Centro de Informes

El Gobierno pagó un alto costo para frenar al dólar y se esperan nuevas pulseadas

Guido Sandleris, presidente del Banco Central (Foto: Pablo E. Piovano/Bloomberg)Recién el viernes hubo respiro financiero, después del arranque negro de marzo. El dólar retrocedió casi 1,5 pesos, tras haber trepado 8,5% en las primeras tres jornadas hábiles del mes. Pero conseguir ese resultado tuvo un elevado costo: nada menos que diez puntos de aumento de la tasa de interés de referencia, que volvió al 60% en la segunda licitación de Leliq del día que realizó el Banco Central.El nuevo incremento de tasas, luego de la baja que se produjo en enero, genera varios impactos. Uno de ellos es sobre la actividad real y el costo de financiamiento. Es probable que la recuperación de la economía, tras haber tocado un piso en el primer bimestre, demore más de lo previsto.Pero además subir diez puntos la tasa le sale una fortuna al Banco Central. Si los rendimientos quedaran en ese nivel, considerando que hay casi un billón de Leliq emitidas, tendría un costo adicional de $ 100.000 millones sólo por pago de intereses en un año. El equivalente a nada menos que 2.500 millones de dólares. Por supuesto que los rendimientos pueden bajar, pero está por verse a qué ritmo.Puesto de otro modo: la exigencia del FMI de no utilizar reservas para ponerle un freno al tipo de cambio termina siendo tanto o más costosa porque el equilibrio se consigue con aumentos estratosféricos de la tasa de interés. ¿Será un tema que planteará el ministro Nicolás Dujovne en la reunión con la titular del FMI, Christine Lagarde en Washington esta semana? Es probable, pero será difícil que el Fondo se mueva de su postura inflexible: no financiar la salida de capitales con el dinero que presta.Lo sucedido desde mediados de febrero demostró que la economía no está en condiciones de soportar baja de las tasas y del dólar simultáneamente. Ese "veranito financiero", marcado por aquel comportamiento, ni siquiera duró todo el verano.La expectativa del ministerio de Hacienda es que los dólares de la cosecha empujen nuevamente al tipo de cambio hasta el piso de la banda y le permita al Central volver a comprar dólares. Según los cálculos que dejaron trascender a fines de la semana, serían unos USD 25.000 millones entre maíz, soja y el remanente de la cosecha de trigo. No sólo esas divisas deberían contener la cotización del dólar, sino que además empujarían la recuperación de la economía a partir de abril.El ingreso de dólares para la cosecha de soja ayudará para estabilizar el mercado o incluso hacer bajar el dólar al piso de la banda en los próximos dos meses. Pero casi todo el mundo espera nuevas pulseadas cambiaras más cerca de las eleccionesPero aún cuando se cumpla este escenario favorable a partir de una importante cosecha luego de la tremenda sequía de 2018, todavía es muy prematuro pensar que la calma está asegurada. Al contrario, si en algo coinciden bancos, analistas y hasta el propio equipo económico, es que habrá nuevas pulseadas cambiarias por delante.La incertidumbre electoral es tan grande que, si hay algo seguro, es que la demanda de dólares crecerá con el paso de los meses. No hay que esperar a octubre. Ya en la previa a las PASO la inquietud por la marcha electoral será enorme. Las tasas de interés seguramente tendrán que ser cada vez más altas para atenuar la dolarización y por ende el costo que deberá pagar el Central para absorber pesos vía Leliq, tal como sucedió en los últimos días.También hay dudas sobre el esquema que tendrá el Tesoro para vender dólares. El FMI lo obligará a disponer de esas divisas a través de un esquema muy restrictivo: deberán ser licitaciones diarias, anunciadas con antelación y por montos predefinidos. Sería unos USD 50 millones por día que se empezarían a ofrecer en el mercado desde mediados de mayo.Este sistema deja virtualmente desnudo al Gobierno en caso de un nuevo episodio de turbulencia cambiaria. En su momento lo sufrió Luis "Toto" Caputo, primero como ministro de Finanzas y luego al frente del BCRA.La imposibilidad de salir de ese corset dispuesto por el Fondo generó la fuerte devaluación de agosto. Y cuando el funcionario decidió salir a vender más dólares de lo que se había negociado para aquietar la corrida, desde Washington pidieron su renuncia. Fue la condición para firmar el segundo acuerdo por más dólares y con desembolsos acelerados.¿Quién saldrá a "ponerle el pecho" al dólar a partir de julio? En ese momento ya se habrá liquidado el grueso de la cosecha y el Tesoro tiene fuertes limitaciones para vender. Pero será espera que el tercer trimestre la demanda de dólares crezca en forma sustancial.En Wall Street empezaron a tomar nota de Roberto Lavagna como el tercero en discordia en la puja electoral. “Es muy bueno que dos opciones razonables tengan el 60% de los votos, es un dato positivo para los bonos”, dijo Walter Molano, de BCP Securities¿Pedirá Dujovne al Fondo que el Banco Central pueda usar dólares en la previa electoral? ¿O tal vez que se achique el ancho de la banda cambiaria -actualmente 30%- para activar una intervención más rápida? Son todas opciones lógicas, pero que por ahora chocaron con la inflexibilidad de los burócratas del FMI.En Wall Street siguen con lógica preocupación la situación de la Argentina, pero todavía no se mueven del escenario que ven como más probable: gana Mauricio Macri. Informes de bancos de inversión como Barclays, Nomura, y Citi, calificadoras de riesgo como Fitch y otros reportes siguen considerando que las chances de reelección se mantienen firmes.Pero la debilidad del peso y de los bonos parece indicar lo contrario. Los deteriorados precios de los activos argentinos indican que los temores a un cambio de este "escenario base" están creciendo.Walter Molano, director de BCP Securities y un analista que hace más de 25 años visita la Argentina, es uno de los primeros que empezó a tomar nota de la "tercera opción" que aparece en la política argentina. Y según él se trata de un impacto muy positivo."Ahora tenemos dos candidatos, Macri y Roberto Lavagna, con chances de ganar. Con cerca del 60% de los votos son dos opciones que aseguran una política económica razonable. Por eso -continuó Molano en un llamado telefónico con clientes- considero que es muy buen momento para comprar deuda argentina, no hay ninguna inversión mejor en mercados emergentes", señaló en una conference call.Es probable que este tipo de consideraciones se vuelvan contagiosas en las próximas semanas. La existencia de dos alternativas, y no ya una, capaz de terminar con el fantasma de un regreso de Cristina Kirchner resultaría sumamente atractiva para los mercados. Pero dependerá hasta dónde pueda crecer en los próximos 60 días la candidatura de un Lavagna que se sube al ring para quebrar la polarización extrema que domina la vida económica y política de la Argentina.SEGUÍ LEYENDO: Nicolás Dujovne viaja a EEUU y se reúne con Christine Lagarde en Washington

Guido Sandleris, presidente del Banco Central (Foto: Pablo E. Piovano/Bloomberg)
Guido Sandleris, presidente del Banco Central (Foto: Pablo E. Piovano/Bloomberg)

Recién el viernes hubo respiro financiero, después del arranque negro de marzo. El dólar retrocedió casi 1,5 pesos, tras haber trepado 8,5% en las primeras tres jornadas hábiles del mes. Pero conseguir ese resultado tuvo un elevado costo: nada menos que diez puntos de aumento de la tasa de interés de referencia, que volvió al 60% en la segunda licitación de Leliq del día que realizó el Banco Central.

El nuevo incremento de tasas, luego de la baja que se produjo en enero, genera varios impactos. Uno de ellos es sobre la actividad real y el costo de financiamiento. Es probable que la recuperación de la economía, tras haber tocado un piso en el primer bimestre, demore más de lo previsto.

Pero además subir diez puntos la tasa le sale una fortuna al Banco Central. Si los rendimientos quedaran en ese nivel, considerando que hay casi un billón de Leliq emitidas, tendría un costo adicional de $ 100.000 millones sólo por pago de intereses en un año. El equivalente a nada menos que 2.500 millones de dólares. Por supuesto que los rendimientos pueden bajar, pero está por verse a qué ritmo.

Puesto de otro modo: la exigencia del FMI de no utilizar reservas para ponerle un freno al tipo de cambio termina siendo tanto o más costosa porque el equilibrio se consigue con aumentos estratosféricos de la tasa de interés. ¿Será un tema que planteará el ministro Nicolás Dujovne en la reunión con la titular del FMI, Christine Lagarde en Washington esta semana? Es probable, pero será difícil que el Fondo se mueva de su postura inflexible: no financiar la salida de capitales con el dinero que presta.

Lo sucedido desde mediados de febrero demostró que la economía no está en condiciones de soportar baja de las tasas y del dólar simultáneamente. Ese "veranito financiero", marcado por aquel comportamiento, ni siquiera duró todo el verano.

La expectativa del ministerio de Hacienda es que los dólares de la cosecha empujen nuevamente al tipo de cambio hasta el piso de la banda y le permita al Central volver a comprar dólares. Según los cálculos que dejaron trascender a fines de la semana, serían unos USD 25.000 millones entre maíz, soja y el remanente de la cosecha de trigo. No sólo esas divisas deberían contener la cotización del dólar, sino que además empujarían la recuperación de la economía a partir de abril.

El ingreso de dólares para la cosecha de soja ayudará para estabilizar el mercado o incluso hacer bajar el dólar al piso de la banda en los próximos dos meses. Pero casi todo el mundo espera nuevas pulseadas cambiaras más cerca de las elecciones

Pero aún cuando se cumpla este escenario favorable a partir de una importante cosecha luego de la tremenda sequía de 2018, todavía es muy prematuro pensar que la calma está asegurada. Al contrario, si en algo coinciden bancos, analistas y hasta el propio equipo económico, es que habrá nuevas pulseadas cambiarias por delante.

La incertidumbre electoral es tan grande que, si hay algo seguro, es que la demanda de dólares crecerá con el paso de los meses. No hay que esperar a octubre. Ya en la previa a las PASO la inquietud por la marcha electoral será enorme. Las tasas de interés seguramente tendrán que ser cada vez más altas para atenuar la dolarización y por ende el costo que deberá pagar el Central para absorber pesos vía Leliq, tal como sucedió en los últimos días.

También hay dudas sobre el esquema que tendrá el Tesoro para vender dólares. El FMI lo obligará a disponer de esas divisas a través de un esquema muy restrictivo: deberán ser licitaciones diarias, anunciadas con antelación y por montos predefinidos. Sería unos USD 50 millones por día que se empezarían a ofrecer en el mercado desde mediados de mayo.

Este sistema deja virtualmente desnudo al Gobierno en caso de un nuevo episodio de turbulencia cambiaria. En su momento lo sufrió Luis "Toto" Caputo, primero como ministro de Finanzas y luego al frente del BCRA.

La imposibilidad de salir de ese corset dispuesto por el Fondo generó la fuerte devaluación de agosto. Y cuando el funcionario decidió salir a vender más dólares de lo que se había negociado para aquietar la corrida, desde Washington pidieron su renuncia. Fue la condición para firmar el segundo acuerdo por más dólares y con desembolsos acelerados.

¿Quién saldrá a "ponerle el pecho" al dólar a partir de julio? En ese momento ya se habrá liquidado el grueso de la cosecha y el Tesoro tiene fuertes limitaciones para vender. Pero será espera que el tercer trimestre la demanda de dólares crezca en forma sustancial.

En Wall Street empezaron a tomar nota de Roberto Lavagna como el tercero en discordia en la puja electoral. “Es muy bueno que dos opciones razonables tengan el 60% de los votos, es un dato positivo para los bonos”, dijo Walter Molano, de BCP Securities

¿Pedirá Dujovne al Fondo que el Banco Central pueda usar dólares en la previa electoral? ¿O tal vez que se achique el ancho de la banda cambiaria -actualmente 30%- para activar una intervención más rápida? Son todas opciones lógicas, pero que por ahora chocaron con la inflexibilidad de los burócratas del FMI.

En Wall Street siguen con lógica preocupación la situación de la Argentina, pero todavía no se mueven del escenario que ven como más probable: gana Mauricio Macri. Informes de bancos de inversión como Barclays, Nomura, y Citi, calificadoras de riesgo como Fitch y otros reportes siguen considerando que las chances de reelección se mantienen firmes.

Pero la debilidad del peso y de los bonos parece indicar lo contrario. Los deteriorados precios de los activos argentinos indican que los temores a un cambio de este "escenario base" están creciendo.

Walter Molano, director de BCP Securities y un analista que hace más de 25 años visita la Argentina, es uno de los primeros que empezó a tomar nota de la "tercera opción" que aparece en la política argentina. Y según él se trata de un impacto muy positivo.

"Ahora tenemos dos candidatos, Macri y Roberto Lavagna, con chances de ganar. Con cerca del 60% de los votos son dos opciones que aseguran una política económica razonable. Por eso -continuó Molano en un llamado telefónico con clientes- considero que es muy buen momento para comprar deuda argentina, no hay ninguna inversión mejor en mercados emergentes", señaló en una conference call.

Es probable que este tipo de consideraciones se vuelvan contagiosas en las próximas semanas. La existencia de dos alternativas, y no ya una, capaz de terminar con el fantasma de un regreso de Cristina Kirchner resultaría sumamente atractiva para los mercados. Pero dependerá hasta dónde pueda crecer en los próximos 60 días la candidatura de un Lavagna que se sube al ring para quebrar la polarización extrema que domina la vida económica y política de la Argentina.

SEGUÍ LEYENDO: Nicolás Dujovne viaja a EEUU y se reúne con Christine Lagarde en Washington

Leer mas

Agregar comentario

Seguinos y Contactanos

Tus comentarios son fudamentales, intentamos permanentemente mejorar tu experiencia en el sitio.