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José Gerez fue a apagar un posible incendio. El malestar entre los familiares de Carina Apablaza y su hija Valentina, víctimas del doble femicidio, prende cada vez más en la sociedad. Ahora además la familia es querellante, de modo que podrá supervisar cada movimiento del expediente y sugerir acciones a seguir.

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Para dar la cara y tratar de calmar los ánimos, Gerez viajó hoy a Las Ovejas. Llegó al atardecer. Quiere recorrer el terreno personalmente y supervisar cada paso que dan los investigadores.

En su círculo íntimo insisten en que la clave está en lo que adelantó este diario: los vecinos no quieren colaborar. Hay mucho hermetismo, y nadie se quiere comprometer con una delación.

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Por eso hoy subieron el monto de la recompensa: a los 850.000 pesos que aporta la provincia, se sumaron 500.000 que pone Nación. Esperan, de esta manera, quebrar algún indeciso o temeroso para que delate los movimientos de Muñoz.

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