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STJ ratificó absolución de coordinador estudiantil acusado de violación

El 28 de marzo de 2018 la Cámara Primera en lo Criminal de San Carlos de Bariloche resolvió absolver a E.I.L. por el delito por el que había sido objeto de requisitoria fiscal y juicio. Contra tal decisión la Fiscalía de Cámara interpuso recurso de casación, que fue denegado, lo que motivó la presentación de esta queja. El Fiscal “entiende que la sentencia que absuelve a L. incurre en grave desvío lógico, viola los principios de coherencia, congruencia inequívoca y derivación, omite considerar argumentos esenciales e interpreta en forma arbitraria los hechos de la causa”.
Los jueces del Superior Tribunal resolvieron, por mayoría rechazar la queja interpuesta por el fiscal, por no presentar los agravios del MInisterio Público Fiscal una crítica concreta y razonada de lo decidido y habiéndose verificado la suficiencia de los fundamentos dados por el juzgador.
La doctora Adriana Zaratiegui no coincidió con el voto rector, propuso admitir el recurso de queja de la fiscalía y sostuvo que “no encuentro la solidez que ha de esperarse para desmoronar -por usar palabras de la defensa- la declaración de la víctima”, al tiempo que manifestó que “juzgar con perspectiva de género es un imperativo constitucional que integra el deber de imparcialidad del juez, y en el caso este deber se ha visto fuertemente comprometido desde el inicio mismo del debate, durante su transcurso y en el resultado final que se plasmó en la sentencia, todo lo cual la descalifica como un acto jurisdiccional válido”.
Al presentar el recurso de queja el fiscal, en cuanto al argumento de la Cámara según el cual la víctima habría brindado información disímil a los profesionales de la salud, sostuvo que ello no obedece a lo acontecido durante el debate. Sostiene que, “en lo sustancial, ella fue consistente y clara en relación al núcleo duro en el que se basa la acusación: el acceso carnal no consentido, indeseado y violento, al cual la sometió el acusado E.L.”.
En definitiva, sostiene que el recurso de casación rechazado contaba con argumentación suficiente que no ha sido tenida en cuenta por la Cámara, que realizó una selección arbitraria y discrecional de los agravios, por lo que el fallo viola la garantía de la doble instancia. Insiste en que no incorpora en su fundamentación el Protocolo de Abuso Sexual elaborado por tres médicas ginecólogas, las lesiones vaginales sufridas por la víctima y las filmaciones de las videocámaras del hotel donde sucedió el hecho, que registraron “el estado de desesperación de aquella momentos después de haber sido atacada sexualmente”.
El STJ consideró que a partir del plexo probatorio e indiciario valorado, no se pudo tener por probado el objeto principal de la acusación, es decir, el acceso carnal violento no deseado, por lo que la Cámara entendió que, ante tal situación, no se había “quebrado” el estado de inocencia, garantizado constitucionalmente a toda persona sometida a juicio.
Entendió pertinente ponderar el relato de E. conjuntamente con las demás constancias habidas en la causa, destacando -por considerarla insoslayable- la versión del imputado expresada en el debate, que constituía precisamente la hipótesis contrapuesta a la anterior, ya que describió que tuvo relación sexual con E. y que fue consentida.
En ese contexto, que le exigía examinar al máximo las pruebas e indicios de ambas hipótesis contrapuestas, valoró que en los videos de vigilancia del hotel (que fueron efectivamente observados durante el debate por los magistrados, según surge del registro audiovisual de la audiencia respectiva, visualizado en esta sede) se los ve entrar juntos y sin violencia alguna a la habitación 74. Identificó aquí una inconsistencia, en tanto la acusación afirmó en su teoría del caso que el imputado la tomó de la cintura y la condujo al referido cuarto, circunstancia que la Fiscalía describió como parte del desenvolvimiento del hecho y que el juzgador ha corroborado que no se acreditó.
Otras contradicciones fueron señaladas a partir de las diversas versiones que dio la joven a los profesionales que la atendieron esa mañana, según estos las reprodujeron en el debate; las reseñó la defensa en sus alegatos y el juzgador en su sentencia.
Tuvo en cuenta además que ciertos pasajes de la acusación no fueron acreditados de ningún modo. Entre los que mencionó el tribunal, cabe destacar aquí lo atinente a la retirada de L. del cuarto y su supuesto regreso, mientras que, según lo advirtió en los videos visualizados, el imputado se fue y no volvió a ingresar.
Otro aspecto central, al que la Cámara en lo Criminal dedicó un análisis pormenorizado, fue el tema de las lesiones constatadas en la víctima, luego de anunciar que “no es tan claro como parece”. El tribunal destacó, en resumida síntesis, que ninguno de los dos profesionales que se expidieron -en el expediente y en el debate- sobre sus características examinaron directamente el cuerpo de E., sino que lo hicieron a través de las fotografías que se le tomaron, aproximadamente doce horas después de sucedidos los hechos denunciados, cuya calidad incluso fue puesta en crisis durante el debate. Cabe recordar aquí que -según fue referido reiteradamente en la audiencia- en la ocasión la joven no quería que ningún profesional varón la revisara. Lo cierto es que los diversos puntos de vista que expusieron los doctores Saccomano y Galosi, brindando cada cual las razones sobre sus dichos, contribuyeron a incrementar las dudas del tribunal de un modo decisivo que habría de gravitar, inevitablemente, en la resolución del caso.
En función del cuadro probatorio expuesto, y sin que el juzgador desconozca la situación emocional crítica vivenciada por la joven ni descrea de su relato -tal como manifestó más de una vez en la sentencia-, resulta razonable apreciar que persista la duda sobre este importante tópico (data de las lesiones halladas en el cuerpo de la joven), en tanto no permite descartar la versión del imputado, que explicó que las relaciones sexuales con la joven, desarrolladas aproximadamente doce horas antes del examen, fueron consentidas.
De este modo los jueces del Superior resolvió, por mayoría rechazar la queja interpuesta por el fiscal, por no presentar los agravios del MInisterio Público Fiscal una crítica concreta y razonada de lo decidido y habiéndose verificado la suficiencia de los fundamentos dados por el juzgador.
Por otro lado, el STJ también rechazó el recurso de queja del abogado defensor Rodolfo Rodrigo que pidió el sobreseimiento, no por el beneficio de la duda, sino por no haber existido delito o el hecho en sí, tal como fuera formulado por la fiscalía. Señala que había interpuesto recurso de casación por considerar que está demostrada la inexistencia de delito, por lo que no había razón para incluir el beneficio de la duda.
Sostuvo que en el escrito de presentación del remedio extraordinario local se ocupó de demostrar la inocencia de su defendido, a la vez que afirmó que se violó la doctrina legal de este Superior Tribunal.
Admite que la absolución decidida quita entidad a buena parte de los agravios, mas estima necesario eliminar la razón del beneficio de la duda.
EL STJ resolvió que por no presentar los agravios de la defensa una crítica concreta y razonada de lo decidido se rechazó la queja. Sostiene que “el recurso de hecho deducido por el letrado particular del imputado en estas actuaciones no rebate lo argumentado en la resolución denegatoria de la casación intentada, concretamente en cuanto afirma que los agravios desarrollados en la casación no habían logrado demostrar la alegada arbitrariedad en la valoración de la prueba. A ello se suma que la parte no ha argumentado -ni se advierte- que el resultado absolutorio del proceso le haya ocasionado algún perjuicio a los intereses de su defendido.”
E.I.L. resultó absuelto por el delito de abuso sexual con acceso carnal ocurrido el 29 de octubre de 2015, aproximadamente a la 01:00 a.m., cuando la joven E.N.M., de 17 años de edad, se encontraba en la disco Cerebro de esta Ciudad junto con sus compañeros de viaje de egresados; se descompuso y decidió regresar al hotel. Según la requisitoria fiscal el coordinador la acompañó y en el hotel se habría producido la violación.

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