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Mateo Castro en el ring. (Foto Diego García/GENTE)

Hijo de tigre. Actitud de deportista ejemplar. Y, lo mejor de todo, una bien ganada fama de buen pibe. Mateo Castro tiene sólo 16 años y, por obvias razones, las cámaras ya se posan sobre él.

Más si se anima a debutar como boxeador amateur, en una glamorosa velada que se realizó en la terraza del Torreón del Monje.

Mateo en pleno combate con Franco Oliva(Foto Diego García/GENTE)

En ese emblemático lugar de Mar del Plata, un sábado 20 de enero que Mateo nunca olvidará, el primer hijo de Luciano dio sus primeros pasos en un ring.

Encima salió victorioso, con el brazo en alto, después de una fragorosa pelea que tuvo al público en vilo. Ni que hablar los nervios que sintió su padre, el mismo que le transmitió su amor por el cuadrilátero desde la más tierna infancia.

Y el ganador es ¡Mateo! (Foto Diego García/GENTE)

Mateo, con un peso que rondó los 58 kilos, derrotó por puntos al balcarceño Franco Oliva y recibió los aplausos de todo el público. Una sensación única, imposible de transferir, reservada para aquellos valientes que se calzan los guantes y meten gancho, cross y uppercut.

Luciano Catro con Charly Rodríguez, entrenador de Mateo y amigo del actor. (Foto Diego García/GENTE)

"Cuando se bajó del ring, no pudimos evitar darnos un abrazo y lagrimear un poco. Es que a Mateo lo conozco desde bebé, cuando Luciano ya lo llevaba al gimnasio que teníamos. Es un gran chico", contaba Charly Rodríguez, ex boxeador profesional, entrenador de larga trayectoria e íntimo amigo del actor.

"Mateo siempre estuvo interesado por el boxeo. Desde hace unos siete meses se puso a entrenar en serio, con el objetivo de hacer su primera pelea. A algunos les lleva más tiempo aprender los fundamentos, pero él tiene una gran capacidad de aprendizaje. Vimos que estaba listo y, bueno, se dio… Para el poco tiempo que lleva, se le ven movimientos muy avanzados", agrega Charly, hombre clave del Macro Boxing Team, que suele organizar reuniones boxísticas de muy buen nivel.

Luciano el día que peleó en MDQ con Maravilla Martínez. (Foto Diego García/GENTE)

La relación de Luciano Castro (43) con el pugilismo ya es conocida. Lo ama desde siempre, cuando lo llevaban embelesado al Luna Park para presenciar los combates de aquellos grandes campeones: Uby Sacco, Martillo Roldán, Gustavo Ballas… Lo practicó toda la vida y, como era de esperarse, Mateo absorbió esa pasión. Creció entre las sogas, se puso los guantes como un hobby y ahora quiso llevarlo más allá.
Pocos días atrás, también en Mar del Plata, el actor se plantó en una exhibición frente al ex campeón mundial Sergio "Maravilla" Martínez, nada menos. Y aprovechó para dar una mano a distintos comedores locales, uniendo sus ganas de tirar golpes con un supercampeón con su vocación de ayudar a los más necesitados.

Sabrina Rojas con Luciano, sus dos hijos en común y Mateo.

Pero ver pelear a su primogénito fue distinto: apenas podía mantenerse sentado, de la ansiedad que le provocaba. "Mateo es un chico muy maduro para su edad. Tiene una gran personalidad y lo demuestra cada día. En el gimnasio siempre está superándose. Es como el papá, te diría. Y lo más importante es que piensa como deportista, no como 'hijo de'. Eso nunca: es muy humilde", resalta Charly.

No hay dudas: la sangre tira. Y la pasión por el deporte de los guantes se transmite de generación en generación.

Por Eduardo Bejuk

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