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Por la sequía, en el gobierno reconocen que las pérdidas “son cuantiosas”.

Sigue la falta de precipitaciones en las principales regiones productivas del país y los cultivos de segunda son los más afectados, además del maíz sembrado en diciembre que transitan su período crítico, es decir la floración, sin la presencia de agua. Los pronósticos climáticos anticipan que en las próximas dos semanas no habrá registro de precipitaciones de importante cantidad de milímetros, que se están necesitando para mejorar la situación actual de los cultivos.

La sequía es un tema que también preocupa al gobierno, ya que la economía no tendrá el impulso que todos los años genera la soja. Informes privados ya reflejan proyecciones de caídas de 10 millones de toneladas de producción entre soja y maíz y economistas que ya están pronosticando que se perderá medio punto del PBI y como lo planteaba la semana pasada el referente de la consultora Agritrend, Gustavo López,.

Durante el fin de semana y en declaraciones radiales, el ministro de Agroindustria de la Nación, Luis Miguel Etchevehere, dijo que "es anticipado hacer una evaluación sobre el impacto económico de la sequía, que afecta fundamentalmente la soja y el maíz de la campaña agrícola 2017/18", aunque admitió que las pérdidas "son cuantiosas".

Según la Bolsa de Comercio de Rosario la sequía también derivará en el recorte de los stocks finales de soja en Argentina, en torno o por encima de los 10 millones de toneladas, y por la falta de lluvias se reducirían a la mitad.

Stocks

"De toda la harina y aceite de soja que los países importan, Argentina provee la mitad de los volúmenes. Si de un mes a otro las expectativas de producción de nuestro país caen casi un 20%, está claro que ello será suficiente para desatar inquietud en los mercados del mundo", refleja el informe de la bolsa rosarina, que agrega, "la situación hídrica no se normalizó a lo largo de los dos meses siguientes, con lo que al menor hectareaje sembrado se le suma el abandono de 700.000 hectáreas que no cumplen las condiciones mínimas para su cosecha. Con ello, apenas 17,3 millones de hectáreas de soja serán efectivamente cosechadas en Argentina, la superficie más baja en casi una década".

Lo que sostienen los especialistas de la Bolsa de Rosario es que una menor producción provocará que al final de ciclo Argentina registre el nivel de inventarios "más bajo en cinco años" y cubriría apenas el 11% de las necesidades de la demanda nacional de soja, "por tal motivo es el fin de una etapa: la soja ya no será superabundante en Argentina", aseguraron desde la BCR.

La principal consecuencia directa de esta situación fue el salto en la tasa de incremento de los precios del complejo sojero tanto en Argentina como en el resto del mundo. Datos aportados por la BCR, muestran que en 22 días que transcurrieron del mes de febrero, el precio de referencia de la Cámara rosarina llegó a aumentar más de $ 500/t hasta un máximo de $ 6.050/t, aunque el día jueves cayó un escalón a $ 6.010/t. El futuro más cercano en MatBA, por su parte, subió más del 10% hasta USD 301,50/t al cierre del día jueves.

En el segmento de la harina de soja, Argentina difícilmente pueda ser reemplazada a la hora de abastecer al mundo de este alimento, las subas ascendieron al 12% hasta los USD 415,5 la tonelada.

En lo que respecta al mercado internacional de Chicago, el poroto de soja también se movió a la suba frente a la merma en la producción argentina, aunque el incremento resultó más moderado. Al día jueves, la ganancia del futuro más cercano en el mes de febrero acumuló 4% hasta los USD 379/t, ya que parte de la caída en la producción argentina se vería compensada por el mayor output que proveería Brasil, donde la campaña viene avanzando sin grandes sobresaltos.

Para terminar, la suba de los precios no se trasladó en un incremento de los volúmenes comercializados, "la incertidumbre productiva y la expectativa generalizada de que los precios pueden seguir subiendo frente a la ausencia de lluvias considerables en los pronósticos para lo que resta del mes, desalientan la venta, en tanto que los ajustados márgenes desincentivan a los compradores a ofrecer un mayor valor para hacerse con la mercadería", explicaron desde la Bolsa de Comercio de Rosario.

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