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El presidente de Brasil, Michel Temer, ordenó la militarización de Río de Janeiro (EFE)

El nuevo ministro de Seguridad Pública de Brasil, Raúl Jungmann, cambió el comando de la Policía Federal horas después de asumir la cartera y destituyó al jefe de la policía, Fernando Segovia.

Jungmann tomó la decisión el mismo día en el que comenzó sus funciones como titular de Seguridad Pública, un Ministerio creado esta semana por el presidente de Brasil, Michel Temer, para combatir la creciente violencia urbana en algunas zonas del país.

Segovia, quien llevaba tres meses al frente del cargo, será sustituido por el actual secretario nacional de Seguridad Pública, Rogério Galloro, de acuerdo con la estatal Agencia Brasil.

(Reuters)

La imagen del hasta ahora director general de la Policía Federal se desgastó después de una entrevista concedida a comienzos de mes, en la que Segovia aseguró que la investigación abierta contra Temer en el Supremo Tribunal "tiende a ser archivada" por falta de pruebas.

Temer, cuyo mandato finaliza el 1 de enero de 2019, es investigado por haber firmado un decreto que supuestamente benefició indebidamente a un grupo privado operador de puertos.

Tras las declaraciones, que generaron una gran polémica, la fiscal general de Brasil, Raquel Dodque, pidió al Supremo que emita una orden judicial para que Segovia se abstenga de cualquier comentario sobre el caso que salpica a Temer, bajo pena de que pueda ser apartado de su cargo.

El cambio en la dirección de la Policía Federal es la primera medida de Jungmann, quien hasta el momento ocupaba la cartera de Defensa y ahora tiene entre sus desafíos "pacificar" un país golpeado por la violencia.

(Reuters)

La creación del Ministerio de Seguridad Pública fue anunciada días después de que el Gobierno decretó una intervención federal en Río de Janeiro, donde desde hace más de un año se han disparado los ya elevados índices de violencia.

Jungmann subrayó que si bien esa realidad de Río de Janeiro es más visible, se repite en muchas otras regiones del país.

Sobre la base de datos oficiales, dijo que en Brasil ocurre cada año una media de 60.000 asesinatos y que el sistema penitenciario del país se expandió en un 160 % desde 2002, pero que al mismo tiempo la población carcelaria creció un 260 %, lo cual ha aumentado un déficit que hoy llega a unas 400.000 plazas.

"Estamos encarcelando, pero encarcelando mal", sostuvo Jungmann, quien añadió que una de cada cuatro personas detenidas en Brasil está en prisión preventiva, sin condena firme, y que un 30 % de la población carcelaria incurrió en delitos relacionados con drogas.

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