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El fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, en la conferencia anual Facebook F8 en San José (California) (REUTERS/Stephen Lam/Archivo)

El escándalo sobre el presunto abuso de los datos de usuarios de Facebook se está desarrollando muy lejos de China y, sin embargo, los reguladores de privacidad de Beijing han estado observando la situación muy atentamente.

Su interés demuestra cómo los tres grandes jugadores en el mundo de la tecnología, los estadounidenses, los chinos y los europeos, intentan equilibrar las demandas de privacidad de los consumidores y la seguridad de los gobiernos.

Pero también compiten para dar forma a las reglas del juego para las compañías de internet -en particular para Estados Unidos y China- con el objetivo de maximizar el acceso a los datos. Todo con un objetivo mayor: dominar la Inteligencia Artificial (IA), la próxima frontera a alcanzar en el aprendizaje automático.

"Todos estos gobiernos y compañías están tratando de descubrir cómo debería ser el gobierno de datos", comentó Sam Sacks, investigador principal del programa de tecnología del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, un grupo de expertos de Washington. "Y esto está sucediendo en un contexto global que tendrá implicaciones para el comercio, la investigación y el desarrollo en IA", agregó al respecto.

Los nuevos estándares de privacidad chinos entran en vigencia el 1 de mayo. El amplio Reglamento de Protección de Datos de la Unión Europea entrará en vigencia unas tres semanas después.

Ahora, la perspectiva de una legislación de privacidad de datos más estricta en Estados Unidos también se vislumbra. El presidente ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg ha testificado en el Congreso sobre cómo Cambridge Analytica, una compañía que trabajó en la campaña electoral de Trump, accedió a los datos de 50 millones de usuarios de Facebook. Esa noticia hizo que las acciones tecnológicas cayeran en Estados Unidos y China, un descenso que aún se nota hoy en día.

"Este incidente de Facebook hizo sonar la alarma para los reguladores y controladores de datos chinos", afirmó Lu Chuanying, un investigador de ciberseguridad del Instituto de Estudios Internacionales de Shanghai, que ayudó a redactar el nuevo estándar de privacidad de datos para las compañías tecnológicas del país asiático.

"Si eso es un problema para la red social más grande de Estados Unidos, entonces eso puede ser un problema para las empresas chinas", ya que, en su opinión, luchan con la responsabilidad potencial del abuso de datos de terceros.

La inteligencia artificial se ha disparado en los últimos años a medida que cada vez más conjuntos de datos están disponibles para ser minados por algoritmos.

Desde la robótica hasta el reconocimiento de imágenes y lenguaje, pasando por el cuidado de la salud y las aplicaciones militares, muchos esperan que la Inteligencia Artificial impulse el crecimiento económico en el futuro y defina una gran competencia de poder. Como dijo el presidente ruso, Vladimir Putin, el año pasado, "quien se convierta en el líder en esta esfera será el gobernante del mundo".

El presidente de China, Xi Jinping, estableció un ambicioso plan para dominar la IA en 2030, superando a Estados Unidos.

Lu sostuvo que esta tecnología juega un papel determinante en la redacción de la regulación. En su opinión, es tal la rigurosidad que se tiene en las normativas de privacidad de datos de China que están pensadas como si ocurrieran en Estados Unidos o la Unión Europea. Eso se debe, en parte, a las preocupaciones competitivas sobre el acceso al Big Data.

El objetivo del gobierno de Estados Unidos es mantener su liderazgo mundial en desarrollo de Inteligencia Artificial. La Unión Europea, que no tiene grandes empresas de recopilación de datos a la escala de Facebook, Amazon, o el gigante chino Tencent Holdings Ltd., ha dicho que quiere liderar en el uso ético de los datos. Sin embargo, también comienza a preocuparse por quedarse atrás en la inteligencia artificial.

Un estudio realizado por Jeffrey Ding para el Institute Future of Humanity de la Universidad de Oxford, que fue publicado hace pocas semanas, reveló que China actualmente supera a Estados Unidos en capacidad de IA en la mayoría de las métricas, aunque no en acceso a Big Data (grandes datos).

Ese es el resultado de una fuerte inversión gubernamental, una población de 1.4 billones de habitantes, una comercio electrónico mucho más alto que Estados Unidos y bases de datos gubernamentales intrusivas que serían políticamente difíciles de mantener en el oeste del planeta.

China está tratando de administrar el acceso a la información en línea y restringir las exportaciones de datos, al tiempo que legisla en favor de mayores derechos de privacidad para los consumidores en el sector comercial. La tensión entre esos objetivos se refleja en la legislación de privacidad de China, según contó Richard Bird, socio de la firma de abogados Freshfields Bruckhaus Deringer con sede en Hong Kong.

Aunque de alguna manera es tan estricto como el de la Unión Europea, el nuevo estándar de privacidad de China no es vinculante y las medidas desarrolladas para proteger la privacidad personal aparecen en la Ley Nacional de Seguridad Cibernética.

Las reglas, que fueron impulsadas el año pasado, requerían que las empresas almacenaran y procesaran localmente todos los datos personales, así como cualquier otro dato que China considerara "importante". Estados Unidos presentó una queja formal en la Organización Mundial de Comercio ya que, en su opinión, una restricción tan vagamente redactada se podría utilizar para discriminar a las empresas extranjeras.

Las compañías tecnológicas chinas también tienen problemas con la ley de seguridad cibernética. El gobierno quiere que los campeones comerciales de internet como Alibaba Group Holding Ltd., Baidiu Inc. y Tencent se expandan en el extranjero, agregando un plan digital a la estrategia de One Belt One Road de Xi y así construir una infraestructura en todo el mundo para expandir los vínculos comerciales y la influencia de China.

Esas mismas compañías han estado "retrocediendo en la localización de datos porque lo han perjudicado potencialmente a nivel mundial", explicó Sacks, el analista de Estados Unidos.

Alibaba, por ejemplo, podría no ser capaz de atender a sus clientes chinos en el extranjero. Las instituciones financieras asiáticas podrían verse obstaculizadas por la burocracia doméstica mientras intentan realizar transacciones internacionales. Las compañías de tecnología también quieren una regulación de privacidad más clara para ayudar a ganarse la confianza de los gobiernos extranjeros y los consumidores con el objetivo de expandirse con seguridad en el extranjero, comenta Sacks.

Las empresas consideran que el crecimiento internacional es tan importante para el acceso a los datos como para las ganancias. Estados Unidos solo puede tener una población de 330 millones, pero Facebook tiene 2,200 millones de usuarios mensuales activos y toda la información que viene de ellos.

Dicho esto, el enfoque que se da a los macrodatos es como si fuera el "nuevo petróleo", el ingrediente esencial para una nueva economía post-industrial basada en la Inteligencia Artificial. Según relata Paula Parpart, fundadora de Brainpool.ai, una empresa con sede en el Reino Unido y que ofrece a otras compañías ingenieros de IA de alto nivel, esta postura puede resultar exagerada.

Una de las razones, dice, es que se está progresando en el análisis de datos que elimina la identidad de las personas, algo que se conoce como privacidad diferencial.

Otra es que lo que la mayoría de la gente llama "Inteligencia Artificial" es, en realidad, el aprendizaje automático que utiliza el Big Data para realizar tareas. La verdadera Inteligencia Artificial requiere encontrar algoritmos que, al igual que los humanos, puedan aprender de uno o dos ejemplos, en lugar de miles. Más regulación de privacidad podría forzar la investigación en esa dirección.

Aún así, podría haber riesgos de exceso de regulación, según Parpart. Si empresas como Alibaba o Facebook están muy restringidas en términos de la información que pueden almacenar y cómo pueden usarla, podrían llegar a perder los ingresos por publicidad que les permite financiar la investigación de Inteligencia Artificial.

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