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El poderoso misil intercontinental probado por Corea del Norte a finales del año pasado es "altamente probable" que se haya construido con planos o piezas extranjeras, según un nuevo análisis técnico que describe múltiples similitudes entre el nuevo misil de Pyongyang y los construidos por la Unión Soviética hace décadas.

La asistencia extranjera –cuya naturaleza precisa aún no está clara- podría explicar por qué Corea del Norte aparentemente pudo omitir los meses e incluso años de pruebas preliminares normalmente asociadas con cualquier sistema de misiles nuevo y avanzado, según el informe de expertos estadounidenses y alemanes.

El misil apodado Hwasong-15 nunca se había visto públicamente hasta su exitosa prueba del 28 de noviembre, cuando voló a casi 4,500 kilómetros sobre la Tierra en una trayectoria casi vertical antes de tocar el Mar de Japón, también conocido como el Mar del Este. El coloso de 23 metros de altura fue uno de los dos misiles balísticos intercontinentales que aparecieron abruptamente en las plataformas de lanzamiento de Corea del Norte el año pasado, y el primero con alcance suficiente como para atacar ciudades en todo el territorio continental de Estados Unidos.

Las agencias de inteligencia han creído por mucho tiempo que Corea del Norte incorporó diseños soviéticos en muchos de sus misiles, incluido un misil balístico lanzado por el mar y probado en 2016. Pero los expertos se han desconcertado por las rápidas ganancias del líder norcoreano Kim Jong Un en la tecnología de misiles de largo alcance, incluyendo pruebas exitosas consecutivas de dos misiles diferentes el año pasado. Después del lanzamiento del 28 noviembre, Kim se jactó de haberse dado cuenta de "la gran causa histórica de completar la fuerza nuclear estatal".

El nuevo informe construye un caso complejo, aunque en parte circunstancial, que vincula el misil más reciente de Corea del Norte con los diseños soviéticos que datan de mediados de la década de los sesenta. La evidencia incluye sorprendentes similitudes entre el Hwasong-15 y una familia de misiles de la era soviética, incluyendo uno desarrollado por ingenieros rusos pero abandonado antes de que comenzara la producción, según el informe preparado para Jane's Intelligence Review, una revista británica que habla sobre amenazas de seguridad internacional. Se entregó un borrador del informe a The Washington Post.

"Es muy probable que Corea del Norte haya utilizado conocimiento, tecnología o hardware externos en el desarrollo del Hwasong-15", afirma el informe, escrito por Markus Schiller, un analista de tecnología espacial con sede en Munich, y Nick Hansen, un especialista en imágenes con una carrera de 47 años en la comunidad de inteligencia de Estados Unidos.

Sobre la base de nuevos modelos informáticos e imágenes mejoradas del misil de Corea del Norte, los investigadores concluyeron que el apoyo extranjero "se derivó del programa de misiles balísticos de la era soviética", aunque no está claro exactamente cuándo o cómo se realizó la transferencia.

Los investigadores encontraron, por ejemplo, que el tamaño y la forma del misil de Corea del Norte se asemejan a los del UR-100, un misil de dos etapas de combustible sólido construido por la Unión Soviética en los años sesenta y setenta, con algunas diferencias. Su motor comparte la misma configuración distintiva de doble boquilla similar al motor de misiles RD-250 de fabricación soviética construido por primera vez en 1965, y parece usar la misma mezcla de combustible: un propulsor líquido de alta energía que recién comenzó a usarse en Corea del Norte.

Los investigadores explicaron que las similitudes parecen implicar a la ex Unión Soviética como la fuente original de la tecnología, y no a China o Irán, como algunos analistas han especulado.

"Por las dimensiones, esto me parece soviético, no chino", analizó Schiller en una entrevista a través de Skype.

Si bien las similitudes con el UR-100 son sorprendentes, los autores indican que el Hwasong-15 puede ser, en realidad, un clon de un misil diferente de la era soviética y que nunca llegó a la producción completa. Ese misil, el R-27, se desarrolló como parte de una competencia entre dos oficinas rivales de diseño de misiles cuando la Unión Soviética buscaba una respuesta al Minuteman desarrollado por Estados Unidos en la década de 1960. El UR-100 ganó la competencia, y el R-37, que era similar en tamaño y forma y aparentemente utilizó el motor RD-250, fue cancelado.

Aunque reconoce que no tiene pruebas, Schiller cree que el Hwasong-15 pudo haber sido ensamblado a partir de partes reales del R-37, o un misil similar de la era soviética que fue robado o vendido en el mercado negro. De lo contrario, dice, es difícil explicar cómo los norcoreanos fueron capaces de desplegar su nuevo misil tan rápidamente, aparentemente omitiendo las extensas pruebas normalmente asociadas con un nuevo diseño de misiles.

Funcionarios de inteligencia de Estados Unidos han expresado escepticismo sobre las afirmaciones anteriores de que los misiles más nuevos de Corea del Norte son importaciones extranjeras. Una declaración del Departamento de Defensa de agosto pasado afirmó que Corea del Norte "no depende de las importaciones de motores", sino que posee la "capacidad para producir los motores por sí misma". Las agencias estadounidenses no han descartado la posibilidad de que los diseños de los motores de misiles de Rusia hayan pasado a Corea del Norte, tal vez por antiguos científicos soviéticos que viajaron a Pyongyang para trabajar como consultores en la década de los noventa.

Schiller dice que es posible que los secretos de misiles se pasen a Corea del Norte en forma de planos y experiencia científica. Pero él dice que, personalmente, cree que las piezas del misil se incluyeron en el intercambio.

"Si se mira a cualquier otro programa de misiles, generalmente se ven cientos de pruebas de motores estáticos. Con este, no vimos cientos. Vimos uno o dos", explica.

Sin embargo, a pesar de la escasez de pruebas conocidas, los norcoreanos estaban lo suficientemente seguros de su nuevo misil que, incluso, llegaron a organizar el lanzamiento de forma rápida.

Él también señaló que, desde el lanzamiento del 28 de noviembre, no se han observado públicamente otros Hwasong-15. Las únicas excepciones fueron cuatro supuestos misiles que fueron transportados desde el centro de Pyongyang en un desfile militar a principios de febrero.

Los misiles paracaidistas, dice Schiller, son "casi siempre falsos".

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