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La Corte Suprema de Estados Unidos asestó ayer un golpe al Gobierno de Donald Trump en la batalla legal por DACA, el programa que protege de la deportación a decenas de miles de jóvenes inmigrantes indocumentados que llegaron de niños al país acompañando a sus padres.

El alto tribunal, con sede en Washington, rechazó por unanimidad de sus miembros revisar con procedimiento rápido el caso de DACA, que es lo que le había pedido el Gobierno de Trump después de que dos jueces federales bloquearan la cancelación del programa anunciada por la administración republicana en septiembre.

En la práctica, la decisión de la Corte Suprema significa que DACA continuará vigente más allá del 5 de marzo, la fecha de expiración fijada por el Gobierno. Pero no es una decisión definitiva.

Lo que ha hecho el alto tribunal es dejar que el proceso pase por los tribunales de apelaciones, que es lo que la administración Trump quería evitar con su inusual petición de procedimiento abreviado, entre otras razones porque considera que la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito, una de las competentes, es demasiado progresista. No hay “nada” tan malo como ella, dijo hoy Trump tras conocerse la decisión del Supremo. “Veremos qué pasa”. DACA fue aprobado por el presidente demócrata Barack Obama en 2012. LLegó a dar permisos temporales de residencia y trabajo a cerca de 800.000 de jóvenes indocumentados conocidos como “dreamers”, que son en un 80% mexicanos.

El Gobierno de Trump lo canceló en septiembre bajo el argumento de que Obama se extralimitó en sus poderes presidenciales asumiendo un tema que le corresponde al Congreso e instó a este a aprobar una solución legislativa para los “dreamers” antes del 5 de marzo. En esa fecha comenzarían a expirar los permisos que actualmente tienen algo menos de 700.000 jóvenes y podrían ser deportados a sus países de origen.

Pero el bloqueo de la cancelación que hicieron un juez federal de San Francisco en enero y otro de Nueva York este mes dejó esa fecha en papel mojado. Los “dreamers” pueden seguir pidiendo la renovación de sus permisos, que se otorgan por dos años, mientras se resuelven las demandas contra la decisión de Trump.

La Casa Blanca aseguró ayer a través de un portavoz que el programa beneficia a “inmigrantes ilegales en masa”. “Es claramente ilegal”, manifestó Raj Shah.

Republicanos y demócratas llevan meses de negociaciones en busca de una solución para los “dreamers”. El fallo de ayer de la Corte Suprema quita presión para llegar con urgencia a una. Según las encuestas, la mayoría de los estadounidenses está a favor de legalizar la situación de estos jóvenes.

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