidad esas obras. Lo que yo hago en esta muestra es una selección de obra en todos estos años, a través de las obras que muestro trato de contar de dónde vengo, cómo trabajo.

Arte puesto en calle

La charla con Lucas Severini empezó con las motos y termina con las motos. Volvemos a La Saeta del Desierto. La moto esta estacionada en la puerta del complejo donde vive. Raro tratándose de una obra que le dará sentido a su primera muestra en Neuquén.

“Estas motos impulsaron el motociclismo nacional, una Zanella modelo 75. Junto con Gilera”, se entusiasma Severini. Y sigue contando: “Se empezaron a fabricar a comienzos de los 60. Eran modelos italianos, compraban las patentes de motores y acá diseñaban los tanques y los chasis”. La Saeta del Desierto sigue afuera. Pasado mañana será el eje de un debate que buscará una respuesta. O ninguna. Pero hasta entonces, será una moto. O no.

P- Funciona?

R- Todos los días, la uso yo (risas)


Fuente: Espectáculos – Río Negro

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