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La peritación con las luces infrarrojas que se hizo sobre la ropa de Micaela Bravo permitió levantar más de 40 muestras, que se enviarán por lo menos a dos laboratorios para un análisis detallado.

Fuentes judiciales comentaron que fueron rastros que a simple vista no se observan y que detectó el nuevo equipamiento que adquirió la Procuración del Poder Judicial de la provincia. Indicaron que descubrieron manchas y sustancias. La expectativa de los investigadores es hallar perfil genético para un análisis comparativo. Por eso, enviarán en los próximos días las partes del pantalón, correspondiente a las pantorrillas, que Micaela vestía cuando hallaron sus restos, al laboratorio de genética forense del Poder Judicial, que funciona en Bariloche. Otra opción es mandar las muestras a un laboratorio especializado en la ciudad de Córdoba.

La clave ahora es que las muestras no estén contaminadas y sean suficientes para hacer el estudio genético.

El análisis con luces infrarrojas se hizo la semana pasada en los restos del pantalón, partes de una remera y las zapatillas, que tenía el cadáver cuando lo encontraron. El cuerpo estaba en avanzado estado de descomposición, lo que complicó la tarea de los peritos. Para identificar el cuerpo hidrataron una huella dactilar de un dedo de una mano.

La investigación está a cargo de la fiscal Betiana Cendón. Las fuentes recordaron que desde la fiscalía notificaron semanas atrás a una mujer por su posible participación en el homicidio de Micaela. Es la primera vez que hay una persona sospechada por el crimen de la joven. Se trata de una mujer que conocía a la víctima y que fue la última que presuntamente la vio con vida el 23 de marzo de 2016. Los indicios y testimonios que Cendón recibió en los meses últimos apuntaron las sospechas sobre la mujer.

Más información: Una mujer bajo sospecha por el crimen de Micaela Bravo

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