Centro de Informes

Polisemia del Frente de Todos oculta contradicciones entre las bases

Por Javier Boher
javiboher@gmail.com

La multiplicidad de “voceros” del Frente de Todos sigue dando que hablar. Muchos dirigentes de ese espacio hablan, dicen y se contradicen, sin ser desmentidos por los cabeza de fórmula (los que también opinan distinto en público) cuando sus declaraciones asustan a la gente. El Frente de Todos es polisémico: tiene distintos significados según quién diga hablar en su nombre.
Ya pasó con Juan Grabois, el acomodado trabajador de la economía popular con domicilio en CABA, que en lo que va de la campaña ya se enfrentó al titular de Mercado Libre, a los que apoyan al gobierno nacional o al campo.
Al primero lo trato como si tuviese una verdulería de barrio, no una de las empresas tecnológicas más importantes de la región. A los segundos, como que eran unos porteños viejos y chetos, de los que debe hablar así por tenerlos de vecinos en el barrio. Organizó un polentazo y una contramarcha.
Antes de ayer largó un video pidiendo reforma agraria, con una estética tan deprimente que recuerda a los videos de la televisión estatal de cualquier régimen tecnológicamente decadente, como los de Cuba o Corea del Norte.
La propuesta es ridícula, pero inteligente. El muchacho sabe que así hace que los fanáticos antikirchneristas vuelvan a cansar con su discurso vacío y violento, presentando a Alberto Fernández como moderado.
Además, presiona para que le den algún nicho en el futuro organigrama del Estado, por ejemplo en agricultura familiar (aunque la única tierra que puede trabajar es la que se le junta en el ombligo por su reticencia al aseo personal). Es un provocador que aprovecha la absoluta desorientación del gobierno.
Pensemos, por ejemplo, en esta propuesta de reforma agraria y en la que le atribuyen de regulación de la cantidad de propiedades. Supongamos se expropia un campo con todas las de la ley, pagando al dueño lo que vale la tierra. Si no se puede tener más que una casa, ¿qué se supone que haga con la plata? Quizás la fuga sería una buena opción, ya que los bancos en manos de los fanáticos de las bóvedas y la expropiación no suenan muy atractivo.
Pero joven apoyado por el Papa Francisco no es el único que contribuye a la sensación de conflicto y confusión que se va apoderando a los hiperpolitizados, que sienten que se acerca el apocalipsis justicialista, con los compañeros sedientos de la sangre de esa señorita a la que llaman República.
La provincia de Chubut, al sur del Río Colorado y parte del vasto territorio que el General Roca incorporó al país, está demostrando cómo se pueden nacionalizar progresivamente las crisis. Lo que pasa en un recóndito rincón del país empieza a convertirse en una discusión central.
El gobernador de la provincia (Mariano Arcioni, ayer massista, hoy kirchnerista y de quien se rumorea puede ser el amigovio de Luciana Salazar) ganó la elección subiendo sueldos. Pasado tal evento, no pudo pagar los salarios, para sorpresa de… nadie.
La historia es interesante: los docentes empiezan el paro y la movilización. Van hasta Buenos Aires a pedirle a alguien que les resuelva la crisis (Dios, probablemente, porque en el federalismo la responsabilidad de las cuentas de cada provincia es de los gobernadores). Ayer se empezaron a pelear con otros gremios.
Es que la protesta de los docentes y estatales chubutenses llevó a que YPF cancele sus actividades en dicha provincia (debido también al congelamiento de precios de los combustibles que los diputados patagónicos no se animan a voltear en el Congreso), así que los empleados petroleros decidieron hacer por su cuenta lo que evita el gobierno de Arcioni, desalojar la ruta.
En respuesta, los sindicatos docentes del resto del país decretaron un paro en solidaridad con sus compañeros del sur por las agresiones recibidas. ¿A dónde está lo interesante? Tanto Baradel como CTERA apoyaron a Alberto Fernández, al igual que Grabois y el líder de los petroleros de Chubut, Jorge “Loma” Ávila.
Todos se pelean y amenazan con desestabilizar al gobierno, a la vez que condenan a sus afiliados o militantes a poner la cara y soportar las condiciones de su mala gestión de los intereses sectoriales. Todos critican al gobierno, se pelean entre ellos y dicen representar cabalmente las propuestas de la fórmula Fernández-Kirchner.
Hoy están todos peleados y no se pueden ni ver, aunque casi con certeza al llegar octubre las diferencias se minimicen, porque no hay múltiples voceros que aguanten. Seguro habrá arcionistas, baradelistas, trabajadores de la economía popular, docentes o petroleros; pero peronistas… peronistas somos todos.

La entrada Polisemia del Frente de Todos oculta contradicciones entre las bases se publicó primero en Diario Alfil.

Seguinos y Contactanos

Tus comentarios son fudamentales, intentamos permanentemente mejorar tu experiencia en el sitio.