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Es un círculo tan redondo como una panza de embarazada “tener conocimiento baja la tensión, eso hace que haya menos miedo y que baje el dolor”, dice la obstétrica Ana Basterreche. Es así, que cada vez más actividades ayudan a las futuras mamás a preparar el cuerpo y el alma antes del parto.

Las madres primerizas, inmediatamente después del test de embarazo positivo comienzan a recibir consejos y sugerencias de cientos de padres que ya pasaron por ese momento. Palabras nuevas se suman a su vocabulario. Algunas tan inentendibles como útiles.

“Yo hice yoga”, “yo esferodinamia o gimnasia en el agua”, “no dejes de ir a la puericultora”, “el curso de parto es casi obligatorio”, “cuidado con comprar de más, que después no usas todo”, serán algunas de las frases más escuchadas durante los próximos nueve meses.

De repente, comienzan a descubrir que en la ciudad hay una oferta de cosas interminables para hacer. Cada una de estas actividades se dictan en diferentes centros, clínicas o incluso hay profesionales que van a domicilio. Algunas las cubren las obras sociales, otras tienen un costo y todas sus beneficios.

Yoga es una de las más frecuentadas. Actúa sobre las emociones y ayuda a enfrentar la ansiedad y los miedos naturales en esta etapa. Valeria Greck es instructora y hace años trabaja con embarazadas. “Lo que buscamos, más allá de la relajación física y mental es lograr más flexibilidad y trabajamos sobre dolores específicos que tienen las embarazadas, como lumbares, hinchazón de piernas, caderas”, contó.

La respiración, práctica tan vital e inconsciente pasa a ser uno de los puntos claves. A medida que crece la panza cuesta más respirar y se apunta a que las posturas generen espacio y den oxigenación. “Siempre hay demandas y consultas. Antes no había tantas profes especializadas, pero cada vez hay más”, relató Valeria.

Asistir a un curso en la ciudad tiene un costo que va desde 600 a 900 pesos. El tiempo para hacerlo se suele comenzar después de la semana 10, pero se analiza cada caso y hay chicas que lo practican hasta el momento del parto.

La esferodinamia brinda la sensación de flotar como lo hace el bebé en el útero y la mamá lo replica en busca de más bienestar. Se usa una pelota grande de goma para ampliar las posibilidades de movimiento.

“Es una actividad con muchos beneficios para el embarazo y genera una preparación en el parto. Se trabaja mucho sobre la conciencia en el suelo de la pelvis y es muy recomendable”, dijo Angela Ganquin, profesora que trabaja la técnica.

Pezón sano, la mejor noticia

Hace uno años, la resignación de madres ante el pezón lastimado era una etapa necesaria en el pos parto, pero las pericultoras trajeron el milagro. “No se tienen que lastimar. Dar la teta no tiene que doler”, dice Sayi Miriani y trae alivio.

Ella es puericultora, estudió la carrera en la Universidad de San Martín y hace cinco años trabaja en la ciudad. Explicó que su misión es acompañar a los padres desde el embarazo hasta los 3 años del bebé en aspectos relacionados con crianza y alimentación.

“Lo que más se conoce es lo que hacemos en relación a la lactancia. Desde antes del parto vemos los pechos, la forma del pezón, si hay que trabajar y hacemos prevención para que lleguen informadas. Después trabajo en dos maternidades con las que acaban de tener y en las neonatologías”, contó.

En este rubro hay mucha demanda del servicio. Sayi fue una de las primeras en la región y ve a diario como crece la cantidad de gente que va al consultorio.

Las obras sociales no lo cubren, pero algunas clínicas la ofrecen como servicio anexo. Una consulta puede rondar los 500 pesos en consultorio o 1.000 a domicilio.

El aquagym es otra de las actividades elegidas que mejora el sistema cardiorrespiratorio y el estado físico y anímico en general. Finalmente, el curso de preparto (psicoprofilaxis), en estos días se convirtió en la escuela de madres, a la que nadie que quiera tener un parto tranquilo y sin tanto dolor debería faltar.

Allí realizan actividades corporales, gimnasia para fortificar el suelo pelviano, técnica de respiración, de relajación y charlas informativas en cada clase.

“La mayoría de las mamás hace el curso. Lo hace la pareja, o con algún acompañante. Se da en un lenguaje común y la información disminuye el temor, la ansiedad, el miedo. Llegan tranquilas, bien acompañadas, porque saben lo que pasa y para qué pasa. Para todo hay un fundamento”, dijo Ana Basterreche es obstetra del Policlínico.

En cada una de las actividades, las que ayudan a las mamás son claras: sostienen que la información es fundamental para la mujer. Conocer de antemano qué pasa durante el parto brindará la posibilidad de elegir. Y una vez allí, solo queda pujar, que lo mejor está por venir.

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