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Las tendencias preocupan. El déficit financiero de las cuentas neuquinas, para el cierre de 2017, totalizó 7.934 millones de pesos, cifra que duplica el rojo del año anterior.

En el presupuesto ingresado a la Legislatura, hacia fines de 2016, el Ejecutivo se comprometía a bajar a la cifra de 1.764 millones sus desequilibrios financieros. Pero estas promesas, por distintas circunstancias, quedaron muy lejos de lo que termino mostrando la realidad.

Las estadísticas oficiales detallan que los ingresos presupuestarios totales alcanzaron 58.755 millones de pesos durante todo el 2017, mientras que los gastos totales llegaron a los 66.689 millones. En ambos casos se incluye el balance del Instituto de Seguridad Social del Neuquén (ISSN). La diferencia entre las mayores erogaciones y los recursos refleja el déficit mencionado párrafos arriba.

Analizando la evolución de las cuentas fiscales se determina que los principales desequilibrios se dan por el fuerte incremento que registró el gasto público (corriente) que pasó de los 44.652 millones de pesos en 2016 a poco más de 61.009 millones el año pasado, mostrando una variación interanual del 37%, unos 16 puntos porcentuales por encima del índice de precios registrado en la región para ese mismo período (21%). En valores nominales, creció en más de 16.300 millones de pesos en sólo 12 meses.

Los ingresos corrientes, por su parte, mostraron un salto del 31% para tocar, al cierre de diciembre de 2017, algo más de 56.700 millones de pesos. Neteada por inflación, esta cifra refleja una mejora real de 10 puntos porcentuales en términos interanuales. Nada mal teniendo en cuenta el magro desarrollo que mostró la economía nacional en ese período. Pero contra un gasto creciendo a tasas reales del 16% anual no hay posibilidad alguna de competir.

Desde el gobierno provincial aseguran que la dinámica asociada el sector hidrocarburífero fue determinante en la caída de ingresos y el salto del déficit financiero registrado (ver recuadro adjunto). La administración Gutiérrez preveía recursos provenientes de las regalías originadas en la industria por unos 12.400 millones de pesos. Ingresaron alrededor de 10.000 millones, unos 2.400 millones menos que, en el mejor de los casos, hubiesen llevado el déficit financiero arriba de los 5.000 millones de pesos, un valor igualmente elevado para el presupuesto neuquino.

La masa salarial, otra de las partidas sobre las que el Ejecutivo debe comenzar a poner su mirada, tocó un nuevo récord, alcanzando durante el año pasado los 32.500 millones de pesos. El salto interanual en este caso fue del 31%. En valores nominales creció, en solo doce meses, alrededor de 7.700 millones de pesos.

Como ocurre en la mayoría de estos casos, con un abrumador déficit fiscal, el ajuste se termina haciendo sobre la obra pública.

Y es así que la partida de Inversión Real Directa (IRD), que es donde se concentra la mayor parte presupuestaria de la obra pública ejecutada por la provincia, totalizó 2.985 millones de pesos en 2017, mostrando un crecimiento del 11% interanual. Si se ajusta estos valores con la inflación, la IRD cayó en términos reales cerca de 10 puntos porcentuales.

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