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Superávit fue de US$ 1.183 M por el desplome importador

Por Alejandro Radonjic 

 

Los ajustes externos virtuosos vienen, o deberían hacerlo, con una recuperación del superávit comercial a causa de una suba de las exportaciones por el nuevo tipo de cambio y, por el mismo motivo, una caída de las importaciones.

 

Según el Intercambio Comercial Argentino (ICA) de marzo, distribuido ayer, hoy solo se da una de esas condiciones. Hay superávit y, en marzo, fue de US$ 1.183 millones: una cifra alta y la séptima positiva al hilo. Así, el primer trimestre acumula un saldo de US$ 2.016 millones, una cifra positive si se tiene en cuenta que, en igual periodo de 2018, el saldo era negativo en US$ 2.373 millones.

 

Sin embargo, eso se debió a la brutal caída de las importaciones, que achicaron nada menos que 33,7% y fueron de apenas US$ 3.953 millones. En los primeros tres meses de 2019, caen 27,9%.

 

A la vez, las exportaciones ajustaron 5% para abajo hasta US$ 5.136 millones. Por cierto, es un dato que preocupa, más allá de que sea “efecto precios” dado que las cantidades se mantuvieran estancadas. Sea como sea, ¿tras el formidable salto del dólar de menos de $20 a más de $40, Argentina exporta lo mismo que antes?

 

 

Desagregado

 

Las exportaciones de combustibles y energía aumentaron de manera interanual 6,4% mientras que las del resto de los grandes rubros disminuyeron: productos primarios, 0,7%; las manufacturas de origen agropecuario, 8,9% y las manufacturas de origen industrial (MOI), 6,5%. En términos desestacionalizados, las exportaciones totales de marzo aumentaron 0,7% respecto del mes anterior, impulsadas, principalmente, por el incremento de las exportaciones de productos primarios y, en menor medida, de combustibles y energía. Las importaciones en marzo disminuyeron 33,7% respecto a igual mes del año anterior: los precios bajaron 1,9% y las cantidades se contrajeron 32,4%.

 

Las importaciones de bienes de capital cayeron 46,1%; las de bienes intermedios, 21,3%; las de combustibles y lubricantes, 19,3%; las de piezas y accesorios para bienes de capital, 36,6%; las de bienes de consumo, 32,6%; y las de vehículos automotores de pasajeros, 58,2%. En términos desestacionalizados, las importaciones de marzo descendieron 11,2% respecto del mes anterior: una señal de alerta sobre el nivel de actividad. La baja fue consecuencia de disminuciones de las importaciones desestacionalizadas de todos los usos económicos, con mayor incidencia de piezas y accesorios para bienes de capital y bienes de capital.

 

Las visiones

 

  • “Para 2019 mantenemos nuestra proyección de superávit de US$ 11.000 millones en la balanza comercial. En caso de cumplirse las proyecciones, sería el mejor saldo desde 2010”, anticipan desde LCG. “Se espera que la mejora venga sobre todo por el lado de las exportaciones, cuando la cosecha comience a traccionar positivamente las ventas externas ayudada por una mejora vía precio debido a la depreciación de la moneda. Si bien todavía la performance de productos primarios sigue siendo baja, esperamos que a partir de abril o de mayo comience a repuntar. Más allá de las expectativas positivas, no debe escaparse el hecho de que el precio de la soja actualmente se encuentra 15% por debajo del precio del año pasado y eso podría resultar en una mejora de las exportaciones menor de la esperada”, agregan. “Golpeadas por la debilidad de la demanda, por el momento la caída de las importaciones continúa siendo el principal factor de mejora en la balanza comercial. En total, esperamos un retroceso cercano al 7,5% hasta los US$ 60.500 millones”, concluyeron.

 

  • “Con un tipo de cambio real cercano a los niveles actuales y una actividad económica con escaso dinamismo para los próximos meses, esperamos que las cantidades importadas continúen su dinámica actual. De todas formas, la clave para el 2019 pasa por el comportamiento del volumen exportado. En este sentido, esperamos un nivel de liquidaciones del agro ampliamente superior a las del 2018, que sería acompañado por un nivel de exportaciones de combustible y energía también más elevado, dadas las expectativas de crecimiento de la producción en Vaca Muerta”, fue el análisis desde ACM.

 

  • A su vez, Ecolatina dijo: “Para el acumulado anual, proyectamos un superávit comercial de bienes cercano a US$ 8.500 millones. Ese resultado sería la consecuencia de envíos al exterior que crecerían alrededor de 7% en 2019, impulsados por una cosecha récord y el excedente exportable que está dejando un consumo interno deprimido sumado a un tipo de cambio más competitivo durante el año, y un retroceso de 12% de las importaciones consecuencia de la recesión que pesa sobre la demanda interna. Considerando la importante necesidad de dólares genuinos que posee nuestro país (fundamentalmente, para el pago de intereses de la deuda), este resultado positivo es una buena e importante noticia”. A su vez, agregaron: “No obstante, la política errática del Gobierno, la falta de previsibilidad sobre la evolución del tipo de cambio real –que una vez más parece ser una variable secundaria en un año electoral– y que parte del objetivo fiscal se intente alcanzar a través de una mayor carga impositiva para los exportadores y un freno a las mejoras en infraestructura (doble golpe a la competitividad no cambiaria) no aportan perspectivas optimistas de cara al corto plazo: en cuanto la actividad económica comience a recuperarse, reaparecerán los viejos problemas y el déficit comercial no tardará en volver a manifestarse”, concluyeron desde Ecolatina.

 

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