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Funciones privadas y una próxima proyección en El Bolsón forman parte del camino emprendido por la producción fílmica independiente “Me enamoré de un fantasma”, de la cineasta local Cecilia Lagar.

Con dos funciones privadas (la primera el 8 de mayo y la última ayer en Posada Los Juncos), el largometraje comenzó a tomar contacto con el público, indispensable eslabón de la cadena creativa.

Producto de siete días de grabación en el taller de Federico Marchesi, los 63 minutos de duración extractan una historia futurista en torno a la escasez de agua. Participan Silvio Gressani, Fabián Díaz, Andrés Pentreath, Ramiro Vayo, Greta Berghese, Karina Marcela Wachter, Mónica Blanda Lattmann, Florencia Ferro, Paula Maccione y Diana Bahamonde. El equipo técnico está integrado por Wallace Suárez (arte), Cristian Gómez Aguilar, Gustavo Grassano (cámara y fotografía), Raúl Pérez Lean (sonido), Fabián Díaz (diseño) y Salvador Nievas López (montaje).

Realización íntegramente local, “mi intención era estrenarla en la Biblioteca Sarmiento pero por inconvenientes que tienen con el Incaa, no pudo ser”, refirió la directora. Además de que una película “se completa con la proyección, como es de humor quería saber si yo era la única que se reía o podía contagiar lo que quise generar. El proceso fue hermoso pero difícil –evalúa–. Tuvimos que hacer el trabajo de montaje en tres días, yo lloraba y Salvador me dijo: ‘Mañana sacamos la película’. Estoy muy agradecida por todo lo que brindó. Tuve inconvenientes, me faltó material, desapareció el sonido del séptimo día” y el presupuesto era acotado.

Pero el resultado expresa “el espíritu de lo que quise contar. Creo que a través del humor uno puede comunicar y crear conciencia sobre lo que estamos haciendo los humanos con el agua en el planeta”, ejemplificó.

La labor de los actores fue “brillante. Es extraordinario compartir un tiempo en esta máquina de trabajo”. Sin algún subsidio, “el lema era: si podés trae algo para compartir, y todos colaboraron con lo mejor que tenían. Contaba con poco dinero, tuve un inconveniente bastante importante y me quedé en cero. Decidí que la hacíamos igual y me dio mucha satisfacción.

“Algunos me decían que suspendiera pero ya tenía comprometidos actores que venían de Buenos Aires especialmente, como Greta Berghese y Ramiro Vayo o Karina Wachter”, para cuyo traslado colaboró la senadora Silvina García Larraburu, señaló.

La “pasión por el cine” y la consecuente “necesidad de filmar” fueron incentivo para encarar la producción propia sin aguardar un potencial aporte económico extra. “Con Miguel Ángel Rossi presentamos un proyecto y el instituto demoró dos años en responder. Representa una espera exagerada”, apreció.


Fuente: Espectáculos – Río Negro

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