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“Lava todo y no digas nada” sería el contenido del último escrito encontrado por el equipo de canes. El mensaje fue hallado junto a una tela manchada con con lo parecería ser sangre, durante un allanamiento a la casa de una ex cuñada de Darío Suárez (40), el principal sospechoso de la desaparición de Daiana Garnica (17).

El hallazgo confirmaría las sospechas de los investigadores de que existe un pacto de silencio entre los 13 detenidos, varios de ellos parientes de Suárez, hasta donde se sabe la última persona que vio a la adolescente con vida y a quien apunta el fiscal Claudio Bonari, como responsable de la desaparición.

(La Gaceta)

Fue Victoria Melián, ex esposa de César Suárez, quien se presentó como testigo ofrecido por la defensa a declarar y tras una serie de contradicciones, terminó siendo detenida. Bonari pidió entonces que se allanara el domicilio de la mujer, donde se encontró el manuscrito en el que se le pedía que limpiara un auto, hasta el momento no se sabe cuál, y donde fue hallada la ropa manchada con lo que parecería ser de sangre.

La adolescente desapareció el 6 de mayo, hace 23 días, después de que Suárez le enviara un mensaje pidiéndole de verse y de haberse encontrado con él. El fiscal cree que Suárez, con la colaboración de un compañero de trabajo, Fabián “Sapo” Pacheco, y del dueño de la ladrillera donde trabajaban, Juan Mátar, asesinaron a la joven y que las 10 personas que están detenidas saben lo que pasó.

El nuevo escrito se suma a dos encontrados anteriormente en casa de Suárez, que confirmarían una relación sentimental entre el acusado y la adolescente, y a una tercera carta que hablaría del destino que sufrió Daiana, encontrado este último en casa de otro de los familiares del principal implicado.

La mayoría de los hallazgos fueron gracias a los perros de los bomberos voluntarios de Punta Alta, que el último fin de semana abandonaron la provincia de Tucumán, tras ser requeridos en otra investigación.

Luego de haber abandonado su hogar los investigadores creen que Daiana pudo haber ido a la casa de Suárez y de allí haber sido llevada a la ladrillera donde este trabajaba. Se cree que la podrían haber arrojado al horno de ladrillos, que volvió a ser encendido precisamente ese día, después de seis meses.

Además los perros marcaron la camioneta de Mátar durante un allanamiento, lo que hace sospechar que en ese vehículo podrían haber trasladado a la joven.

“La verdad es que no nos interesa que haya un pacto de silencio, lo importante es que se suman indicios que complican la situación procesal de Suárez y de su entorno. Por más que no hablen, se van sumando pruebas en contra de ellos”, aseguró en diálogo con el diario tucumano La Gaceta, Sergio Pérez, el representante legal de la familia Garnica.

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