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Una conferencia, 30 mil avales y la leyenda “#Randazzo2017”. Fue un pequeño acto y una demostración de fuerza. Una expresión que le brindó mayor seguridad al futuro de Florencio Randazzo y menor incertidumbre a los días que se avecinan en el PJ. Aun así, a menos de un mes para la presentación de las listas de candidatos, las dudas sobre las candidaturas aparecerán cada mañana.

El ex ministro del Interior dio un nuevo paso hacia su candidatura a senador. Uno más en un mes marcado por los pedidos de unidad de Cristina Kirchner y la tensión entre los grupos de intendentes de la Provincia. Pero este fue diferente. Fue un desafío a la figura de la ex presidente, quién en los últimos días hizo un pedido público para que el peronismo logre una lista de unidad.

Pero para que Randazzo sea aceptado como candidato a senador hace falta que la Junta Electoral del PJ Bonaerense apruebe los avales que consiguió el ex funcionario. Es la prueba que debe pasar para quedar habilitado a competir en las PASO. Una vez que lo logre, solo tendrá que esperar el rival a enfrentar.

Alberto Fernández, jefe de campaña de Randazzo, durante la presentación de avales

La Ley 26.571 que creó las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias exige que para una elección legislativa sean presentados 23805 avales. El randazzismo mostró este martes que pudo juntar más de lo que hacían falta. Aseguran que entre avales (solo pueden ser firmados por afiliados al PJ) y adhesiones (puede firmar una persona que no esté afiliada a ningún partido) llegarán a 100 mil. Una muestra de fortaleza evidenciada en una exigencia electoral.

Tanto los avales como las adhesiones llevan la firma, el número de documento y una copia del DNI de la persona que le puso nombre y apellido a su respaldo electoral. En el esquema randazzista generaron una serie de controles para reducir al mínimo el margen de error en la conformación de las planillas.

Los avales pasan tres controles antes de llegar a la Junta Electoral. En primera instancia, lo controlan las personas que los están juntando en cada localidad. Luego pasa el control de sector que representan aquellos que reúnen voluntades (movimientos sociales, sindicatos, agrupaciones políticas). Finalmente, son controlados por el equipo de campaña que armó el ex ministro. Todos deben ser cargados a través de un sistema antes del 24 de junio, fecha en el que vence el plazo para presentar las listas.

Con este sistema de controles, el randazzismo pretende evitar cualquier traba que surja en la Junta Electoral. No quieren sorpresas ni dificultades que alteren el avance de Randazzo hacia las elecciones primarias. Todos los avales deben ser cargados a través de un sistema digital antes del 24 de junio, fecha en el que vence el plazo para presentar las listas.

Randazzo se convertirá en candidato para las PASO si Hugo Curto (ex intendente de Tres de Febrero), Verónica Magario (Intendenta de La Matanza), Susana Gordillo (ex concejal del PJ de La Plata), Juan Pablo de Jesús (Intendente del Partido de la Costa), Patricio García (Senador provincial del PJ), Néstor Álvarez (Intendente de Guaminí), Edda Acuña (ex senadora provincial del PJ), Miguel Santellan (Secretario General del Centro de Empleados de Olavarría) y Facundo Tignanelli (Secretario de Juventud del PJ Bonaerense y referente de La Cámpora) aprueban los avales presentados. Ellos nueve conforman la Junta Electoral.

En espacio que impulsa la candidatura del ex funcionario kirchnerista no temen que surjan inconvenientes durante el proceso de presentación de avales. Saben que la palabra final la tiene la Cámara Nacional Electoral, que intervendrá en caso de que las autoridades partidarias no aprueben el total de las adhesiones que habilitan la candidatura. Tienen estudiado que el total de la jurisprudencia que hay sobre casos de rechazo de avales por parte de un partido, son aceptados por aceptados por la Cámara.

Lejos de la unidad y cerca de las PASO, Florencio Randazzo está obstinado en ser candidato en las elecciones primarias y que las diferencias del peronismo las diriman los votantes. Cristina Kichner no piensa lo mismo. Otra vez, como en el 2015, las diferencias de criterio dividen a la ex mandataria de su ex ministro.

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