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Luego del ataque conjunto Estados Unidos, Francia y Reino Unido contra Siria, en la madrugada del sábado, el canciller británico, Boris Johnson, aseguró que las grandes potencias "no harán la vista gorda" ante el empleo de armas químicas por parte del Gobierno de Damasco.

Sin embargo, diversos diputados del arco opositor sostienen que May tenía que haber consultado al Parlamento antes de autorizar la intervención. El jefe del laborismo, Jeremy Corbyn, aseguró que el bombardeo es "legalmente cuestionable" y la acusó de ir a la rastra del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

"Esta acción legalmente cuestionable corre el riesgo de intensificar aún más un conflicto devastador, como admitió el secretario de Defensa de los Estados Unidos, James Mattis", aseguró Corbyn en declaraciones al diario The Guardian. En tal caso, agregó, el castigo a "la responsabilidad real por crímenes de guerra sería cada vez menos probable, y no más".

En el mismo sentido se pronunciaron otros legisladores, entre ellos la primer ministra de Escocia, Nicola Sturgeon, quien condenó los ataques y acusó a May de "cumplir con los deseos presidenciales" de la Casa Blanca. Leer mas

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