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Fernando Penepil conducía la madrugada del 2 de abril del año pasado un Renault Clio a 86,53 kilómetros en la hora por una calle de tierra del barrio Pájaro Azul, donde la velocidad máxima es de 30 kilómetros por hora. No estaba solo. Camila Arabarco lo acompañaba. Pero el joven perdió el control del auto y chocó contra un árbol. Camila murió por un traumatismo de base de cráneo.

Ayer, la fiscal Betiana Cendón sostuvo que Penepil tuvo “un claro desprecio por quien le había confiado su vida”. “A él (por el imputado) no le importó Camila. No le importaron sus padres”, afirmó en su alegato.

Para la fiscal, se demostró en el juicio que el joven manejaba de manera negligente y antirreglamentaria, con exceso de velocidad y sin licencia de conducir. Destacó la pericia accidentológica que indicó que circulaba a 86,53 kilómetros cuando ocurrió el choque.

Por eso, pidió al tribunal que sea declarado responsable del delito de homicidio culposo doblemente agravado. Y anticipó que cuando se haga el juicio de pena, en una fecha a definir en los próximos días, pedirá que sea condenado a prisión efectiva.

Cuando se hizo la audiencia de control de acusación, Cendón adelantó que pedirá entre 4 y 6 años de prisión. El Código Penal impone entre 3 y 6 años de prisión al autor de este delito.

Ayer, Cendón descartó la versión del imputado que explicó que aceleró de manera repentina por la aparición sorpresiva de un perro. Sólo indicó que no se pudo demostrar que manejaba con ingesta de alcohol. Mientras la fiscal indicaba las pruebas contra el acusado, los padres, familiares y amigas de Camila sostenían carteles con fotos de la joven y reclamos de justicia. Alberto Arabarco, el padre de Camila, no le sacaba los ojos de encima a Penepil. Hubo momentos durante la audiencia en los que la madre y amigas de la víctima no pudieron contener las lágrimas.

Los abogados por la querella Slavko Jankovich y Martín Domínguez se sumaron ayer al pedido de Cendón. “Penepil le arruinó la vida a una familia”, sostuvo Jankovich en su alegato. “La conducta que se le atribuye a Fernando Penepil está absolutamente probada”, aseguró.

La abogada Ana Vera, que defiende al acusado, alegó que Penepil “desde el minuto cero asumió la culpa” por lo que pasó. Y puso en duda la peritación accidentológica que determinó la velocidad.

“Es un resultado infundado y arbitrario”, planteó. Dijo que el acusado, de 20 años, “tuvo una actitud propia de su inexperiencia” el 2 de abril pasado. Esa madrugada la sensación térmica era de 11 grados bajo cero. “Manejaba hacía menos de un año”, indicó. Enfatizó que su inexperiencia, el intento de atropellar a un perro y las condiciones climáticas contribuyeron al accidente.

Los jueces Héctor Leguizamón Pondal, Gregor Joos y Miguel Gaimaro Pozzi dictarán la sentencia el viernes a las 11.30.

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