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El taller de expresión creativa Artepidol llega a Casa de la Cultura mañana a las 19 para presentar “Miedos Internos”, una obra que recorre temores, sueños y esperanzas de un grupo de personas que deambulan por una casa donde el tiempo se ha detenido. La Nochebuena los encontrará a todos peleando contra carceleros propios y ajenos, intentando derribar muros mentales y de concreto, un adentro y un afuera atormentado, que exige replantear el concepto de “normalidad”.

Desde la ciudad de Neuquén Artepidol brinda herramientas y contención a las personas que padecen enfermedades mentales desde el poder de la actuación, desde la fuerza que posee el teatro.

A partir del 2009 se adentraron en el viaje del teatro, más específicamente en “cómo hacer teatro” y a partir de un trabajo colectivo, empezaron a crear obras teatrales con diversos contenidos, pero siempre desde la inclusión, desde la salud, generando lazos, conteniendo fundamentalmente a las personas que sufren de algún tipo de problema mental. Aunque el taller es abierto a todo público.

“Son creaciones colectivas y a partir de lo que va surgiendo desarrollamos personajes que puedan decir algo de esto que surge. A veces se entrecruza con experiencias vividas, personales, otras se inventan y así llegamos a “Miedos Internos” que es nuestra cuarta obra” afirma uno de los mentores de Artepidol, Gustavo Lupano, en un diálogo telefónico con “Río Negro”.

“Nosotros desde el momento en que abrimos el espacio creímos que entrecruzar los lenguajes creativos (música, danza y teatro) con la psicología social, podía dar resultados en lo que es la salud social. Nos pareció desde el primer día que la psicología social tiene dinámicas y herramientas de estos lenguajes creadores” enfatiza Lupano.

Como grupo les interesa hacer foco y mostrar el producto estético antinormativo, problematizar la normalidad, hacer reflexionar a la sociedad sobre la imagen y el concepto que tienen acerca de las personas que conviven con alguna enfermedad mental. Es una terapia alternativa, que va por fuera de los cánones de la medicina, que no utiliza fármacos, que más bien se inclina por el amor. Es un instrumento de reconocimiento para cada ser humano.

“Nosotros no trabajamos con la enfermedad, lo que vemos son sujetos con un potencial increíble, trabajamos desde la salud, no con un diagnostico ni con la conducta. Trabajamos con todo ese potencial que a veces está dormido, otras veces bastante golpeado por la crueldad de la sociedad, trabajamos para encontrarnos con la fuerza de ese potencial y así transformarlo en arte” agrega.

Nada de lo que hacen es para mantener el status quo, al contrario, Artepidol viene a romper con todos los esquemas establecidos y dejar su huella en el escenario de Casa de la Cultura.

Su espacio es autogestivo por eso es que reciben donaciones en calle Vuelta de Obligado, Sala Alicia Fernández, de la ciudad de Neuquén.


Fuente: Espectáculos – Río Negro

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