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El economista Diego Giacomini es parte del staff de la consultora Economía & Regiones y habitual columnista en los principales medios nacionales. Dueño de una mirada aguda y perspicaz, el especialista dialogó con PULSO respecto a la economía nacional y al rumbo elegido. Crítico del gradualismo, indica que el principal problema argentino es el ahogo que representa el fisco para la inversión y la iniciativa privada, y destaca que el gobierno subordina las medidas económicas a los resultados electorales.

PREGUNTA: ¿Cuál es su visión sobre la economía nacional?

RESPUESTA: La herencia que dejó el kirchnerismo fue verdaderamente pesada, porque se destruyeron todos los drivers de crecimiento económico, con un fuerte deterioro del capital productivo, del capital humano, del capital institucional y del capital social. El gobierno de Cambiemos asume sin un plan económico integral, y pone la economía absolutamente subordinada a la política. Todas las medidas económicas del gobierno se toman pensando en términos electorales. Cambiemos es una máquina de ganar elecciones y de dividir al peronismo. Son magníficos los resultados políticos, pero los resultados en materia económica son muy pobres.

P: ¿Por qué habla de ausencia de plan económico integral?

R: El gobierno no cuenta con un equipo que sepa de macroeconomía. Si hay un área de gobierno en la que no se verificó lo del ‘mejor equipo de los últimos 50 años’, es en programación macroeconómico.

P: ¿A qué se refiere con pobres resultados económicos?

R: Si uno analiza punta a punta los dos primeros años de gestión, hay un crecimiento del producto de apenas medio punto porcentual. El PBI per cápita cayó en los dos primeros años de Cambiemos, y a inicios de 2018 es muy similar al del año 2008. Por otra parte si miramos el nivel de actividad, es muy similar al de mediados de 2015, y si miramos el empleo, es muy similar al de mediados de 2015. En cuanto a la inflación, si se anualiza el registro del primer bimestre del año, da un 28% anual. Los resultados son muy pobres.

P: ¿A qué atribuye la falta de crecimiento?

R: El problema de Argentina es netamente fiscal. Nuestro país enfrenta un proceso de estanflación de oferta por asfixia fiscal. En Argentina no es negocio invertir, mejorar la productividad, ampliar la capacidad de producción, mucho menos crear nuevos puestos de trabajo. Y la razón de ello, es que gran parte de todo lo producido se lo lleva el Estado. El tamaño del Estado argentino y la presión tributaria, es tres veces mayor al de los países de la región, y el déficit fiscal es cuatro veces más grande. Los tres instrumentos para financiar al fisco son presión tributaria, deuda externa o emisión monetaria. Argentina tiene presión tributaria récord, deuda externa récord y emisión monetaria récord. Eso es una combinación letal para la inversión privada.

P: ¿Podría decirse que en el gobierno coinciden con ese diagnóstico?

R: Las palabras del Presidente Mauricio Macri en sus apariciones públicas van en el sentido correcto. Habla de la necesidad de bajar el gasto público, bajar los impuestos, reducir el déficit. Pero cuando se observa lo hecho hasta el momento, los datos contradicen totalmente los dichos del Presidente.

P: ¿La reforma tributaria aprobada en diciembre no va en esa dirección?

R: La reforma aprobada a fin de año termina siendo voluntarismo. Si es que sale todo bien, la merma en la presión tributaria será del 0,3% anual, cuando estamos 8% encima de la región. Es decir que a ese ritmo necesitamos tres décadas para estar igual que en la región.

P: ¿Fue un error optar por el gradualismo?

R: El gradualismo es una máquina de malos resultados. No se alcanzan los objetivos de crecimiento, ni de empleo, ni de inversión, ni de inflación. A la vez requiere financiarse con deuda externa, en un mundo en el que cada vez habrá menos crédito para los países emergentes y más caro. El ritmo del gradualismo lo ponen quienes financian el gradualismo. Se ha ideado un plan excesivamente gradualista, suponiendo que el mundo siempre será igual, y la realidad muestra que el mundo está cambiando.

P: ¿Existe un camino alternativo al gradualismo?

R: Por supuesto. Junto al economista Javier Milei hemos elaborado un programa fiscal que permitiría alcanzar rápidamente el equilibrio, y una propuesta de política monetaria que propone abandonar las metas de inflación y pasar a metas de agregados monetarios. Pero al presentarlo a los funcionarios de primera línea responsables de estas políticas, uno observa que creen en el gradualismo como el único camino posible. El gran problema es que las políticas alternativas que se pueden aplicar, son cada vez menos efectivas. A medida que pasa el tiempo, una misma política logra resultados más débiles, o lo que es lo mismo, para alcanzar resultados similares son necesarias políticas cada vez más duras. El caso de los subsidios es emblemático. A fines de 2015, los subsidios económicos eran equivalentes al déficit primario. En ese momento, eliminando los subsidios se alcanzaba el equilibrio fiscal. Dos años después, los argentinos pagamos tarifas mucho más caras y los subsidios se han reducido a la mitad. El problema es que hoy eliminando del todo los subsidios económicos, solo se reduce la mitad del déficit fiscal, por lo que para alcanzar el equilibrio hay que tocar también otros ítems.

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