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Vídeos de personas susurrando, tallando jabón, metiéndose un bastoncillo por el oído, abriendo regalos o pasando una brocha de maquillaje por un micrófono consiguen cada día miles de visitas en YouTube. Sus autores tratan de desencadenar en los espectadores una respuesta ASMR (respuesta sensorial meridiana autónoma, por sus siglas en inglés). Este fenómeno se caracteriza por una placentera sensación de relajación que puede estar acompañada por un hormigueo desde la cabeza hasta el final de la espina dorsal.

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“El ASMR no tiene una base científica sólida”, afirma Álvaro Sánchez Ferro, neurólogo y coordinador del comité de nuevas tecnologías de la Sociedad Española de Neurología. Hasta el momento apenas se han publicado una decena de estudios de este fenómeno y para Sánchez, no tienen mucha validez, ya que la gente que participa en ellos va predispuesta a sentir este fenómeno. Además, ninguno ha demostrado qué ocurre exactamente en el cerebro cuando se visualizan estos vídeos o por qué hay personas que sienten un cosquilleo al verlos y otras que no.

Pese a ello, hay más de 11 millones de vídeos en YouTube que usan como parte del título la palabra ASMR. Hay canales como Gentle Whispering que superan las 400 millones de visualizaciones y el millón de suscriptores e incluso ha sido puesto en práctica por celebrities como Cara Delevingne o Eva Longoria. Los youtubers comenzaron a publicar este tipo de vídeos, que suelen tener una duración mayor de diez minutos, hace ya siete años. Peines, libros, toallas o collares. Para ellos, casi cualquier instrumento es válido para realizar sonidos ASMR.

“Que una percepción que tendría que ser audiovisual uno la perciba de una manera sensitiva es algo rarísimo, el porcentaje de personas a las que le puede ocurrir esto es excepcional”, señala Sánchez, que compara este fenómeno con la sinestesia (sensación secundaria o asociada que se produce en una parte del cuerpo a consecuencia de un estímulo aplicado en otra). Por ello, cree que hay una discrepancia entre el volumen de gente que consume estos vídeos y dice sentir un cosquilleo y la gente que existe realmente con ese tipo de percepción cruzada. El neurólogo apunta a que probablemente se trate de un efecto de sugestión. “Sabemos que la sugestión es muy potente. Por ejemplo, cuando hacemos ensayos clínicos de las migrañas, casi un 40% del efecto beneficioso se produce por un placebo”.

Para Mel Domínguez, una youtuber de 28 años, el ASMR se convirtió en una forma de escapar del ritmo de vida ajetreado que lleva. “Empecé a sentirlo cuando estaba en el colegio y pensaba que solo me pasaba a mí”, explica Domínguez. “Le prestaba mis materiales a mis compañeros y el sonido que salía de ellos me causaba una sensación extraña de relajación. Creía que me estaba volviendo loca”, afirma entre risas. Solo fue cuestión de tiempo hasta que esta joven vio que otras personas sentían lo mismo que ella y un fenómeno llamado ASMR tomaba forma en YouTube. Ahora ya han pasado 5 años desde que Mel Domínguez abrió su canal propio en bajo el nombre de Focusings ASMR: ”Es la forma que tengo de poder ayudar a otras personas a relajarse y a olvidarse de todo”.

Agnieszca Janic McErlean, psicóloga de la Universidad de Bath Spa y una de las pocas científicas que ha estudiado el ASMR, señala que las personas que lo experimentan también lo hacen en la vida real: “La mayoría recuerda momentos en las que lo ha experimentado en su infancia”. Es el caso de Cristhian Molano, un colombiano que recuerda cómo de pequeño le gustaba que las personas le hablaran en voz baja o disfrutaba al ir a la peluquería, cuando le peinaban y le cortaban el pelo. “Era una lucha para no quedarme dormido y arruinar el corte”, bromea.

Molano, en la actualidad, tiene 19 años y es youtuber de vídeos ASMR. Subió su primer vídeo hace tres años con la intención de provocar esta sensación a otras personas. En pocas horas consiguió decenas de visitas y comentarios. Eso le animó a continuar experimentando. Por ejemplo, en algunas de sus grabaciones, hace roleplays: actúa como si fuera un peluquero, un doctor o un maquillador. En la actualidad publica aproximadamente tres grabaciones por semana y entre sus seguidores, hay personas con “problemas en sus hogares, depresión, tristeza o cansancio”. “Intento que antes de que se vayan a dormir olviden sus rutinas de trabajo, de estudio e incluso sus enfermedades”, afirma.

Sánchez reconoce que la gente “puede estar muy necesitada de estrategias de relajación porque vivimos en un mundo muy estresante”. Muchas terapias psicológicas, según explica el neurólogo, usan también tonos de voz pausados, con una cadencia muy corta, susurros o sonidos muy simples que están de fondo y hacen que uno deje de pensar en preocupaciones y se centren en otro tipo de sensaciones. “En ese sentido, no veo mucha diferencia entre el ASMR y otras estrategias de relajación”, explica.

Para determinar la veracidad de este fenómeno, el neurólogo propone realizar una investigación en la que se compare el ASMR con algún tipo de estrategia “más estandarizada”. “Lo ideal sería comparar esos dos grupos y ver si realmente hay algún tipo de efecto antes de indagar más en las bases neurobiológicas. Sin una prueba de que esto produzca un efecto real más allá del placebo, va a costar hacer un estudio científico que incluya pruebas más complicadas o caras”, concluye.

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