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Jesús Salvador Candia es el hombre que hace un año atrás, tomó una escopeta salió de su casa en el barrio Centenario y la emprendió a tiros contra sus vecinos, calle de por medio. Después de entrar a la casa de Pablo Soto, gatilló varias veces y terminó con su vida, con la de su amigo Arturo Sánchez e hirió gravemente a José Prono. Fue condenado a 15 años de prisión, sin embargo, desde hace dos meses está prófugo de la justicia. Los familiares de las víctimas, reclaman para sea encontrado lo más pronto posible.

El 13 de mayo del año pasado era sábado. Era la hora de la siesta en el barrio Centenario de Huincul. Candia ya había resuelto terminar las diferencias que mantenía con los vecinos que vivían a escasos 30 metros de su casa.

Después, de perpetrar el ataque, huyó caminando y a unas diez cuadras del lugar, lo atrapó la policía. “Le di a tres, me faltan cinco”, alcanzó a decir cuando era reducido. Portaba la escopeta calibre 12/70 y municiones. Es que en ese momento, pensó que también había dejado sin vida a José Prono, quien se recuperó y logró seguir con su vida habitual.

Candia fue llevado a juicio y el 16 de noviembre un tribunal lo condenó a 15 años. Sin embargo, hasta que la condena quedara firme, Candia permanecía libre bajo el cumplimiento de determinadas pautas que le impuso la justicia.

Como tenía que fijar un lugar de residencia, se dispuso que se mudara a Chos Malal. Se debía presentar en la comisaría de esa ciudad el 5 de marzo de este año. No lo hizo, tampoco tres días después ni el 12 de ese mes, en las diferentes audiencias. Se sospecha que el 8 de marzo se fugó, se lo declaró en rebeldía y se dispuso su búsqueda.

En este contexto, los familiares de las víctimas insisten en que es necesario que empiece a cumplir la pena impuesta.

“No fue nada fácil para ninguno de nosotros, sus hermanos, fue un golpe muy fuerte que nos dio la vida y nos tocó a nosotros”, dijo Paola Soto, una de los seis hermanos de Pablo. Y sostuvo que luchan para “que traten de encontrarlo”. (Ver aparte).

De parte de Arturo Sánchez, la mamá de su pequeña hija de 7 años, Viviana Flores, “estamos mal porque hemos ido a Fiscalía pero no hay respuestas”.

Mientras aguardan que Candia sea recapturado, recuerda con dolor que Arturo, en el momento en que fue asesinado, estaba construyendo una casa, donde iban a ir a vivir junto a la niña.

Mientras los familiares y amigos intentan reponerse de lo ocurrido esa jornada, Candia sigue sin aparecer.

Desde el momento que se lo declaró prófugo, no hubo novedades sobre su paradero. Candia, que debió ser atendido en la guardia del hospital antes de la tragedia por su adicción al alcohol, vivía junto a sus hijos en esa casa del barrio Centenario que hoy está en ruinas.

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