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En un editorial publicado el 25 de mayo, la revista británica The Economist fue muy elogiosa de que el Indec volviera a ser independiente e informara las cifras reales de inflación -entre otras- luego de varios años de distorsiones. Y para dejar en claro que, a su criterio, es una de las principales cuestiones que diferencian a Mauricio Macri de Cristina Kirchner, lo resaltan en el primer párrafo.

“Cada semana en la contratapa de este periódico publicamos información oficial sobre 42 de las más grandes economías del mundo, con una excepción. Desde hace cinco años que paramos de publicar los índices de inflación de la Argentina durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner porque pensábamos, como muchos otros, que eran falsos”. 

En este punto destacan la decisión de Macri de “restaurar la independencia del Indec”, que ya cumplió un año: “Muestra que la inflación en el Gran Buenos Aires en los últimos 12 meses fue de 27,5%. Un número incómodamente alto pero refrescantemente honesto. En el gobierno de Cristina Kirchner, Indec midió una inflación del 10% por años entre 2008 y 2013, un tercio de lo que calculaban los privados”.

Las críticas a la política económica del kirchnerismo son recurrentes, sobre todo cuando nombra brevemente el “retorno de gobiernos de izquierda y populistas a América Latina” en la década del 2000: “Lo notable de Cristina Kirchner era su aparente intento de esconder la inflación con estadísticas falsas. Al mismo tiempo, levantó barreras al comercio, aumentó el déficit fiscal (a pesar de incrementar los impuestos) y subsidió la energía y el transporte al 4% del PBI”.

Acá nuevamente hacen un contraste con Macri: “Ha tenido más éxito restaurando la integridad de las estadísticas que en corregir otros problemas económicos que heredó de Cristina Kirchner”.

A pesar de los elogios, The Economist fue tajante sobre la meta de inflación que planteó el Banco Central a cargo de Federico Sturzenegger, que fue entre el 12% y el 17%: “No la van a cumplir. Después de caer en la segunda mitad del año pasado, ha vuelto a subir este año. Esto se debe, en parte, a que el Gobierno ha aumentado las tarifas de gas y electricidad y, en parte, a que los acuerdos salariales de los grandes sindicatos se firmaron en torno al 20%”.

Al respecto del futuro de la economía, la revista británica explicó que “Macri está en una encrucijada” porque “quiere reducir el déficit fiscal (que está financiando con deuda externa) pero sacar los subsidios se traduce en una suba de precios al corto plazo”. También enumera que “quiere bajar la inflación pero necesita mostrar un crecimiento rápido antes de las elecciones de Octubre, que el Gobierno no se puede permitir perder”. 

En el final, retoman el punto de las estadísticas, con un claro apoyo a la decisión tomada por el Presidente: “Los argentinos pueden razonablemente estar en desacuerdo sobre si Macri está tomando las decisiones correctas. Pero al menos no les ocultan el real estado de la economía. Muchos parece apreciar ser tratados como adultos: cientos de personas participaron de una marcha semi espontánea a favor del Gobierno el mes pasado. Baja inflación es buena política. Y honesta inflación es un derecho democrático”. 

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